LA MONTAÑA COMO PASIÓN, COMO ESCENARIO INFINITO SOBRE EL QUE DISFRUTAR INTENSAMENTE DE LA VIDA,
DONDE ESCALAR, ESQUIAR, PEDALEAR, CORRER, CAMINAR...
DONDE LOS AMIGOS, EL ESTILO Y LAS FORMAS CUENTAN, Y MUCHO

viernes, 19 de marzo de 2021

Peña Ubiña, Canal Central

27 Febrero 2021
Peña Ubiña (2.417 m) Canal Central (400 m, III,2+)
Bene Santos, Nando del Pozo


Es cosa rara lo de esta vía. Seguramente sea Peña Ubiña la cumbre que más veces he ascendido en invierno. Y la verdad es que no sé por qué no había hecho nunca la Canal Central. Sobre todo lo pienso ahora, después de haberla disfrutado y apreciado.



En la era Covid todo es diferente. Le sumas a las habituales aleatoriedades meteorológicas y de condiciones de nieve/hielo las restricciones adicionales por la pandemia. El caso es que llevo un invierno más bien ramplón. Y no será por falta de ganas: el sábado anterior madrugamos lo que nos dejan y nos fuimos hasta Tuiza con una muy mala previsión. Tan mala era que en el mismo pueblo y sin ponernos las botas, Rubén y yo arrancamos de vuelta para casa.

El caso es que hoy lo dan muy bueno, y la vía está en condiciones, que lo sé de buena tinta, que para eso uno tiene amigos y tal. Pero como yo lo sé, y yo tengo ganas, también hay unos cuantos más enfermos de lo mismo y con el mismo síndrome de abstinencia. Ya en el parking vemos algunos, de camino al Meicín vemos más, y Covarrubias arriba también...

La Canal Central tiene la ventaja de que, al estilo del Marqués a la Torre de Santa María, circula en diagonal y es ancha. Caso de tener gente por encima no es probable que te tiren cosas, y caso de tener que adeltantar (o de ser adelantados), salvo un par de sitios puntuales, no hay ningún problema.



Llegando arriba de Covarrubias alcanzamos a Gelo con un amigo. Charleta animada. Después salimos a lo nuestro ya de pinchos por el paisaje tan chulo de esta cuenca alta. 
Cruzamos por debajo del farallón y nos metemos hacia la canal, para alcanzar en la reunión 0 a dos cordadas, una de ellas de amigos, como no puede ser de otra forma: Emilio, Julio y compañía. Gente maja con la que te vas encontrando por el monte año tras año.




No hay demoras, para cuando nos colocamos los trastos ya hay vía libre, y de hecho no los volveremos a ver más. 


Primer largo con pequeño resalte de entrada en tapín tracción, pocas opciones para asegurarse.




Después arranca la diagonal tumbada en la que apuramos dos largos a tope, colocando algún seguro intermedio, y montando reuniones en la roca, compacta en general.


Al llegar al paso del embudo, alcanzamos a dos cordadas, pero entre que nos juntamos nosotros tres y hacemos la maniobra, volvemos a tener vía libre (salvo por algún cascote de hielo que cae de cuando en cuando).



Pasos un poco más tiesos, sin problema, con buena nieve, hielo o tapín, aunque con pocas opciones para asegurar. Hay que escalar con atención y no habrá problema. Treinta metros hasta una nueva reunión esta sí, montada con dos clavos.
Los amigos vienen disfrutándolo.


El siguiente va a ser el último de escalar: misma tónica, pasos fáciles aunque algo expuestos. Hay un clavo hacia la mitad de la tirada, justo antes de salir hacia la derecha a las campas de nieve.





El que tiene un amigo, tiene un tesoro. Si al amigo además le gusta el monte, pues más. Y si encima es fotógrafo ya ni te cuento...

Salimos a la parte superior donde tumba, el paisaje se abre, y las canales fáciles nos van dando paso a la salida. Estirando las tiradas a tope, ensamblando a ratos. Se puede quitar cuerda sin problema, pero venimos así, y así acabaremos. Además siempre está bien manejar el material, practicar las maniobras, meter seguros...



Salimos por fin al sol para descubrir que apenas nos quedan cincuenta metros de arista Este hasta la cumbre. Recogemos cuerdas y nos vamos allí. Saludamos gente maja que sale de la Norte clásica. El día está caliente al sol.
Fotos de recuerdo en cumbre con mis dos amigos.


La bajada algo pesada por la nieve al principio, pero en general muy bien. 

Lástima que el refugio esté cerrado, porque nos las hacíamos muy felices pensando en la cerveza que nos íbamos a tomar... Otra vez será.

Un gran día de monte disfrutado. Espero nos volvamos a juntar pronto.

(las fotos buenas... Del Pro) 


sábado, 6 de marzo de 2021

Libros que son joyas

 Mis dos últimas lecturas, ambas recomendaciones del gran Alberto Boza, me han encantado.

"Los viejos creyentes" de Valery Peskov. El relato de la vida de una familia aislada voluntariamente por motivos religiosos en lo mas profundo de la taiga siberiana. Una historia real de supervivencia durísima durante décadas. Simplemente espectacular. 

El segundo a comentar, leído justo antes del anterior, fue "Evasión en el monte Kenia" de Felipe Belucci. 

De nuevo una historia real, contada en primera persona y en un lenguaje sencillo, de la evasión de un campo de prisioneros de la Segunda Guerra Mundial para escalar el Monte Kenia. Una pasada. Apetece ir aunque sea solo a verlo en directo y apreciar la odisea de estos tres italianos... 

No son los primeros libros que leo por sugerencia de Boza, y tampoco serán los  últimos, por un lado porque tengo más en lista de espera, y después porque confío me siga dando referencias.


viernes, 26 de febrero de 2021

Sobre las tablas, con el Cantábrico a tus pies


5 de enero 2021
Nando del pozo
Pico Pienzu (1161 m) Sierra del Sueve





Hay ocasiones excepcionales que no debes dejar escapar.
Este invierno ha traído a Asturias unas condiciones de nieve totalmente fuera de lo habitual. Tanto en la cantidad, como en la calidad de misma. 







Nevadas fuertes seguidas de periodos prolongados de tiempo frío mantuvieron el manto blando en zonas de cota muy baja durante muchos días. Ese mismo frío también conservó la calidad de la nieve en un tipo muy difícil de encontrar en estas latitudes: polvo.


Aprovechando estas circunstancias intentamos esquiar montañas tales como el Pienzu. La sierra del Sueve es una formación costera, al pie del Cantábrico. Su cumbre más alta mide 1161 metros, y se encuentra muy cerca en línea recta a las playas del concejo de Colunga y Caravia.

Poder esquiar con vistas al mar es toda una experiencia, y muy esquiva además.

Así las cosas, el día 5 de enero, recién estrenado el año, allá que nos fuimos a disfrutarlo.




El día no acompañó y no fuimos capaces de hacer cumbre: la visibilidad casi nula en la parte alta de la montaña nos hizo retroceder a escasos metros de la cima.

No obstante la retirada, nos dejó recuerdos imborrables y ganas de repetir. Cosa poco probable, dado que en 30 años no se recuerda otra similar.

En la bajada nos encontramos a Kico y Diana, que venían con la misma cara de felicidad que nosotros, si acaso más!


miércoles, 3 de febrero de 2021

Esquiando por las líneas del mapa

26 Diciembre 2020

Nando, Manolo, Pablo, Chusa

Vallinas del Torres y Valmartín 

Apurar los límites es algo que nos gusta. Podríamos decir que es algo intrínseco del montañero, llegar un poco más lejos, ver qué hay tras el recodo, al otro lado de la loma, asomarnos al borde a contemplar nuevos horizontes...

Subiendo al puerto yo insistía en intentar algo distinto, primero el Retriñón desde Felechosa o desde Cuevas, luego hacia Vegarada desde el Fielato... no conseguí convencer al personal. La sombra reinante en la vertiente norte, sumado a los coches ya aparcados en la zona, nos llevaron hasta el alto del Puerto buscando sol.

En la Raya, nada más aparcar coincidimos con Pablo, Inés, Brojos, Cristina, todos ellos han decidido ir a Fuentes a la estación, seguro que la nieve está mejor para esquiar. Pero nosotros queremos salirnos de ese entorno, buscar alguna cumbre, aunque sea repetida ya de muchas veces, aunque esquiemos menos... Mientras nos preparamos llega Juanín Piñera, que sí que se nos une.

La nieve arranca desde la misma carretera, aunque las lomas más bajas no van a dejar esquiar del todo por las cotollas aún no apisonadas de blanco. Arrancamos con esfuerzo los primeros desniveles, uniéndonos en una serpiente de esquiadores y raquetistas que remonta de forma casi continua. Nos dirigimos a las Vallinas del Torres. Estamos apurando la limitación provincial al máximo: vamos justo por la frontera.

Alcanzamos más conocidos, Velasco y compañía. Las zetas están muy bien trazadas, y llegamos a la arista con muy buenas sensaciones. Primero Nando, Juan y yo, por detrás Manolo, Pablo y más amigos. Ahora llega Chusa, que también se ha unido al grupo.




Caminamos unos metros por la cresta hasta encontrar una buena salida hacia la pala: a mí me impresiona el ángulo, aunque ya la he esquiado muchas veces (a mi manera, sin estilo, modo supervivencia on...). Sale Juan, luego Nando, luego salgo yo, mal que bien llego abajo junto a Juan. Nando viene cayéndose de forma reiterada: al llegar donde nosotros se da cuenta de que lleva las botas sin cerrar...

La nieve ha estado muy pesada, difícil de mover. Nadie baja con demasiado estilo. Nos juntamos todos y decidimos tirar ahora al Valmartín, de nuevo subiendo sobre la línea de límite provincial. De nuevo las zetas están muy bien trazadas, de nuevo llegamos arriba Juan, Nando y yo por delante del resto, y con muy buenas sensaciones en el esfuerzo...




Esperamos un poco por los colegas, y decidimos bajar de nuevo por la misma vertiente, ante la incertidumbre del otro lado, a pesar de que hay bastantes huellas hacia allí. La bajada, esta vez, está muy buena, hasta yo encadeno giros alegre. Pablo nos da una exhibición de técnica...




Una vez abajo en el jou, Chusa y Juan aún deciden subir otra vez a disfrutar de esta buenísima nieve. Los demás arrancamos de vuelta hacia el puerto. El tramo final, tal y como anticipábamos, es un poco más rollo por la falta de nieve, y sobre todo de desnivel para deslizar. 


Una cerveza en el bar, con distancias, mascarillas y restricciones. De vuelta a casa con la cara sonriente después de un buen día de monte.