Peña Ubiña (2.417 m) Canal Central (400 m, III,2+)
Bene Santos, Nando del Pozo
Mis dos últimas lecturas, ambas recomendaciones del gran Alberto Boza, me han encantado.
"Los viejos creyentes" de Valery Peskov. El relato de la vida de una familia aislada voluntariamente por motivos religiosos en lo mas profundo de la taiga siberiana. Una historia real de supervivencia durísima durante décadas. Simplemente espectacular.
El segundo a comentar, leído justo antes del anterior, fue "Evasión en el monte Kenia" de Felipe Belucci.
De nuevo una historia real, contada en primera persona y en un lenguaje sencillo, de la evasión de un campo de prisioneros de la Segunda Guerra Mundial para escalar el Monte Kenia. Una pasada. Apetece ir aunque sea solo a verlo en directo y apreciar la odisea de estos tres italianos...
No son los primeros libros que leo por sugerencia de Boza, y tampoco serán los últimos, por un lado porque tengo más en lista de espera, y después porque confío me siga dando referencias.
Nevadas fuertes seguidas de periodos prolongados de tiempo frío mantuvieron el manto blando en zonas de cota muy baja durante muchos días. Ese mismo frío también conservó la calidad de la nieve en un tipo muy difícil de encontrar en estas latitudes: polvo.
Aprovechando estas circunstancias intentamos esquiar montañas tales como el Pienzu. La sierra del Sueve es una formación costera, al pie del Cantábrico. Su cumbre más alta mide 1161 metros, y se encuentra muy cerca en línea recta a las playas del concejo de Colunga y Caravia.
Poder esquiar con vistas al mar es toda una experiencia, y muy esquiva además.
Así las cosas, el día 5 de enero, recién estrenado el año, allá que nos fuimos a disfrutarlo.
El día no acompañó y no fuimos capaces de hacer cumbre: la visibilidad casi nula en la parte alta de la montaña nos hizo retroceder a escasos metros de la cima.
No obstante la retirada, nos dejó recuerdos imborrables y ganas de repetir. Cosa poco probable, dado que en 30 años no se recuerda otra similar.
En la bajada nos encontramos a Kico y Diana, que venían con la misma cara de felicidad que nosotros, si acaso más!
26 Diciembre 2020
Nando, Manolo, Pablo, Chusa
Vallinas del Torres y Valmartín
Apurar los límites es algo que nos gusta. Podríamos decir que es algo intrínseco del montañero, llegar un poco más lejos, ver qué hay tras el recodo, al otro lado de la loma, asomarnos al borde a contemplar nuevos horizontes...
Subiendo al puerto yo insistía en intentar algo distinto, primero el Retriñón desde Felechosa o desde Cuevas, luego hacia Vegarada desde el Fielato... no conseguí convencer al personal. La sombra reinante en la vertiente norte, sumado a los coches ya aparcados en la zona, nos llevaron hasta el alto del Puerto buscando sol.
En la Raya, nada más aparcar coincidimos con Pablo, Inés, Brojos, Cristina, todos ellos han decidido ir a Fuentes a la estación, seguro que la nieve está mejor para esquiar. Pero nosotros queremos salirnos de ese entorno, buscar alguna cumbre, aunque sea repetida ya de muchas veces, aunque esquiemos menos... Mientras nos preparamos llega Juanín Piñera, que sí que se nos une.
La nieve arranca desde la misma carretera, aunque las lomas más bajas no van a dejar esquiar del todo por las cotollas aún no apisonadas de blanco. Arrancamos con esfuerzo los primeros desniveles, uniéndonos en una serpiente de esquiadores y raquetistas que remonta de forma casi continua. Nos dirigimos a las Vallinas del Torres. Estamos apurando la limitación provincial al máximo: vamos justo por la frontera.
Alcanzamos más conocidos, Velasco y compañía. Las zetas están muy bien trazadas, y llegamos a la arista con muy buenas sensaciones. Primero Nando, Juan y yo, por detrás Manolo, Pablo y más amigos. Ahora llega Chusa, que también se ha unido al grupo.
Caminamos unos metros por la cresta hasta encontrar una buena salida hacia la pala: a mí me impresiona el ángulo, aunque ya la he esquiado muchas veces (a mi manera, sin estilo, modo supervivencia on...). Sale Juan, luego Nando, luego salgo yo, mal que bien llego abajo junto a Juan. Nando viene cayéndose de forma reiterada: al llegar donde nosotros se da cuenta de que lleva las botas sin cerrar...
La nieve ha estado muy pesada, difícil de mover. Nadie baja con demasiado estilo. Nos juntamos todos y decidimos tirar ahora al Valmartín, de nuevo subiendo sobre la línea de límite provincial. De nuevo las zetas están muy bien trazadas, de nuevo llegamos arriba Juan, Nando y yo por delante del resto, y con muy buenas sensaciones en el esfuerzo...
Esperamos un poco por los colegas, y decidimos bajar de nuevo por la misma vertiente, ante la incertidumbre del otro lado, a pesar de que hay bastantes huellas hacia allí. La bajada, esta vez, está muy buena, hasta yo encadeno giros alegre. Pablo nos da una exhibición de técnica...
Una vez abajo en el jou, Chusa y Juan aún deciden subir otra vez a disfrutar de esta buenísima nieve. Los demás arrancamos de vuelta hacia el puerto. El tramo final, tal y como anticipábamos, es un poco más rollo por la falta de nieve, y sobre todo de desnivel para deslizar.
Una cerveza en el bar, con distancias, mascarillas y restricciones. De vuelta a casa con la cara sonriente después de un buen día de monte.