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lunes, 22 de diciembre de 2025

Norte del Toneo. Jugar en casa

Me levanto a las 9. No contaba con ir a ningún sitio. El caso es que me han liberado la agenda y hay que aprovechar.


Un par de mensajes y ya está la cosa en marcha. Subiremos a San Isidro a dar un paseo.


La cara norte del Toneo es alpina, está cerca, y para nosotros es como jugar en casa. Los dos dimos nuestros primeros pasos en crampones en sus laderas.


Salimos de La Raya en seco. La nieve arranca alta, a más de mil setecientos metros. Y está sin consolidar. 

Numerosos rebecos saltan alegres por encima de nosotros. Lucen buen pelaje y aún se les ve lustrosos. Por evitar las zonas más profundas, nos entretenemos buscando el paso entre los espolones. En la parte alta hay más carga.




Hace frío y en la cima apenas paramos a tirar una foto.


De bajada optamos por los tubos más cercanos a la estación de esquí de Fuentes de Invierno.


La arista, la cumbre y la bajada nos dejan imágenes preciosas, de las que crean afición y te reconcilian con la montaña.




Salimos de casa a las nueve y media pasadas. Empezamos a caminar a las once. Cumbre a las doce y veinticinco. En el coche de vuelta a las dos menos veinte. En casa a las tres para comer, encantados con el paseo. Es lo que tiene la cercanía.

Esa misma noche metió un buen paquete de nieve. Quizá cuarenta centímetros en la parte alta. Al día siguiente, por el corredor central bajó un gran alud, más o menos desde su mitad, con tan mala suerte que pilló a dos montañeros que se llevaron un buen susto. Rescate rapidísimo por parte de los amigos de la Morgal.

Una vez más la montaña nos recuerda las reglas.

miércoles, 7 de septiembre de 2022

La mente en blanco

2 abril 2022 Circular al Pico Toneo en el Puerto de San Isidro Nando, Carlos Cabo y dos amigos más
Casi todos los años me pasa igual. Llega agosto y la cabeza ya me empieza a pensar en blanco. En nieve vamos...
Una de las últimas salidas de esquí de la pasada temporada. Ya era primeros de abril. Había caído una nevada la noche previa y la carretera en la parte alta del puerto estaba bien blanca.
El cielo no auguraba nada bueno. La idea inicial de tirar hacia la Rapaina se descartó por falta de visibilidad. Decidimos conservadoramente darle la vuelta al Pico Toneo. Aparcamos en la zona de la cafetería de Salencias, parte inferior de la estación de San Isidro. Mientras nos preparamos flipamos con la fauna que pulula por allí, las formas, los modales, la actitud... increíble. Salimos los cinco foqueando bajo la nube. A ratos nieva.
Ganada la zona de Cebolledo, remontamos ahora por la derecha de las pistas. Hay bastante gente en la estación. Sin duda está siendo una temporada excepcional para ellos. Empezó en diciembre y no cerró en ningún momento. Esto es algo muy raro en la cordillera Cantábrica. Y mucho más pensando en lo muy poco que ha nevado. Lo cierto es que la temperatura se ha mantenido y esta gente ha cuidado la nieve.
Coronamos el collado que da caída a Riopinos. Quitamos pieles y nos deslizamos por la pista entre la abundante gente de la estación. Una vez abajo volvemos a poner las pieles y remontamos de nuevo lo bajado, aunque por fuera de pista en la ladera izquierda. Tenemos que recuperar unos cuantos metros más hasta ganar la arista que nos da caída a la vertiente norte. Seguimos envueltos en nube por momentos. El día está fresco.
En la cresta nos movemos hasta una horcada que nos deja tirarnos hacia una de las pistas rojas de la estación de Fuentes de Invierno. Giros disfrutones.
Estiramos la inercia hasta la altura de las casas de La Raya. Desde aquí un poco de circulación entre arbustos, y llegamos de vuelta al coche. Uno de los amigos de Carlos se da cuenta de que se le ha caído el móvil, y cree saber dónde. Se van a buscarlo (y lo encuentran). Mientras tanto, Nando y yo bajamos hasta Fuentes a tomar una cerveza.
Estupendo paseo de cierre de temporada. A comer a casa.

lunes, 5 de diciembre de 2016

Pisando primeras nieves

Circular vespertina y solitaria a la cuenca de Cebolledo.


Llanera 13:30 h
Cebolledo (1.650 m) 14:45 h
Pico Toneo (2.091 m) 15:20 h
Pico Agujas (2.141 m) 16:06 h
Pico la Cuerna (2.140 m) 16:38 h
Pico Redondo (2.128 m) 16:48 m
Cebolledo (1.600 m) 17:45 h
Gijón 19:00 h

Una y media, apago el ordenador y tiro para el coche. Al volante de camino, mientras decido destino entre Ubiña y San Isidro, me como un bocata, un plátano y un kitkat. En Ujo tiro para San Isidro: dan bastante viento y prefiero su perfil de cumbres. En el parking de Cebolledo estoy solo a excepción de otro coche de dos chavalas que acaban de llegar de caminar y se van. Me cambio rápidamente y meto en la mochila un poco de agua, la chupa, los pinchos y un piolet; no hay demasiada nieve pero nunca se sabe. La frontal también viene.
Arranco por la ladera del Toneo, donde por evitar las cotollas y los escasos neveros termino trepando por zonas más de roca viva, más tieso pero mucho más entretenido. En poco más de media hora y en mitad de la nube cerrada estoy en el buzón de cumbre del Toneo. Unos cuatrocientos metros de desnivel que son la mayor subida del recorrido.


Hace muchos años que no ando por estos montes, donde aprendí a cramponear de chaval.
Salgo a tientas buscando la arista que baja hacia el Agujas. Inicialmente no veo más allá de unos quince o veinte metros. Más por intuición que por otra cosa encuentro huellas recientes (posiblemente de las chicas que vi en el aparcamiento). Las sigo y me llevan hacia el collado que separa la zona de Cebolledo de la de Riopinos. Desde aquí, pisando más nieve y sin niebla ya, remonto hacia el Agujas.


El caminar es más aéreo en esta zona. Las vistas de su cara norte con sus dos corredorcillos me dan ideas para otras visitas cuando la nieve esté más asentada y transformada.


Cumbre en el Agujas. Desde aquí, dada la hora temprana, continúo por la arista dirección Sureste hacia el Pico la Cuerna. Es un tramo de entretenido cresteo sobre bloques verdes de liquen, con neveros intercalados entre ellos, más duros que antes. La temperatura está fresca pero se camina muy bien de forro fino.


Hago la cumbre del que creo que es el Pico la Cuerna, no hay nada que lo identifique, y desde su vértice geodésico miro por dónde tirarme hacia abajo. Decido seguir adelante por la cuerda, en lugar de retroceder, para buscar un collado en el que echarme hacia el norte.


Cuando llego a un nuevo collado me parece ver un mástil o un buzón en la siguiente cima. Como también está cerca, y temiendo que la Cuerna sea aquella y no la del vértice que he visitado, continúo hasta ella.


Cuarta cumbre. No sé cuál es porque tampoco hay buzón o placa (más tarde en casa veo que es el Pico Redondo). Un trago, una barrita, unas fotos y arranco para abajo. Decido tirar directo desde cumbre hacia las pistas. La pendiente es aquí más fuerte y la nieve está mucho más dura. Con las botas de verano no me siento seguro para cantear, así que me pongo los crampones. Con ellos puestos, bajo seguro unos trescientos metros de pala hasta unos enormes bloques verdes. Aquí me quito los pinchos y enlazo ya con zona de pistas de Requejines.


Las pequeñas lagunas que hay en esta zona están heladas. Por aquí hay algunas huellas grandes de ungulados y también de otros bichos no herbívoros, grandes también… Caminando en soledad y al atardecer me imagino que pronto empezarán a patrullar sus dominios.


Remonto la pista hasta el collado con la sierra de Sentiles, que ya me bajará a los edificios de la estación.Tras un rato de bajar por senderos enlazando pistas de esquí llego a la estación y al coche.


Mientras me cambio de ropa y calzado, a cuatro grados y bajando, pienso para mí que, para estar a mediados de noviembre, el invierno empieza a asomar a la Cordillera Cantábrica.
Encantado con el paseo vespertino en soledad, me monto en el coche y conduzco hasta casa.
Recorrido aproximado 7.5 km
Desnivel positivo aproximado 700 m