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miércoles, 15 de julio de 2026

El año más frío del resto de nuestras vidas

Estamos en verano, y aunque vivo en Asturias, el calor se nota. Y se nota más de lo normal. No es que sea agobiante ni todo el tiempo. Se trata más bien de la tendencia general. Y de la aparición poco a poco y cada vez con más frecuencia de episodios puntuales como las “olas de calor”, algo que siempre ha existido, pero que ahora se presentan más pronto en el verano, y con más repeticiones que antes. La mar está más caliente de lo normal, desde hace años subiendo de temperatura de manera continua, inexorable. Y la temperatura del agua es el indicador clave, al ser el océano el regulador general. 

Estamos asistiendo a los efectos de eso que se nos venía anunciando por la comunidad científica desde hace tiempo (bastante tiempo ya en realidad). Ahora las señales son claras e inequívocas.

Como leía hace unos días, debemos ser conscientes de que en términos generales, 2026 probablemente va a ser el año más frío del resto de nuestras vidas. Ojo porque duele leerlo. Esto no es opinión: son datos y estadística.

A parte de esta reflexión, como cada año, a medio verano mi cabeza empieza a echar de menos la nieve…

Recuerdo ahora un breve paseo de raquetas con Paula el pasado invierno, por el entorno de San Isidro, dirección al Valmartín. 

Sin objetivo concreto más allá de disfrutar de las vistas y las sensaciones.








Objetivo cumplido, ganas de repetir. 

Y ganas de blanco otra vez.

miércoles, 14 de enero de 2026

Peña del Viento

Viernes 26 diciembre 2025
Peña del viento (1.993 m), solo

Aprovecho la mañana para esta ascensión a esta cumbre que hacía bastantes años que no visitaba. Como ha sido bastante improvisado vengo solo, pero más tarde quedo con Rubén que sube con el chaval pequeño a dar un paseo.
La nieve permite foquear desde el coche, que queda aparcado con otros cuantos en el empalme del camino de Wamba con la carretera del puerto.



Este camino de Wamba, que une León con Asturias a través de la collada Acebal, da paso al parque de Redes por la majada de Mericueria, sitio mágico. Además, bien cerca del collado está el lago Ubales, otro sitio realmente bonito y a mano. Todo esto viene a cuento de que es zona frecuentada y hoy salgo por huellas tanto de esquí como de raquetas.
La pista asciende de forma muy suave (tanto que de vuelta los esquíes apenas cogen velocidad) así que uno va disfrutando de las vistas en movimiento. A mi derecha, las Rapainas aparecen tan peladas como siempre, qué difícil encontrarlas cargadas en comparación con las cumbres circundantes.



A la altura de las cabañas de los Fornos abandono la pista para desviarme a la derecha. Pisar nieve nueva, cómo presta. Cojo el pequeño valle formado por el arroyo de Aliviada, a ratos por una ladera a ratos por la otra, buscando el mejor paso y evitando las zonas de arbusto y bosque bajo. 




Se abre el paisaje mientras remonto la loma izquierda y hacia las palas que levantan hasta el collado de las Agujas. Por aquí la nieve está helada por tramos y llego a ponerme las cuchillas como precaución, vengo solo y no hay nadie por la zona.
Subo foqueando hasta cerca del collado, un poco por debajo y aprovechando un pequeño llano, paro y me quito las tablas. El tramo final no es para mi nivel de esquí. 




Salgo caminando, piolet en mano, a ratos hundiéndome bastante, a ratos pisando hielo. Por encima de mí manadas de rebecos corretean a su aire sin prestarme apenas atención. Emboco el tramo final más empinado espetando el piolet hasta la cruz en nieve profunda sin transformar. Al poco rato estoy en la cima. Vistas en redondo, la clásica sensación de contento que me invade en el monte.





Hace vientecillo y frío así que enseguida salgo para abajo por mis huellas.
Llego de vuelta a las tablas, quito pieles, aprieto botas, y salgo disfrutando de los primeros giros. Bajo más a la derecha que por donde subí hace un rato por evitar las zonas de arbustos. La nieve cambia de condición cada pocos metros, pero más o menos me arreglo para pasarlo bien. Como siempre, tramos que te llevaron un buen rato hacia arriba se resuelven en pocos minutos de bajada.





El tramo más bajo está la nieve peor, algo encostrada, de esa que te engancha las tablas y termina tirándote de las rodillas, me afano en no caer. Llegado al punto bajo vuelvo a poner las pieles y remonto hasta la pista de Wamba. Hay gente tanto en esquíes como paseando, entre ellos me encuentro a Rubén y Nicolás, uno con tablas el otro con raquetas, que vienen de bajada del collado.


 
Bajamos juntos de charleta animada hasta el coche. Yo, que tengo a los guajes solos por casa, arranco apenas llegamos.
Otra mañana aprovechada por las montañas de San Isidro.


miércoles, 26 de noviembre de 2025

El regreso de la nieve: Valmartín en esquíes

Domingo 23 Noviembre 2025
Nando del Pozo
Pico Valmartín (1.932 m) desde la Raya

Seis meses después de la última salida en esquíes por Pirineos, volvemos a pegar pieles y foquear, esta vez al lado de casa.


La primera nevada de la temporada ha llegado. Como viene sucediendo en los últimos años nuestra esperanza se eleva tan pronto como vemos el blanco aparecer en las montañas de la Cordillera. Como también nos viene pasando, los altibajos de la isoterma no nos dejan estar tranquilos. Dado lo efímera que es la nieve en nuestras latitudes, no nos queda otra que intentar aprovechar lo que hay sin pensarlo mucho.
El día antes varios colegas me habían informado de sus respectivas salidas: Rafa subió a la Rapaína, Kico al Boru, Luque por Pajares, Pablo por Fuentes...  No hay duda de que hay muchas ganas. Algunos hablaban bien, otros no tanto. La cosa es que, si bien la previsión meteorológica para el domingo no era buena, ante el miedo a que se nos fuera la capa blanca y volviéramos de nuevo a la casilla de salida (esto es, al verde prado), el domingo por la mañana Nando y yo subimos al puerto de San Isidro a dar una vuelta.


Mientras desayuno disfruto la luz del amanecer desde la cocina de casa. El cielo está cargado de nubes.

De camino en coche, la temperatura está alta, mucho más que los días previos.
El puerto tiene nieve aunque justa. Subimos hasta Cebolledo a ver qué aspecto tenía; las pistas están blancas lo suficiente, ya se ve gente ya foqueando y seguramente esquiaríamos más aquí que fuera de pista (estas parecen pisadas), pero preferimos irnos al monte de verdad. Bastante esquiamos en estación cuando no hay otra opción... 


Volvemos atrás y aparcamos en el parking de la Raya: hay un montón de autocaravanas y bastantes coches. Gente preparándose para salir con raquetas o con esquíes. Vemos a varios conocidos: Jame arranca con un un buen grupo dirección Fuentes. Nosotros nos preparamos y salimos en dirección contraria: vamos hacia el Valmartín a ver qué tal está la cosa. Son las diez de la mañana.




La subida hacia esta cumbre es corta, cómoda y suave. Arrancamos desde la misma carretera remontando una pista que va cogiendo altura muy suavemente, rodeando lomas en dirección a la línea de cumbres. Hoy solo hay huella en el primer tramo. Hay nieve suficiente, aunque está totalmente sin consolidar: normal, está recién caída y no ha habido tiempo para nada. Los bastones se hunden bastante si les metes presión. Si te bajas de las tablas te hundes hasta más arriba de la rodilla. Además, las abundantes escobas son una auténtica trampa. Por ahora eso no nos molesta, aunque sabemos que va a ser así dentro de un rato cuando bajemos.
A ratos cogemos ángulo con el telón de fondo del Pico Torres: cumbre alpina y emblemática de esta zona de cordillera.


El cielo está muy nublado pero eso deja una luz guapa: de mal tiempo pero guapa.
Al asomar a un pequeño collado ganamos vista a la pala de las Vallinas del Torres y vecinos. Desde aquí observamos cómo una buena manada de rebecos remonta la ladera alejándose de nosotros.


La nube ha venido subiendo por los valles y a ratos envuelve las cumbres vecinas. El paisaje, como siempre que la nieve lo decora, está especialmente bonito.
Nos queda el tramo final: ganar el amplio collado (collada Valmartín) y remontar luego la loma final que lleva a cumbre. Esta loma tiene una cinta de nieve estrecha que se queda seca hacia el norte y cae vertiginosa hacia el sur.


En el collado ganas vistas al norte: se ven cumbres secundarias también blanqueadas, brañas de cabañas y pequeñas charcas. Hacia el sur numerosas cimas entre nubes de algodón.
Subimos sin prisa. Unas zetas y vueltasmaría en el tramo final y llegamos a la cumbre. Son las once y media. Hace bastante viento y no se está cómodo. 


Apenas paramos: quitamos pieles, apretamos botas, calzamos tablas, y salimos para abajo con precaución: siendo la primera esquiada en meses y con la condición de la nieve todo junto llama a la prudencia.


Giros lentos y controlados en esta zona de arista. Incluso algún tramo corto derrapado para quitar los metros más empinados. De nuevo esquiando más ágil ganamos el collado principal y de este en media ladera hasta la otra collada menor. Toca ahora remontar unos metros y empezar la zona arbustiva. 
Apenas se esquía mucho más desde aquí.



En el tramo final nos encontramos a mi amigo Manu, que viene con una chica del Torre. Paramos a charlar:  a ellos el día antes les cogió lluvia intensa esquiando en Riopinos... qué cosa más desagradable! También nos cuentan cómo de noche sube la gente a hacer trompos en el parking helado hasta altas horas de la madrugada, en plan película Fast´n Furious, dando voces y molestando sin educación a la gente que está allí tranquila pasando la noche: desde luego cada uno tenemos nuestras aficiones y gustos, y todos serán respetables, pero algunos tienen el nivel de civismo más bajo de la cuenta. De eso no hay duda. Nos despedimos. Siguen por nuestras huellas hacia el Valmartín.
Nosotros apuramos los últimos metros hasta la carretera y de esta hasta el coche caminando.
Ha sido una salida corta, unos 8 km y 450 m de desnivel. Dos horas y media. Con todo, como siempre, disfrutada.
Recogemos y tiramos para casa, a donde llegamos a la hora del vermut. Lujo.


Al día siguiente llueve en altura y se va buena parte de la nieve, pero parece que la semana enfría y volverá a caer. Veremos qué tal. Si no se puede esquiar, habrá que intentar hacer algo de alpinismo!
Por lo pronto, ya hemos esquiado este noviembre. Sin queja.

viernes, 6 de diciembre de 2024

Atardecer por la Sierra de Sentiles

Viernes 21 Noviembre 2024, solo.

Puerto de San Isidro - Sierra de Sentiles 


La primera nevada y aprovecho para subir a pasear y pisar blanco.

Apenas ha caído nada, pero el parking de Cebolledo tiene una fina chapa de hielo que resbala que no veas. Aparco a la altura del arranque de la pista del lago Ausente al lado de una autocaravana. Me pongo las botas, cojo piolet y crampones, los bastones y algo de ropa. Está fresco.

Salgo caminando por la pista del lago, pero al rato me desvío a la derecha para remontar directo hacia el collado entre la cresta de Sentiles y la Peña de Requejines. 

Hay nieve pero muy poca. En esta vertiente norte lo justo para tener la ilusión de invierno. Cojo las marcas del PR y subo son problemas. Las torres de roca y la luz oblicua dan ambiente.

Alcanzado el collado a unos 1900 metros me desvío a la izquierda hacia Requejines y Ausente. Corono el primero, Requejines (2.026 m), un par de fotos, sigo hacia el segundo.


Corono el segundo, Ausente (2.041 m), un par de fotos. Y vuelvo sobre mis pasos de vuelta hasta el collado de antes.

Desde aquí continúo dirección oeste por la cresta, pisando todas las pequeñas cumbres que me voy encontrando. Son unas cinco y todas en torno a los 1.950 m.


No se ve a nadie por ningún lado. La luz está preciosa. Destrepando por entre los bloques de cuarcita me recuerdo prestar atención a los gestos.

En el tramo final de la cresta no corono la penúltima torre más roquera y alpina. La última es más alta. Me paro unos minutos a hablar por telefono con Javi, en Inglarerra con ganas de surf y de nieve...

Sigo después hacia las pistas de Cebolledo, girando de vuelta hacia el aparcamiento. 


Hace frío; los regatos están helados.


Cuando llego al asfalto me lo encuentro totalmente helado. Difícil de caminar tranquilo. Me desvío al borde izquierdo y llego hasta el coche. 

Dos horas y media, unos 600 metros positivos. Contento con pisar nieve y confiando en que tengamos un buen invierno...

jueves, 22 de junio de 2023

De humedades, dudas y retiradas

La confianza es por lo menos la mitad del asunto.
Hacía tiempo que no enfrentaba una situación de estas: son parte intrínseca de la escalada en montaña. Antes o después te la encuentras. Cuanto más escalas en el monte, y más aprietas, más a menudo. En este caso, el grado era bien bajo, pero las condiciones inciertas y la incertidumbre alta. A cinco metros del último seguro mirando hacia arriba y no viendo claro el camino a seguir. Dudar, mirar a un lado, mirar al otro, mirar arriba, mirar abajo. Sopesar si seguir, pensar si serás capaz de destrepar si toca. Sopesar si puedes asegurar. Si de ese seguro te podrías descolgar si llega el caso. Terminar destrepando hasta el clavo, levantando por otro lado, volver a mirar, volver a dudar...
Finalmente divisar un clavo lejano, con unos pasos compactos hasta él, pero por el mero hecho de saberte en el buen camino... se disipan las dudas y continuas escalando con la confianza restaurada. Esencia pura de la escalada en el monte.
La previsión era regular tirando a mala. Uno consulta una web detrás de otra intentando que alguna le diga lo que quiere leer, pero la realidad es que en general todas venían diciendo lo mismo: lluvia la noche antes, bastante cantidad, y alto riesgo de lluvia a lo largo de la jornada del sábado. Unas webs la pronosticaban antes que otras, pero todas lo decían. Además, esa precipitación podía ser en forma de tormenta, como ya había sido en los días pasados con bastante intensidad. Para qué quieres más...
Después del invierno, de la operación y de ir rehabilitando poco a poco y retomando la actividad, me apetecía mucho empezar a escalar en el monte. Llevábamos varias sesiones de deportiva y aunque no había escalado más allá de 6b+ me encontraba bien. Además, venía entrenando con cierta asiduidad, sobre todo para lo que soy yo (es decir, no hace falta mucho). La cosa es que con esta previsión habíamos descartado los Picos, no compensaba el viaje para el riesgo. La deportiva también porque daban el agua más temprano en Quirós o en Teverga que en la cordillera. Las Peñas del Prado por repetidas.
A mi sugerencia habíamos elegido intentar el encadenamiento del Puerto de San Isidro que había hecho hace unos años con Fernando: "Espolón del Trasgu" al Pico Valverde y a continuación bajar y hacer la "Directísima" al Pico Torres. Esta combinación tiene varios atractivos y también algún handicap. Los atractivos son la poca aproximación, poco más de media hora desde el coche. También los metros de roca acumulada si haces las dos vías, casi 450 metros. También combinas dos tipos distintos de roca, caliza en la primera, cuarcita en la segunda. Los puntos flacos son la entrada de la primera vía, algo cutre y poco atractiva. Además, para el día que hemos elegido nosotros, esta presenta muchos puntos de drenaje en el arranque de la primera, que la dejan muy húmeda, y la segunda vía siendo cuarcita tarda bastante más en secar. Al llegar al pie de vía se confirman las sospechas: rezumes y humedades varias. Casi para marchar para casa...
No nos arredramos fácilmente: a pesar del desagradable comienzo, Rubén se levanta por el primer largo sin mayores probemas hasta llegar al paso clave. Aquí se atasca algo más porque está pingando. Para cuando llego yo, confirmo que está bien difícil de librar (los dos pasamos en libre, pero con mucho más esfuerzo y tensión del normal). Superada la primera tirada, se sale del desagradable canalón y tras una trepada de transición nos levantamos rápidamente por el propio espolón, de mejor roca. No hay apenas seguros, así que estiramos cuerdas a tope o casi, y montamos reuniones donde nos pide la lógica o el fin del cabo. Si bien la escalada es sencilla y no presenta grandes atractivos, la roca es buena y el paisaje de montaña circundante motivador.
En poco más de dos horas estamos caminando desencordados para ganar la cumbre del Valverde. Desde esta con un pequeño destrepe salimos de nuevo a la hierba del collado entre las dos cumbre, y giramos la lastra adosada a la pared del Torres por su izquierda para llegar al pie de vía de la Directísima.
La pared sur del Pico Torres es muy atractiva desde la distancia, pero a medida que te acercas a ella va enseñando las uñas: sus defensas principales consisten en la propia morfología de la pared. Multitud de pequeños techos se suceden unos detrás de otros como resultado de las lajas que se han ido desprendiendo a lo largo de los milenios. La pared no es vertical sino tumbada. Esto permite escalar de manera menos exigente, pero no obstante, dificulta mucho la orientación en la misma: nunca tienes claro del todo si estás dentro o fuera de la vía. Gracias a que hay algunos seguros fijos, cada x metros vas confirmando sensaciones, pero con todo, se requiere un buen sentido de orientación y de lógica para no acabar embarcado.
El comienzo de la vía nos depara otra sorpresa desagradable: si bien el aspecto de la roca es seco, no lo es tanto. Por un lado las fisuras están literalmente empapadas, con agua corriendo por su interior. Por otro lado, la misma roca exterior aparentemente seca, no lo está y la confianza que nos da es reducida. Se observan enormes chorretones de agua corriendo por las placas vecinas. Por encima de nosotros el cielo presenta nubes amenazantes, pero también tenemos a ratos buenos parches de sol. Nos entran dudas.
Sin demasiada confianza de llegar a buen puerto, arranca Rubén a por el primer largo, que sí tiene un aspecto más atractivo. Lo escala rápidamente como es su estilo, aunque me va comentando lo mojada que está la roca en muchos sitios.
Le sigo yo y nos pasamos los trastos en la reunión. Salgo a por el segundo largo que comienza bien guiado por un par de clavos. Después deriva por lógica a la derecha. Al cabo de unos cuantos metros encuentro otro clavo, pero desde este me elevo con tendencia a la izquierda, superando pequeñas panzas. Cuando ya estoy a unos cinco o seis metros del clavo (terreno fácil) decido recular porque no me gusta lo que tengo encima.
Destrepado el tramo hasta el clavo me levando ahora por la derecha, y después de un buen rato de dudas (hasta sopesando montar un descuelgue) diviso finalmente otro clavo aún más hacia la derecha, a unos seis u ocho metros, y con un tramo de placa de escalar en el medio antes de llegar a él. Si bien la escalada es más fina, el hecho de saber que vas por el buen camino ya me deja escalar tranquilo. Alcanzado el clavo me levanto al recto, coloco un buen camalot y ya hago travesía compacta hacia la reunión de dos parabolts.
Curiosamente, la R está casi en la vertical por la que me quería levantar yo antes de destrepar. Todas estas dudas de recorrido, unidas a la humedad general y a la predicción de tormenta, ha venido minando nuestra confianza.
Rubén recorre el largo sin ningún problema, pero cuando nos juntamos en la reunión comentamos la situación: por encima de nosotros vemos un parabolt a unos seis metros por terreno del estilo del largo que acabamos de escalar. Luego ya no vemos nada, la pared también se oculta tras los pequeños techos que tenemos encima. No somos ninguno de los dos amigos de las retiradas. Nos joden bastante. Pero a la vez confirmamos que venimos ambos escalando incómodos, sin disfrutar, con desconfianza. Estoy seguro de que le ha influido el verme a mí dudando hace un momento. El viene mejor que yo, pero creo que mis dudas le han hecho dudar a él. Tras unos minutos de debate (en los que básicamente nos autoconvencemos de que es la mejor decisión), montamos el rápel y salimos para abajo.
Hemos escalado unos trescientos metros en total, tampoco está mal.
Dos rápeles sin problemas nos dejan en el suelo. Recogemos y salimos para el coche con las orejas gachas. Volveremos. Cerveza en Felechosa. En el trayecto de coche para casa cae una buena tormenta con agua torrencial. Ves? hicimos bien en bajarnos. Nos tratamos de convencer. No todo va a ser triunfar. Gijón 8:30 h Inicio escalada Valverde 10:10 h Cumbre Valverde 12:30 h Inicio escalada Torres 13:10 h Inicio retirada: 14:30 h Coche: 16:00 h