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sábado, 3 de enero de 2026

Fin de año roquero, Peña Maín, "El último verano"

 31 dic 2025
Antonio Suárez Ramón
Peña Maín, Vías "El último verano" (120 m, 6a) y "Uno, largo y negro" (100 m, V+)



Inmejorable manera de cerrar el año disfrutando de la escalada en roca, vías nuevas y además con estas vistas.
La idea inicial era ir el día 30 pero la gripe arrasa en mi casa, y tuvimos que posponerlo al último día del año. La previsión era de temperaturas bajas y aunque la orientación y la altura son favorables, si no salía el sol, podíamos pasar bastante frío. Con este panorama, y la sensación de estar incubando el mal (dolor de garganta, congestión nasal, molestias varias), me vestí como para escalar en Baffin: mallas de Duofold debajo del pantalón, doble camiseta térmica, forro y primaloft.
Salimos de casa a las 8 de la mañana. Llegando a Sotres los Picos nos saludan espléndidos: la nieve realza los perfiles alpinos. Remontamos despacio la pista de Pandébano, que tiene algo de nieve helada por tramos. Al aparcar solo estamos acompañados de otro coche.
Nuestro objetivo de hoy, Peña Maín, tiene una pequeña pared que pasa desapercibida, de unos 140 metros de altura y orientada al Sur, y que tiene unas vistas espectaculares. Desde el coche no tardas más de unos veinte minutos en llegar. Salimos a cero grados pero estamos en sombra. Confiamos en que al sol cambie la cosa.
Venimos a repetir una vía abierta por Toni. Abierta en solitario. El nombre de la vía y su dedicatoria, para los que conocemos el motivo, recuerdan una circunstancia durísima. Probablemente lo más duro que pueda afrontar cualquiera.


Mientras nos ponemos el arnés, acordamos que vaya yo delante: me deja ese privilegio. La vía permite escalar y bajarte con una cuerda de deportiva.
Empezamos a las diez y media.
La vía comienza unos quince metros a la izquierda de la primera abierta en la pared, la "Wish you were here", homenaje a Iñiguez, y que escalé hace unos años (merece la pena la vía).
El primer largo, V, remonta un canalizo y después alcanza una pequeña panza que tiene una chapa. Encima hace una terraza donde está la reunión.
El segundo largo, V+, es muy estético: una fisura inicial hacia la izquierda seguida por unos elegantes pasos en placa. Las chapas están donde deben, y alguna me hace preguntarme cómo la pudo poner Toni yendo en solitario... Donde hay fisura está limpio. Excelente.
El día abre y cierra: el cielo está despejado pero una neblina nos oculta las vistas y nos envuelve por momentos. En las reuniones aseguro con guantes puestos y capucha calada.




Tercer largo, V+, arranca en horizontal a la derecha, a por un clavo. Desde este remonta un poroso canalizo negro con mucho relieve, aunque con alejes. Muy guapo.







El cuarto y último largo marca el 6a de la vía. Este paso está al poco de arrancar de la reunión. Es una fisura de dedos que exige prestar atención para no salir escupido como me pasó a mí... 


Cuando volví a entrar ya centrado, pasé sin problema. Para arriba hay una zona de bloques y luego entras a un diedro que te lleva hasta la última reunión de la "Wish you were here". 
Me ha encantado la vía. Totalmente recomendable.


Rapelamos sin problemas y cuando tocamos suelo vemos que son las doce y media. Decidimos escalar algo más.

Foto sacada de la web de Víctor Sánchez

Las opciones que comentamos son la Greimpac, que discurre justo a la izquierda de la que acabamos de escalar, u otra más a su izquierda, más corta, de dos largos según el croquis, y que se llama "Uno, largo y negro" en alusión al canalizo que resigue. Nos decidimos por esta segunda (la de Víctor queda para otra visita).
Toni también la tiene hecha, así que vuelvo a salir delante yo.
Primer largo, IV+ de pocos metros, guapo de escalar. 


Segundo largo, V, tira Toni, canalizo con chapas bien separadas hasta una pequeña vira.




Es raro porque Toni recuerda solo dos largos, y es lo indicado en el croquis, pero parece que lo han fraccionado en tres y recolocado los relevos.
Tercer largo, V, tiro yo, también corto.


Aquí termina la vía, pero mientras aseguro miro para el tramo que tenemos por encima, la roca continúa, con canalizos, que nos llevaría hasta la misma última zona de las otras tres vías.
Cuando llega Toni se lo comento y sale él a por esta zona:  nos salen unos 45 metros de escalada guapa, algún pasó de V, y todo limpio, a asegurar, claro. Creemos que merece la pena hacer este tramo.



Volvemos a rapelar sin problemas. 
Al tocar suelo vemos que son las dos y media de la tarde. Podríamos seguir escalando, ahora estamos al sol muy cómodos. Pero hoy es Nochevieja y hay que ir para casa a colaborar algo...
Sentados tranquilamente, mientras picamos algo, disfrutamos de las vistas hacia el Oriental, hacia Urriellu, Neverón, Areneras... un espectáculo. 


Mientras charlamos, recuerdo un capítulo del libro que estoy leyendo en estos momentos: "Los que se echaron al monte", de Isidro Cicero, que trata sobre los maquis en los Picos de Europa en los años posteriores a la guerra civil. En dicho capítulo cuenta de una encerrona a algunos de esos  guerrilleros republicanos en una de las cabañas de Pandébano, que probablemente es una de las que estoy mirando en esos momentos. La vida ha cambiado mucho en unas décadas…

Al llegar de vuelta al coche, marca 0 grados.


Volvemos a casa y llegamos a una hora razonable para tan señalada fecha: pero con las pilas cargadas después de disfrutar de la escalada en los Picos.
Dos vías de cuatro largos muy recomendables, especialmente la primera, “El último verano”.
Con Toni, como siempre, un placer.


miércoles, 30 de diciembre de 2020

Wish you were here

 Sábado 21 Noviembre 2020

Nando del Pozo

Peña Maín “Wish you were here” (150 m, V+)

La nieve y el frío hicieron amago de entrar unas semanas atrás, pero se fueron totalmente. Estamos en una de esas fases de otoño cálido y estable, bastante habituales por otra parte. A estas alturas del año, escalar en roca en Picos es todo un regalo. Hoy hemos escogido un sitio de casi nula aproximación, una vía corta y además de las consideradas “placer”.

El sitio elegido es Peña Maín y nuestro objetivo es la primera vía que se abrió en la zona (creo), hace ya unos años, por Moreno y compañía, bautizada “Wish you were here” en memoria del gran Alfredo Iñiguez, que murió antes de tiempo, haciendo lo que tanto le gustaba en un sitio que tanto quería. Hoy día hay unas cuantas líneas más, a ambos lados, atractivas.


Desde el collado de Pandébano, tras un cómodo paseo se llega al pie de vía. La peña presenta aquí un pequeño zócalo rocoso muy bien orientado al sol, ideal para esta época del año, hacia el que habitualmente no miramos, pues nuestros ojos se dirigen hacia cumbres y paredes más grandes y altivas. Aunque aparentemente tenga algo de vegetación, hay un claro espolón y también llamativas placas a su izquierda.

Aparcamos con apenas dos o tres coches más alrededor. Qué contraste con dos meses atrás, cuando vine con Alberto y esto era un auténtico Tetris. Preparamos con calma las mochilas, ligeras, mientras saboreamos un té dulce que ha traído Nando en el termo. Estos detalles marcan la diferencia.

Sin prisa salimos por el sendero arriba, adelantados por algunos corredores. El paisaje y el ambiente tan guapo como siempre, hoy incluso más: las cumbres levemente pintadas de nieve, la luz oblicua, girones de niebla del amanecer en disolución, cencerros del ganado aún presente por las camperas, y en la altura el vuelo de algún buitre…

Poco más de veinte minutos y estamos posando la mochila al pie de vía. Observamos las referencias y comparamos con el croquis. No hay duda: se ve todo claro.

Dos rebecos cercanos nos observan trastear, y luego remontan a nuestra derecha, por la canal que entendemos será nuestro camino de bajada. 


Nando se anima a tirar delante el primer largo: se ve una chapa alta, marcando el camino. La escalada es bonita, sencilla, buena roca y múltiples opciones para asegurar; fisuras, puentes de roca, dientes… Llega al relevo y me avisa para salir.

El segundo largo es teóricamente el más obligado: tras un arranque con fisura, tiene algún paso de placa para enlazar canalizos y puntos de seguro. Se ve compacto.



Salgo a por ello confiado. Coloco un par de Friends pequeños al arranque, luego toca una levantada a por otro nicho, donde hay un buen puente de roca sin equipar, y también deja colocar trastos. De aquí una travesía ascendente de unos cinco o seis metros, en placa de adherencia, hasta alcanzar el gran canalizo que se ve desde pie de vía. Aquí hay un parabolt. El resto del largo sigue igual de guapo.



Mientras aseguro a Nando la vista se va al Picu, al Neverón, a los Albos, a Camburero y el valle hacia Bulnes, Amuesa… Está precioso. Saco fotos tratando de captar esta belleza, pero más tarde veo que no hacen justicia.

El tercer largo, V+, tiene un pequeño tramo vertical, con fisura de canto con algún clavo. La roca sigue siendo buena y algún parabolt protege zonas menos evidentes. El resto se deja asegurar sin problemas: hay muchos puentes de roca, agujeros y fisuras. Buenas sensaciones (es fácil).

Nando llega comentando lo guapa que es la escalada.

Nos queda el cuarto y último largo: tiene un diedro que arranca tieso, V+, y luego ya tumba para llegar a los bloques finales. El paso obliga a colocarse bien para no hacer más fuerza de la necesaria. Rápidamente estamos juntos arriba, recogiendo las cuerdas y comentando lo guapa que ha sido la vía, el acierto de haber venido.

Iñiguez estaría encantado escalando aquí, con estas vistas al Picu. Nosotros también lo hemos estado.


Subimos a la cumbre de Peña Maín. El terreno malo de andar si te sales del camino, lascas calizas afiladas entre hierba alta. Nos lleva unos cuarenta minutos. Las vistas arriba buenísimas.





La bajada al coche la hacemos de charleta planeando la siguiente. Volveremos: las vías vecinas tienen muy buena pinta y el plan de hacer un par de ellas rapelando parece muy cómodo.


Cerrada la hostelería nos compramos dos cervezas en la gasolinera de Arenas y nos subimos a tomarlas al alto Ortiguero, apoyados en el capó del coche mientras comemos algo y comentamos la situación. Tiempos de Covid, tiempos raros.