LA MONTAÑA COMO PASIÓN, COMO ESCENARIO INFINITO SOBRE EL QUE DISFRUTAR INTENSAMENTE DE LA VIDA,
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martes, 4 de agosto de 2026

Gneiss de Aosta

 Sábado 25 Julio 2026

Rubén Díaz, Antonio Suárez-Ramón

Valle de Aosta, Monte Charvatton (1.786 m), vía Tomy (520 m, 6a A0)



Visita 
exprés a los Alpes. Salimos en avión el viernes a medio día desde casa, en vuelo directo a Bérgamo. 

La previsión dice que el domingo llueve sí o sí, casi en cualquier zona que miremos. Así las cosas buscamos opciones para aprovechar la tarde del viernes y el sábado e intentar hacer una escalada. Elegimos el valle de Aosta para este primer objetivo, y ya así, pues buscamos uno que sea bonito. 

En poco más de tres horas ya estamos sentados en el coche camino del Valle de Aosta. Comentamos que, en este mismo tiempo, cuando venimos en coche desde casa, apenas estaríamos circunvalando Bilbao, con algo más de diez horas por delante…. Este rápido acceso nos permite exprimir los días.

Traemos distintas guías de referencia, pero la más usada es la Plaisir Selection: en esta tenemos varias vías miradas en las cercanías del refugio Cessare Dalmazzi, al fondo del valle, contra las laderas del Triolet. Como el tiempo se tuerce el domingo, tendríamos que escalar el sábado, y para eso, tenemos que hacer el viaje y la aproximación esta misma tarde… Todo muy justo, como se verá.

En el trayecto en coche hacemos una parada tipo fórmula uno para comprar gas en un Decathlon, y otra para comprar comida en un supermercado. Todo esto lleva tiempo, pero parece que aún vamos con margen: por el camino yo voy chateando por whatsapp con la guardesa del refugio, muy maja.

Hace bastante calor hasta que nos vamos metiendo contra los montes. Pasar por Aosta, por Courmayer, por Entrevés, con los gigantes de los Alpes encima de nosotros es una pasada en sí mismo. Al llegar a Val Ferret tenemos un problema en la barrera que regula el paso de coches, y resulta que cuando más tarde nos ponemos a sacar el ticket de aparcamiento, nuestra matrícula no está registrada y no nos deja. Pensamos en qué hacer, si arriesgar y dejarlo sin ticket… bajamos a la barrera anterior y probamos de nuevo, pero no hay forma. Ya es tarde, tendríamos desde aquí casi tres horas de aproximación al refugio. Frustrados decidimos tirar la toalla y olvidar el objetivo inicial, arriba en el macizo, y buscar otras opciones menos complicadas. Una pena, queda para otra visita.



Las 
otras referencias que tenemos para escalar más abajo hablan de paredes muy cercanas al coche y con longitudes de hasta 450 metros, ni tan mal. Lo único el calor. Podemos escalar en Arnad, con muchas vías largas casi al lado de la carretera, en la llamada Il Paretone, pero elegimos la opción que parece coger menos sol de mañana: en la pared suroeste del monte Charvatton.



 
Se trata de la vía Tomy. Es una vía placer de catorce o quince largos, más de 500 metros sobre Gneiss de calidadEn la guía el equipamiento mencionado es gut+, casi deportiva. La aproximación es de apenas media hora de caminar por un bosque. Tiene buena pinta.



La cuestión es que para cuando llegamos a las casas de
l fin de carretera en Terrisse, después de Pontboset, donde debemos aparcar es ya noche cerrada y no vemos nada de nada. Acampamos entre lo que parecen cabañas abandonadas



Cenamos tranquilamente y nos acostamos a dormir. Amanecemos con la luz, temprano. Desayunamos y pronto estamos listos para arrancar.

El camino hacia la pared es un bosque muy denso de castaños, robles, algún fresno. Es una ladera muy empinada y se puede observar la lucha de los árboles en competencia por la luz: algunos se elevan rectos por muchos metros.




Hace calor, vamos de corto. En la media hora indicada en la guía
estamos en el pie de vía: la aproximación tiene zonas de trepar, con peldaños metálicos, cuerdas fijas y cables, pero es cómoda. La pared por encima tiene algo de vegetación, pero justo por donde suben las chapas parece la parte más limpia.



Son las ocho y media. 
Comienzo escalando yo delante, por sorteo. Nos repartimos la vía por tramos para no perder demasiado tiempo con los cambios de cuerdas. Yo escalo los cuatro primeros, luego va Toni y por último Rubén. Escalamos eficientemente, el grado es fácil y los seguros cerca en general.



La escalada tiene de todo, lo mismo adherencias que desplomes(uno de ellos con un A0 obligado), que diedros, con formas de presas muy chulas, y buen tacto de roca. Muy compacto todo.

El cielo se ha venido cubriendo de nubes de evolución, normal con este calor. 

A la una hemos completado la vía: en unas cuatro horas y media hemos hecho quince largos. Rapelamos sin ningún problema y hacia las tres estamos de vuelta en el suelo. 





Hora y media. Comentamos que en estas maniobras entre tres casi vamos más rápidos que siendo dos; mientras uno recupera cuerdas los otros ayudan y van instalando el siguiente rápel, y desde luego todo es más descansado.

En el camino de vuelta al coche nos cae alguna gota suelta, pero no va a más.

Comemos tranquilamente mientras pensamos a dónde dirigirnos, sabiendo que esta tarde el cielo se va a torcer y nos vamos a mojar sí o sí: nos iremos a pasar la noche a Locarno, en Suiza, oa sus alrededores. Al día siguiente ya veremos qué hacemos.





La vía nos ha parecido interesante por varios motivos: lo primero por el tipo de roca, las formas tan especiales que tiene, que recuerdan mucho a la corteza de los árboles. Tiene un tacto peculiar. Lo segundo por lo cómodo de la aproximación y el buen equipamiento, la convierten en una opción buena para circunstancias como las nuestras.



No todos los días escala uno una vía de quinientos metros en Italia!