Rubén Díaz, Antonio Suárez-Ramón
Piz Badile (3.308 m), Vía Cassin, NE (800 m, 6a)
Algunas escaladas son más importantes que otras.
Las 6 caras Norte clásicas de los Alpes: el Eiger por la ruta Heckmair, el Cervino por la de los hermanos Schmidt, las Grandes Jorasses por la Walker, el Dru por la Allain, la Cima grande de Lavaredo por la Comici y el Piz Badile por la Cassin. Estas vías son para mí un objetivo desde siempre. Algunos de sus croquis los he mirado tanto que ya casi me los sé de memoria. Con el paso de los años voy viéndolo menos factible, pero aun así me siguen atrayendo. Uno que tiene alma de clásico admira a estos escaladores que hace tantos años dejaron el listón tan alto con líneas tan buenas como estas en montañas tan bonitas.
Los años pasan y la Walker ya ha quedado bien lejos, la Norte del Eiger intentada también. Este año queríamos probar suerte con una de las pequeñas o fáciles de las seis, el Piz Badile: hace ya unos cuantos años que vine a intentarla con Luque, pero aquella vez era demasiado temprano en la temporada, había demasiada nieve en la pared, y “nos conformamos” con el Nordkante, o Spígolo Norte, o espolón norte: una fantástica vía, fácil de grado, pero con un ambiente sensacional en su conjunto.
Leo en la Wikipedia el resumen de la vida de Ricardo Cassin y simplemente me aplana: el Fortísimo (2 de enero de 1909 - 6 de agosto de 2009) fue un montañero y empresario italiano, del que destacan sobre todo sus pioneras ascensiones en los Alpes en los años 30, y en los Himalayas en los 50 y 60; aunque escaló por todo el mundo. También fundó su propia empresa de material de montaña.
Nació en la región de Friuli, pero la muerte de su padre cuando era un adolescente hizo que se trasladara a Lecco en 1926 y comenzara a compaginar trabajo con estudios nocturnos. En Lecco también comenzó su afición a las montañas, primero las cercanas a su ciudad con el grupo conocido como "Ragni di Lecco” pero pronto comenzó a abrir difíciles vías en los Alpes, como la primera ascensión en 1934 a la Picolíssima de las Tre Cime di Lavaredo, la apertura de la cara noreste del Piz Badile en 1937, o la primera ascensión de la cara norte de los Grandes Jorasses (macizo de Mont Blanc) en 1938.La Segunda Guerra Mundial paró su actividad alpinista y luchó contra los nazis como partisano.
Tras la guerra, en 1954, iba a figurar en la expedición italiana que finalmente subió por primera vez el K2, pero fue apartado por Ardito Desio, el líder de la expedición, según Cassin porque Desio se sentía amenazado por él.
En 1958 dirigió la expedición al Gasherbrum IV en la que Walter Bonatti y Carlo Mauri coronaron la cima por primera vez. En 1961 culminó una de sus ascensiones más conocidas, la del Denali por la cara sur, una vía muy técnica que recibió su nombre (Cassin). En 1975 fue el jefe de expedición en el intento frustrado de ascensión al Lhotse. Siguió escalando hasta los 80 años.
Fue nombrado en 1980 como Gran Oficial de la Orden al Mérito de la República Italiana, y en 1999 como Caballero de Gran Cruz de la misma Orden.
Creo que estamos perfectamente a la altura de esta vía. Pero con todo…
Llegamos el viernes pasado. La previsión de la meteo para la semana nos marcaba el martes como mejor día: tras las lluvias del domingo y dejar el lunes reservado para secar la pared. El pasado sábado hicimos una escalada de calentamiento en Aosta y ya estamos descansados. Desde el idílico pueblo de Bondo subimos a primera hora de la tarde hasta el aparcamiento más alto: ya no es el de Laret, donde estuvimos Pablo y yo en 2011, sino uno un poco más abajo. El motivo de este cambio es el enorme y terrible deslizamiento de tierras que sucedió en el Piz Céngalo hace unos años: ocurrió el 23 de agosto de 2017. Cerca de 4 millones de metros cúbicos de roca y lodo cayeron sobre el valle de Bondasca, afectando al pueblo de Bondo y dejando ocho desaparecidos debido al colapso de la cara noreste de la montaña. Este evento obligó a cambiar los accesos a los refugios SASc Fura y a Sciora.
Salimos para arriba después de comer, con calor intenso. Tras cruzar el río por un bonito puente colgante, remontamos por terreno boscoso muy empinado, tal y como lo recordaba. En unas dos horas, con calma aunque con esfuerzo, llegamos a la soleada terraza del refugio, con unas vistas espectaculares.
Pasamos el resto de la tarde charlando con un guía español, Jorge Valle, con su cliente que es de León, así como con la pareja de italianos que conocimos en el parking, Ricardo y Ania, que viven en Arco. Nos dedicamos a especular entre nosotros sobre cuánta de esta gente que nos rodea y que no paran de llegar irán al día siguiente a la Norte, a la Cassin, y cuánto atasco nos tocará. Es normal, esta escalada famosa atrae a mucha gente como nosotros. También especulamos sobre qué bajada hacer, si hacia Italia, al sur, como todo el mundo recomienda, o rapelar de vuelta a Suiza por el espolón norte, como ya hice con Luque en 2011 (y él repitió mismo con Villa y Chus años después tras escalar la misma vía Cassin…).
La cena es a las 18:30 h, luego echamos algo más de tiempo rematando las mochilas, y a eso de las nueve ya estamos tirados en las colchonetas para intentar dormir algo hasta las tres y veinte, cuando pitarán nuestras alarmas… Desayuno a esas horas intempestivas, mochila a la espalda y a remontar cuestas intensas a la luz de la frontal.
Sin prisa vamos subiendo, con bastantes frontales tanto por encima como por debajo. Cuando alcanzamos el hombro (2.590 m) que da paso a la vira que lleva hasta el pie de vía son las cinco y media, y ya hay al menos tres cordadas metidas en la pared, alguna ya en un tercer largo o así… Nos ponemosrápidamente el arnés y nos tiramos vira abajo: acabamos de adelantar a tres chicos ingleses con mucha pachorra: mejor aquí que ya en la vía. Al poco de iniciar destrepes monto un rápel en un tramo más aéreo, aquí Toni vuelve hasta el hombro a buscar los pies de gato que se dejó olvidados con las prisas... Apenas queda nieve en la terraza típica. Luego seguimos juntos desatados durante bastantes metros hasta el pie de vía. Al llegar allí, tras identificarlo por el bloque con cintajos que marcan los croquis, no tenemos a nadie a la vista por encima: ya han levantado al menos tres largos. Mucho mejor.
Son las seis en punto de la mañana cuando Rubén empieza la vía escalando animado el llamativo diedro Rebuffat: ¡ojo al lujo! V de escalada técnica, de pisar y asegurar bien. Hay buena luz ya y el amanecer nos regala unas vistas preciosas.
Hacemos grupos de varios largos para ahorrar maniobras. No ensamblamos por ahora. Rubén tira los primeros tres largos (cuatro según algún croquis).
Venimos con varias reseñas que vamos comparando para conseguir el máximo de información: no hay mucha pérdida,pero sí algo de confusión sobre número total de largos y dónde hacer las reuniones. Además, no tenemos referencias de la gente por encima que ya están lejos. Procuramos estirar metros en lo posible.
En nuestro cuarto largo llega el primer 5c+ de la vía, me pongo delante yo; diedro bonito, clavado. Encima de este punto hicieron su primer vivac Cassin y compañía durante la apertura.
Sigo delante otros dos largos del estilo, estirando las cuerdas casi completas, más de navegación en algún caso. No tenemos a nadie a la vista y eso nos hace tener que pensar más, pero a la vez, disfrutar más de la vía para nosotros. La roca es muy buena, con algo de hierba en algún punto. Vamos al sol a pesar de ser Norte (más bien Noreste).
En este punto la pared cede en ángulo y aquí Toni pasa a tomarla cabeza de cuerda para llevarnos hasta el antiguo nevero central (ahora ya no hay nieve ni nada parecido). Unos treslargos por encima de nosotros se levanta la segunda parte de la vía y de la pared, bastante vertical: vemos los puntitos de las cordadas superiores ya lejos. Estamos charlando tranquilamente en este relevo, haciendo el cambio de cuerdas, cuando de repente un silbido tremendo nos pasa justo al lado: una piedra de tamaño considerable que se estrella unos metros por debajo después de habernos pasado rozando a escasos centímetros… estamos en mal sitio: nos apresuramos para salir de aquí lo antes posible. Uno se da cuenta de cómo la mera suerte nos ha dejado indemnes y cómo uno de nosotros podría haberse quedado aquí seco, cambiando esta escalada tan placentera por una auténtica tragedia, en un solo segundo… Da que pensar.
Tira Toni empalmando y con algo de ensamble por nuestra parte lo que algunos croquis marcan como tres largos (6, 7 y 8).Seguimos hasta ese punto donde la pared vuelve a ponerse tiesa, aquí retomo yo el primero de cordada. Por detrás tenemos compañía cercana y que nos vendrá acompañando ya todo el resto de la vía: los dos jovenzuelos escoceses, Duncan y su hermano que vienen como motos, y también Ricado y Ania, los italianos, estos algo menos cerca. Más abajo se ven máscordadas: calculo que finalmente seremos unas diez en total, de las cuáles creo que nosotros somos la cuarta. A nuestra derecha en el espolón norte oímos a la gente evolucionar. A nuestra izquierda también hay una cordada, en lo que parece una vía bastante más seria.
Me pongo de nuevo delante ahora a por el largo nueve: 6a y bien atlético. Tiene varios clavos, pero a asegurar también entre ellos con Friends: muy bueno. Son unos treinta metros verticaleshasta el punto de salirse a la derecha: aquí dudo y me cuelgo para confirmar que estoy en el sitio correcto: hay otro clavo más arriba hasta el que ya había subido y destrepado; no tiene sentido seguir por ahí. Hasta este punto hay que apretar bien. La continuación ya es más fácil, aunque vas con dudas hasta que te pegas de morros con la reunión de dos chapas, que no se ve hasta el último metro. Cincuenta metros.
El largo once vuelve a marcar 6a, también para mí: este comienza primero en un diedro abierto, para luego superar un techito hacia la izquierda y continuar bastantes metros por terreno mantenido que va aflojando al final. Realmente muy guapo. Está bastante clavado. Hay gente que dice que este es el más difícil de la vía. A mí me pareció más duro y obligado sin duda el número nueve.
Por encima ya vemos más cercanas las chimeneas de salida: se ven largas e intimidantes (son tres largos completos). Son casi las once de la mañana, llevamos unas cinco horas en la vía cuando le paso las cuerdas a Rubén que vuelve a lideraranimado: un primer largo, nuestro doce de unos cincuenta metros de terreno variado. Aquí se supera la terraza en la que Cassin hizo su segundo vivac durante la primera ascensión. Después de este tira otro, nuestro trece, que es en realidad dos de los originales y va todavía por terreno abierto: IV+/V de navegar con tendencia a la derecha y con algunos pocos clavos distanciados lo llevan a la base de la primera tirada de chimenea.Toni y yo tenemos que salir en ensamble unos metros para que alcance la reunión: son unos setenta metros y realmente es unbuen largo.
Una vez juntos, Rubén arranca ahora a por la primera tirada de chimenea (largo catorce), 5b indica: lo escala con gran estilo y determinación, lo vemos estirar muchos metros en intimidante escalada exterior: ¡el fondo de chimenea quizá cuatro metros más dentro que por donde él va! Las cuerdas caen verticales a plomo por muchos metros.
Estamos entrando ya en el tramo final de vía y ahora Toni vuelve a ponerse delante para los tres largos finales hasta salir al espolón norte. Son terreno más abierto, con algún diedro y muro vertical, los resuelve cómodo. Escalamos los tres disfrutando el momento.
Al llegar a la arista miramos la hora: las dos y cuarto: 8 horas y cuarto para la vía. Dieciocho largos repartidos entre los tres. Bien.
Enlazamos con el espolón norte y mandamos a Toni continuar delante por este tramo aéreo pero sencillo. Hacemos otros dos largos a tope de cuerda hasta que decidimos poner los zapatos y atarnos en corto para ir ensamblados en cuerda corta.
Llegamos a cumbre muy contentos. Son las cuatro menos diez. Algo menos de diez horas desde el pie de vía. Comemos, bebemos y nos sacamos las fotos de rigor.
La vía es realmente bonita, buena roca, equipamiento suficiente, no hemos tenido contratiempos y lo hemos pasado fenomenal. Realmente admirable la audacia del recorrido de Cassin y sus compañeros hace ya noventa años… Totalmente recomendable.
Las dudas sobre el descenso hace rato ya que las hemos disipado: bajaremos hacia Italia y ya veremos cómo volvemos hasta el coche en Suiza.
El descenso de esta montaña tiene varias líneas, pero todas ellas requieren destrepar y algún rápel. Nosotros no hemos cogido la ruta normal (por error), pero bajamos bien. Los rápeles finales hasta tocar lo que antaño era nevero o glaciar son más largos, pero sin problemas.
Unas preciosas cabras montesas se pasean imponentes por donde vamos caminando.
Son casi las siete cuando llegamos al refugio Giannetti, dondenos tomamos una cerveza de celebración después de reservar un taxi que nos recoja en el pueblo dentro de dos horas y media.
La bajada hasta Val Massino se hace bien larga (tenemos que perder algo más de dos mil metros desde la cumbre), por un paisaje de montaña espectacular, rodeados de cumbres y valles que invitan a volver por aquí. La parte final, ya metidos en bosque y con la luz declinando. Vamos separados bastantes metros, cada uno a lo suyo con sus cansancios y pensamientos.
Llegamos al parking a las nueve y media pasadas (15 horas y media en movimiento).
Empezar el día de madrugada, medio dormidos a la luz de la frontal, y terminarlo tropezando con las piedras y raíces del camino, otra vez con la frontal puesta, y con una rosca considerable encima. Una premisa típica en cualquier buena actividad en los Alpes.
La taxista nos pide 300 euros por llevarnos de vuelta a Bondo. Nos parece una exageración y nos negamos. No quiere negociar así que la despedimos. Por supuesto antes hemos hablado con un guía italiano que ha venido bajando con nosotros y que amablemente accede a llevar a Toni en su coche hasta Bondo a buscar el nuestro… Toni pasó algo de miedo con este tipo al volante en modo rally…
Mientras tanto, en medio de la oscuridad, Rubén y yo a ratos charlamos, a ratos paseamos y a ratos nos dormimos esperando el regreso de Toni. En esta espera también agotamos el agua y nos comemos lo que nos queda en la mochila: unas pocas galletas digestive acompañadas de sardinas en tomate, de la lata de emergencia de vivac. ¡Nos saben a gloria!
Cuando ya de madrugada llega Toni después de otro buen rato al volante, montamos la tienda entre los enormes árboles y nos derrumbamos los tres a dormir. Nos levantamos al amanecer, con sueño, a desmontar para evitar una más que posible multa.
Esa mañana nos pegamos una necesaria y satisfactoria ducha en el camping de Borgonolo, regentado por Guido y su familia: grandísimo escalador como nos cuenta su mujer mientras él, discreto, observa… Al día siguiente otra escalada en Albigna, esta más tranquila y corta, para cerrar una buena semana por los Alpes.
La Cassin al Badile. Estupenda escalada clásica y gran jornada de montaña disfrutada con mis amigos Rubén y Toni. Sin duda quedará para siempre en nuestro recuerdo.
Despertador 3:20 h
Salida SASc Fura 4:00 h
Hombro norte 5:25 h
Inicio Escalada 6:00 h
Fin vía 14:15 h (8 h 15 min)
Cumbre 15:50 h (9 h 50 min)
Refugio Gianetti 18:45 h
Val Masino 21:30 h (15.5 h)




























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