LA MONTAÑA COMO PASIÓN, COMO ESCENARIO INFINITO SOBRE EL QUE DISFRUTAR INTENSAMENTE DE LA VIDA,
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miércoles, 14 de enero de 2026

Peña del Viento

Viernes 26 diciembre 2025
Peña del viento (1.993 m), solo

Aprovecho la mañana para esta ascensión a esta cumbre que hacía bastantes años que no visitaba. Como ha sido bastante improvisado vengo solo, pero más tarde quedo con Rubén que sube con el chaval pequeño a dar un paseo.
La nieve permite foquear desde el coche, que queda aparcado con otros cuantos en el empalme del camino de Wamba con la carretera del puerto.



Este camino de Wamba, que une León con Asturias a través de la collada Acebal, da paso al parque de Redes por la majada de Mericueria, sitio mágico. Además, bien cerca del collado está el lago Ubales, otro sitio realmente bonito y a mano. Todo esto viene a cuento de que es zona frecuentada y hoy salgo por huellas tanto de esquí como de raquetas.
La pista asciende de forma muy suave (tanto que de vuelta los esquíes apenas cogen velocidad) así que uno va disfrutando de las vistas en movimiento. A mi derecha, las Rapainas aparecen tan peladas como siempre, qué difícil encontrarlas cargadas en comparación con las cumbres circundantes.



A la altura de las cabañas de los Fornos abandono la pista para desviarme a la derecha. Pisar nieve nueva, cómo presta. Cojo el pequeño valle formado por el arroyo de Aliviada, a ratos por una ladera a ratos por la otra, buscando el mejor paso y evitando las zonas de arbusto y bosque bajo. 




Se abre el paisaje mientras remonto la loma izquierda y hacia las palas que levantan hasta el collado de las Agujas. Por aquí la nieve está helada por tramos y llego a ponerme las cuchillas como precaución, vengo solo y no hay nadie por la zona.
Subo foqueando hasta cerca del collado, un poco por debajo y aprovechando un pequeño llano, paro y me quito las tablas. El tramo final no es para mi nivel de esquí. 




Salgo caminando, piolet en mano, a ratos hundiéndome bastante, a ratos pisando hielo. Por encima de mí manadas de rebecos corretean a su aire sin prestarme apenas atención. Emboco el tramo final más empinado espetando el piolet hasta la cruz en nieve profunda sin transformar. Al poco rato estoy en la cima. Vistas en redondo, la clásica sensación de contento que me invade en el monte.





Hace vientecillo y frío así que enseguida salgo para abajo por mis huellas.
Llego de vuelta a las tablas, quito pieles, aprieto botas, y salgo disfrutando de los primeros giros. Bajo más a la derecha que por donde subí hace un rato por evitar las zonas de arbustos. La nieve cambia de condición cada pocos metros, pero más o menos me arreglo para pasarlo bien. Como siempre, tramos que te llevaron un buen rato hacia arriba se resuelven en pocos minutos de bajada.





El tramo más bajo está la nieve peor, algo encostrada, de esa que te engancha las tablas y termina tirándote de las rodillas, me afano en no caer. Llegado al punto bajo vuelvo a poner las pieles y remonto hasta la pista de Wamba. Hay gente tanto en esquíes como paseando, entre ellos me encuentro a Rubén y Nicolás, uno con tablas el otro con raquetas, que vienen de bajada del collado.


 
Bajamos juntos de charleta animada hasta el coche. Yo, que tengo a los guajes solos por casa, arranco apenas llegamos.
Otra mañana aprovechada por las montañas de San Isidro.


viernes, 10 de octubre de 2025

Combinada otoñal al Cantu l'osu

16 septiembre 2025
Solo 
Combinada ciclo-montañera al Cantu l'Osu (1.793 m) desde Bezanes (658 m)



Aprovechando una nueva jornada no laborable, y no encontrando compañero, me decido a dar un paseo combinado de bicicleta y caminar por Redes.

Salgo de Bezanes a medias de sol y sombra, con tiempo fresco. Las cuestas casi inmediatas me hacen entrar en calor. Los pedales están duros así en frío. 




Luz preciosa con nubes algodonosas que se van disipando y dejando ver las vistas de los cordales que me rodean.

Los primeros kilómetros son más duros, luego la cosa suaviza. Se abre el paisaje hacia el norte y las cumbres de la Cordillera, que visten una leve capa blanca de nieve reciente.






Me paro a ratos a contemplar el paisaje, las cabañas, los efectos de recientes incendios, a escuchar a los venados berrear. Y a recuperar aliento también, claro.

Alcanzo la mágica majada de Brañagallones. La belleza parece aumentar con la soledad reinante. Sólo intuyo vida en una de las últimas cabañas, de la que sale leve humo.



Como un bocado mientras decido qué hacer. Continuar hacia Valdevezón y el collado de las Arenas era el plan, pero hay algo de nube a ratos, y la sensación de soledad me invita a repensarlo.

Se acerca el paisano de la cabaña del humo. Charlamos unos minutos. Tras hablar de temas varios, me comenta que pasa aquí largas temporadas. Solo. Es un tipo peculiar. 
Finalmente decido subir al Cantu l'Osu por el camino normal desde la majada. Dejaré la bicicleta detrás de un arbusto y subiré caminando. 

Me cambio de indumentaria. Me pongo botas que había traído al efecto. Y salgo por la canal arriba remontando suavemente. 





Llego a la cumbre cresteando. Vistas. Colores. Yeguas y potros. Dos águilas planean señoriales. Me demoro sin prisas disfrutando el momento. Esto es claramente un privilegio. 






La bajada hasta la braña se me hace corta. Al llegar recojo la bicicleta y me arrimo a saludar al único habitante de este reino. Hablamos del privilegio de disfrutar estos sitios. De pesca, de incendios, de turistas, de falta de cultura y exceso de narcisismo, del necesario respeto a lo que nos rodea. Roberto me cuenta que pinta y esculpe, me enseña algunos de sus dibujos y sus tallas. Me resulta una persona muy interesante. 



Al rato nos despedimos. Me subo a la bicicleta pensando en que, cuando vuelva por aquí, sin duda pasaré a ver si está para saludarlo. 


La bajada es tendida al principio y permite disfutar las vistas.  Más tarde se hace más veloz y con ello la necesidad de prestar atención a la bicicleta. 




Llego a Bezanes.  Me cambio y me voy a tomar un café al único bar abierto. En la terraza junto con varios paisanos y paisanas de charla relajada, repaso mentalmente las vivencias del día.

Regreso a casa con las pilas cargadas por ese paisaje espectacular. Redes. Paraíso. 



jueves, 28 de agosto de 2025

Peña Beza, kilómetro vertical

2 agosto 2025
Soto de Sajambre (950 m), Peña Beza (1963 m), Soto (950 m). Solo


Mucho ambiente en el pueblo ante la semana de fiestas. Hace buen día y no demasiado calor. Después de comer ligero y reposar un rato, a eso de las 4 y media salgo de casa. 

No quiero llegar tarde para poder aprovechar con la familia, así que arranco ligero. 
Voy sin estrés, procuro mantener ritmo que pueda aguantar bien. Después de dejar la pista de los Collaos me enredo un rato entre felechos altos y cotollas pinchudas flanqueado el Jorcueto. Este tramo siempre es peleón. Al salir a los prados la nube asoma desde la Portillera cubriéndose todo. Visibilidad a 20 metros. Mejor, más fresco.

En lo alto de la Canal de Misa paro a echar un trago. Miro la hora. Llevo justo 1 hora. Bastante bien.

Salgo a por el tramo superior, como siempre fuera de la ruta normal hitada, y más bien cerca de la arista, trepando los zócalos calizos para hacer más entretenida la ascensión. 

Cumbre. Mar de nubes. Asoma por encima el perfil del Cornión, Cabronero, Ten y Pileñes, a lo lejos el Mampodre, el Tiatordos. El resto bajo la nube. Una vez más celebro estar en la montaña. Me vienen a la cabeza los amigos. Algunos hoy mismo de monte por el Central o por Pirineos, algunos otros lesionados, otros que hace mucho que no veo. Y otros que ya se fueron...





Bebo casi todo lo que me queda en la botella. Tiro un par de fotos, mando un mensaje a Paula de que arranco para abajo.

Pronto vuelvo a estar metido en la nube. Atento a los pies. Cencerros lejanos. Todo va bien y al rato vuelvo a pasar por los puntos de control, Canal de Misa, collada, enlace con la pista. Una vez en esta, al cabo de un rato caminando, las piernas se me van solas a un trote suave, minimizando impacto, pero que casi podríamos llamar correr... Santa prótesis de cadera.

Al llegar a la plaza paro el reloj y veo que salen 10 km justos ida y vuelta. 5 km por trayecto. Esto es 20% desnivel medio.



Han sido 2 horas 43 minutos total. 1 hora 30 minutos subida. 5 o 6 minutos en cumbre. 1 hora y 8 minutos bajada.


Está muy lejos de mis mejores tiempos para este recorrido, de subida (1 h 10 min) y de bajada (45 min), pero estoy realmente contento con las sensaciones. Y como siempre, ese algo tan especial cuando estoy en el monte...

Entro al pueblo y me encuentro un montón de gente delante de casa de Esther que me saluda, ¡y yo con la gran sudada!

Más tarde disfrutamos en el prado de la Pascualina de un estupendo concierto de un grupo folk. Cerveza en mano, rodeado de familia política, amigos y conocidos.


Casualidades de la vida, me encuentro con mis amigas Rosa, Raquel y algunas más de las UnaaUna que fueron hoy hasta la Bermeja. Tras un rato en el prado, tengo que buscar asiento que el cuerpo está cansado... 

Al día siguiente paseo tranquilo con la familia hasta el mirador de Los Porros, al Fortín como venimos haciendo tantas veces. 


Soto (950 m), Los Collaos (1350 m), flanqueo Jorcueto, Puerto de Beza (1511m), Canal de Misa (1700 m), Pica Beza (1963 m).


domingo, 5 de enero de 2025

Cuitu Negru por tres

20 diciembre 2024

Valgrande Pajares. Solo.

Un año más parece que se repite el patrón. Nieva tarde y poco, y luego las subidas de temperatura quitan lo poco que hay.

Antes de que limpie del todo aproveché para dar otra sesión de entreno, en este caso en Pajares estación, aunque haciendo las subidas por el Vallón apenas lo notas; estas pistas están cerradas, no hay nadie y además no das vista a las otras pistas hasta la parte alta. No tienes apenas sensación de estar en una estación. 

La primera

En esa zona de enlace me salgo a la ladera izquierda y está más helado. Me pongo cuchillas para ese tramo. Después ya queda solo coronar el Cuitu y bajar por las pistas.

La segunda 

Tres subidas. Tres bajadas. Casi 1300 metros positivos. Muy buenas sensaciones hacia arriba. Bastante buenas hacia abajo. 

La tercera bajada ya con la estación cerrada y nadie más por allí...

La tercera

Al llegar al coche coincido con Cristina que estaba también foqueando con su hija pequeña.


Muy prestoso tanto el entreno como el encuentro con Cris.