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jueves, 9 de julio de 2026

Rabadá Navarro al Picu Urriellu

12 Junio 2026

Picu Urriellu (2.519 m), vía Rabadá-Navarro (750 m, 6c+/A1)

Antonio Suárez-Ramón, Rubén Díaz

 

La cara Oeste depicu Urriellu. La pared por antonomasia para los escaladores asturianos.



13 años habían pasado desde mi última escalada en esta pared imponente. Aquella vez fue precisamente a esta misma vía, pero viniendo en el día desde casa: levantarte de tu cama, viajar hasta allí, hacer la aproximación, escalar la vía, bajarse del monte, desandar la aproximación y volver a casa a cenar. Esto fue con el jabalí de Martín. Un gran día, sin duda.

 

En estos 13 años me habían pasado unas cuantas cosas, pero como resumen principal el avance final de la lesión de cadera hasta su fase más limitante, la operación de prótesis y su recuperación, y poco a poco ir retomando la escalada hasta volver a mirar a esta pared con ganas de volver. 

 

Para ese impulso de volver ha pesado mucho las ganas y la ilusión de mis compañeros Rubén y AntonioEllos llevan toda la vida escalando, más de treinta años, pero no tenían hecha la Oeste. La principal diferencia entre ellos y yo es el no haber cuadrado con los compañeros adecuados en su momento. Yo soy un privilegiado y desde muy pronto me pude atar a gente que me ayudó a probar cosas que a priori me quedaban grandes, y que gracias a ellos, fui poco a poco haciendo. Por supuesto también cuenta el empuje personal, pero su impulso inicial fue básico.

 

Mi primera escalada en la cara Oeste de Urriellu fue la Leiva, en 1993, con Elías y con Miguel, nuestro mentor. Llevábamos dos años escalando. Con ese empuje inicial, al año siguiente, en 1994, Elías y yo hicimos la Rabadá-Navarro, la Sagitario y la Murciana en un único fin de semana. Un año después, 1995 y de nuevo con Elías y con Miguel hicimos la Directísima. Y en los años sucesivos siguieron otras como la Cuélebre con Gelo, la Cherokee way con Rafa, la Gizon con Rafa, la Zumbeltz con Elías, años más tarde la Festa del Paca con Martín. Por en medio algunas otras repeticiones de Leiva con Juanín y Rafa, y Murciana con Juaco. Así es como llegué a hacer diez vías distintas en la pared. Y la verdad que ya no me veía para más: las otras vías restantes se me escapaban por grado, por exposición, o por las dos cosas.

 

Escalando juntos ya el año pasado empezamos a hablar de la Oeste, y su ilusión hizo que entrenáramos, que nos esforzáramos juntos intentando mejorar como cordada, con la idea de intentar la Rabadá.

La Rabadá-Navarro es la primera vía abierta de la pared, y por tanto, en mi opinión la más importante e histórica. No es la más fácil, pero Toni y Rubén querían hacerla.

 

Alberto Rabadá y Ernesto Navarrofortísimos escaladores aragoneses, fueron los primeros en escalar esta pared en el verano de 1962, abriendo esta imponente vía. Se trata de una hazaña tremenda de la que en muchas ocasiones durante la escalada no puedes dar crédito de por dónde se aventuró esta intrépida cordada, de su visión y valentía. La Oeste es una pared muy vertical y sostenida, sin apenas repisas ni escapes, con un grado de dificultad muy importante para la época de su apertura. Rabadá y Navarro dejaron también el listón muy alto en cuanto a su estilo. 

 

Nosotros planificamos la escalada para junio, antes de que llegue la gente y el calor a esta meca. Decidimos hacerla fuera del fin de semana para intentar evitar también el tráfico en la vía. Y además antes de la Travesera, que moviliza mucha gente alrededor de la carrera.



Con esta idea, s
ubimos el jueves 11 por la tarde, cuando el sol ya había bajadoVenimos en taxi de Sotres a Pandébano para evitar incertidumbres con el aparcamientoEl reparto de material entre tres se hace más llevadero, pero la falta de costumbre de portear se nota: las otras cosas adicionales, saco, tienda, comida…






Llegamos a la Vega y acampamos entre otras decenas de tiendas: con este escenario nos entran dudas de si estaremos solos en la vía. Tener cordadas por delante o por detrás siempre genera incertidumbre. Hay mucha gente, guiris y algunos amigos guías a quien saludo: Sergio, Jose Camino, Juan Luis



D
espués de una noche de sueño intermitente (los nervios se notan), el viernes madrugamos bastante, y a eso de las siete ya estamos caminando pedrera arriba hacia el pie de víaPor delante de nosotros sube un chaval solo, con un gran petate blanco, y va al pie de vía de la Rabadá. Afortunadamente parece que no va a entrar por ahora, así que llegamos nosotros y rápidamente nos preparamos para la escalada. Sin mucho tiempo para pensarlo, a eso de las siete y media empezamos. 


 

Largo uno: Empiezo yo delante. No hace frío y la roca tiene la temperatura perfecta. Voy haciendo aceros en lo más difícil y escalando entre seguros. Resuelvo sin problema. Toni y Rubén comentan al llegar lo vertical que es. Nos ha llevado unos cuarenta minutos.


 

Largo dos: el largo clave de la vía. Continúo yo delante: subo alternando libre y artificial, economizando los Friends. Me voy encontrando los muy pocos seguros fijos que ayer me dijo detalladamente Juan Luis en el refugio: primero un clavo y un fisurero apenas comenzado el largo, luego un tricam ya después de la primera secuencia dura, más arriba un friend naranja y la chapa en la zona intermediaJuan Luis está en ese mismo momento guiando a una pareja en la Leiva y desde allí me manda ánimos de vez en cuando. Me cuesta trabajopero consigo completarlo sin problemas. Me lleva casi media hora hacerlo. Es la cuarta vez que escalo este largo y lo encuentro extremadamente pulido. 



Rubén y Toni llegan trabajosamente al cabo de un buen ratoEscalar esto de segundo no es para nada más fácil: hay que tener en cuenta que tienes que ir quitando los seguros, algunos de los cuales yo de primero usé para hacer pasos de estribo. Todos le teníamos mucho respeto a este largo: es el más difícil de la vía y se hace notar.



Largo tres: sigo delante yo. Fisura ancha y pocos seguros fijos. Me esfuerzo por asegurar adecuadamente. El largo casi apura las cuerdas cuando alcanzo la reunión en la punta de la Lastra. Me relajo porque esto da paso a una sección que recuerdo más llevadera. Llegan Rubén y Toni repitiendo lo muy vertical y sostenida que es la vía hasta aquí. Llevamos ya tres horas y cuarto en la vía.



Largo cuatroun corto muro de 6a para entrar después en la Cicatriz. Ahora se anima Rubén a tirar delante y lo resuelve con solvencia. 




Largo cinco: segundo tramo de la Cicatriz. Sigue Rubén delante, que se está soltando en su bautismo en la Oeste. De nuevo resuelve perfectamente. De segundo a mí me resulta más difícil y mantenido de lo que recordaba. 




 Largo seisdesde el final de la Cicatriz hasta la cornisa del Entreacto. Vuelo a ponerme yo delante. Este es un largo más enrevesado y hay que buscar el paso lógico. Asegurar desde el arranque de la Travesía pensando en los aperturistas es simplemente sensacional. Cuando llegan los colegas yo animo a Rubén a que lidere la mítica Travesía. Son las doce y media pasadas. Llevamos ya cinco horas en la vía.






Largo siete: la Gran Travesía: Rubén lo escala con tranquilidad. Está disfrutando como un niño. Nos agrupamos en la reunión de la Guitarra y montamos el rápel.

 



Largo ocho: rápel y flaqueo hasta reunión de Directísima: lo hago yo delante que conozco el terreno. Siendo tres todo lleva más tiempo y tardamos un rato en estar juntos de nuevo. 

 


Largo nueve
transición fácil hasta la base del Diedro de los cien metros, cruzando la Murciana. Voy de nuevo yo delante. Mientras aseguro a los amigos charlo con una pareja chilena, son majísimos vienen haciendo la Murciana encantadosCuando nos reagrupamos aquí, hacemos una pausa para comer y beber algo, por primera vez en el día. Son las dos y media: ya llevamos siete horas. Estamos en un punto en el que ya le empezamos a ver color a la vía, aunque sigue quedando un montón.



Largo diez
. Ahora Toni se anima a tirar de primero. Este primer largo del diedro de los cien metros estira a tope de cuerdas es más mantenido de lo que yo recordaba. Le lleva un buen rato,  además de exigirle escalar, no localiza la reunión, que está situada casi a sesenta metros y fuera de la fisura por la que vienes escalando.

 

Largo once: Rubén, resigue la chimenea hasta coronar y dar vista hacia Rocasolano.

 

Largo doceBajamos destrepando a Rocasolano: otro sitio mítico de la pared, esta es la primera terraza de dimensiones suficientes para que te permita caminar tranquilo desde que empezamos en el pie de vía.




Lar
go trece: tiro yo. Este lo recuerdo bien de otras veces: tiene con un par de pasos de panza, apretones, pero bien asegurados. Estiro casi toda la cuerda y la reunión te planta en el límite de la Oeste con la Norte. Asegurando te deja sacar fotos buenas a los compañeros con una vista vertiginosa hacia Vega Urriellu. Uno empieza a pensar ya en la cumbre, aunque todavía se hace bien de rogar.

 



Largo catorce: tiro yo de nuevo. La cosa va aflojando, por terreno algo más indefinido y evitando zonas de roca dudosa.



Largo quince: tira Rubén, el último de la vía, 
pero aún nos obliga a unos buenos pasos de fisura y panza final. La vía no regala ni uno solo de los largos, casi si me apuras, ni uno solo de sus 750 metros de recorrido.

 

Nos ponemos las zapatillas y salimos caminando hacia cumbre. Me adelanto para sacarles unas fotos y vídeos a mis amigos, que llegan felices con la satisfacción de haber escalado la Oeste y por su primera y mítica vía: la Rabadá-Navarro.

Son casi las seis y media mientras nos sacamos las fotos de rigor. Once horas para la escalada. Nos ha llevado un buen rato más que mis escaladas previas, pero es cierto que siendo tres todo lleva más tiempo. Además, no nos hemos apresurado nada, ¡veníamos disfrutando el momento y tampoco teníamos mucho margen de aceleración!

 


Después de unos minutos 
de descanso, fotos y celebración, nos dirigimos a los destrepes del Anfiteatro, seguimos por los rápeles en la SurContinuamos de charleta animada bajando la canal de la Celada y remontamos de regreso a la Vega para desmontar la tienda, recoger los trastos y arrancar para abajo. Llegando a Pandébano, encendemos las frontales. Llamamos al taxista para suba a recogernos, pero parece que no le viene bien a estas horas, y simplemente nos deja tirados… (impresentable la calidad del servicio público). Suerte que coincidimos con unos chavales muy majos que bajan a Toni hasta Sotres, donde recoge su coche y vuelve a subir a por nosotros. Terminamos llegando a casa a la una de la mañana y con una fundida de las que hacen afición.

 

Ha sido una gran jornada de escalada en esta Meca de los Picos.

Tengo la sensación de haber contribuido a que mis amigos cumplieran un sueño. Me ha encantado acompañarlos en este día. Para mí también ha sido un día importante al verme de nuevo recorriendo esta pared mítica. Pegamos una rosca de las buenas.

 

Mi agradecimiento para José Camino y Juan Luis Guilluy por sus consejos, referencias y ánimos, tanto antes como durante la escalada.

 

Ya se están haciendo planes para subir a repetir otra vía de la Oeste, pero eso será otra historia.

 

 

 

sábado, 4 de abril de 2026

Tiempo de calidad en Saint-Lary

Escapada breve a esquiar a Francia.

El plan inicial era ir la familia, pero el apretado calendario de competiciones de Jimena no nos da opción. Posponerlo tampoco era factible. Además Javi tenía a los colegas de viaje de estudios (al que no quiso ir…), así que decidimos ir nosotros. Al final se nos une Nando, que tenía organizado con sus hijas y también tuvo cambio de planes.


Hacía años que quería conocer esta estación por referencias de amigos y por mis visitas a la zona a hacer monte, esquiar de montaña y escalar. El viaje se dio bien y salvo el palo de recargar depósito a más de dos euros el litro (la cosa está bien caliente en Oriente Medio), llegamos en buen horario para cenar. El apartamento está correcto y sobre todo muy bien situado, a 1.700 m a pie de pistas en el Pla D’Adet.

El sábado madrugamos y antes de que abran las sillas estamos los tres empujando contra las barras del torno. Hace buen día y no hace frío. Empezamos subiendo hasta el Soum de Matte para coger la primera de las muchas y larguísimas pistas del día, en este caso la azul Corniche, para bajar a la zona Espiaube y remontar al otro valle. 

Durante todo el día sin descanso recorreremos pistas casi vacías, con nieve buena hasta las dos de la tarde aproximadamente, cambiando orientaciones en la estación. Nos salimos a menudo a zonas no pisadas y disfrutamos un montón de bajadas guapas. Lujo.

A última hora Nando tira al apartamento antes que nosotros, que aún exprimimos una hora más el forfait…

De vuelta al apartamento ducha, comer algo, siesta para el adolescente, y después bajamos al pueblo a pasear y tomar algo, hoy en coche. 

Gran animación en las calles, terrazas, música, restaurantes… Lo que viene siendo el apreski. Cenamos arriba en la pizzería justo al lado de nuestro portal. Un muy buen primer día.

El domingo amanece igual, con nosotros listos para coger la primera silla del día, con cielo azul y nieve crujiente, aunque con las piernas algo doloridas en las primeras bajadas. Hoy pretendemos hacer lo mismo que el día anterior aunque a mayores traemos las pieles de foca en la mochila por si nos animamos a remontar a alguna de las bonitas cumbres vecinas o a tirarnos hacia alguna pala sin remontes que luego haya que foquear.


Bajamos al Lac D’Oule: precioso bosque para llegar al embalse helado. Exploramos algunas otras pistas que ayer quedaron pendientes, incluida alguna negra que no nos parece tanto. Al igual que el día previo, apenas paramos nada: sillas, remontes, bajadas de pistas casi vacías para nosotros, bajadas de fuera pistas estupendas. Un lujo.

Hacia las dos Nando se retira y Javi y yo continuamos un rato más. Decidimos foquear desde la silla de La Soumaye hacia una cumbre vecina en la que vemos las insinuantes marcas de giros en una bonita pala orientada al sol.


Remontamos hasta el collado, aquí yo lo dejo descansando mientras me acerco hasta la cumbre cercana. 

Se llama Pic de Montarrouyes. Vistas preciosas a 360 grados. De vuelta con Javi, nos tiramos por la pala en inmejorables condiciones; hasta yo disfruto como un enano dejando mis propias huellas… 

Retornamos al apartamento encadenando descensos y remontes para ir cambiando de valles y sectores. 

Como el día previo, ducha, descanso y bajada al pueblo. Hoy bajamos en el teleférico, que está incluido en el precio del forfait (40 € adulto en estos días de final de temporada). 

En unos pocos minutos y disfrutando de las vistas, nos deja en el centro del pueblo. Nos tomamos una cerveza en una terraza (hace muy bueno), hacemos algo de compra (embutido y queso de la tierra, algunas cervezas más) y volvemos a subir al apartamento. Hoy cenamos en casa.

El lunes amanece más nublado y frío. La nieve más helada y crujiente. Aprovechamos la mañana como los dos días previos, sin parar apenas entre bajadas, descansando en las sillas (en las largas perchas descansas menos). Hoy prácticamente no hay nadie y nos decidimos a probar algunas pistas de orientación norte que no habíamos hecho aún. Hacia la una y media vamos a por la última bajada y para celebrarlo elegimos una larga pista negra que enfoca al parking, lejano muchos metros por debajo. Yo voy con todos los sentidos alerta, Javi y Nando mucho más relajados… nada más empezarla alucinamos con las condiciones de la nieve, está sin pisar pero muy manejable! Disfrutamos tanto la bajada que al llegar abajo Javi y yo nos vamos a por otra más de despedida.

Volvemos a coger el telecabina, charlar tranquilamente y luego disfrutar la bajada. Estos minutos juntos, padre e hijo, haciendo esto que nos encanta en este paisaje espectacular y casi en exclusiva para nosotros, se me presentan (ambos lo comentamos luego) como ese llamado “tiempo de calidad”. Creo que lo recordaremos.

Una vez abajo recogemos los trastos, nos cambiamos y arrancamos viaje a las dos. Paramos a comer un bocata al sol en un apartadero de la carretera. De vuelta en el coche nos acomodamos para las seis horas que tenemos por delante. Javi se vuelve al modo adolescente con sus auriculares y nosotros a la charla de temas varios.


Estupendo fin de semana de esquí. Con Nando como siempre, un lujo. Su compañía y buen humor permanente hacen las cosas mejores y más fáciles siempre.

Estación ideal para visita familiar: para el año que viene, si se alinean los astros, volveremos con Paula y Jimena, les va a encantar.



martes, 8 de julio de 2025

Repostería dudosa

15 junio 2025

Peña Sucacabrón, vía Mufis (200 m?, 6b+), con Toni

Seguimos con la primavera de tiempo inestable. Con este escenario y la pereza de tirar a los Picos (muchedumbres traveseras y adjuntos, restricciones de accesos al Cornión, obras en la carretera de la Hermida...), seguimos mirando croquis de la Cordillera. Dudamos en ir hacia Ventana y el Melluque, pero nos decantamos por esta otra opción que ninguno de los dos conocemos.


Según la guía de M. A. Adrados se trata de una selección de vías "de repostería". Hay tres y parecen similares entre sí. Decidiremos una vez allí según la pinta.

El viaje de ida se vio afectado por el encuentro con las ovejas recién relatado. Una vez aparcados junto al puente nada más pasar el pueblo (Vega de Robledo) nos repartimos los trastos y buscamos el mejor paso a través selva arbustiva y las piedras para cruzar el río.


La subida es relativamente cómoda. Primero son prados, luego pedrera de canal. No nos lleva más de media hora llegar al pie de vía.


Una vez tocamos roca nos decidimos por la Mufis. Es la vía que está más a la derecha y de la que hemos leído más reseñas. Desde el suelo tiene buena pinta.

Nos preparamos con idea de salir a cumbre, llevamos todo. Sale Toni a por el primer largo. Son unos 27 metros. Marca 6a. Resuelve bien aunque algún tramo despacito. Cuando me toca seguirle lo entiendo: tiene varias zonas de lajas sonoras, dudosas, y resulta obligado tirar de ellas. Mosqueante en algún caso.


Por encima se ven los techitos del segundo largo. Este marca 33 metros y 6b. Comienza desde el principio atlético; pasos bonitos y asegurado con chapas. Resuelvo rápido el primer tramo. 


Hay fisura para proteger pero tiene chapas, si fuera limpio sería otro cantar. Después del primer tramo afloja y separan los seguros, voy colocando algún alien en los separados. 


La segunda parte del largo obliga de nuevo a escalar. Buena roca. Escalada muy guapa. Este largo sí es bueno.


Llega Toni y opina lo mismo del largo. 

Vuelvo a repetir delante yo en el tercero: según el croquis es 6b+. Son unos 20 metros y la dificultad está concentrada en una secuencia de 3 chapas que se ve desde la reunión. Salgo a por ello colocando un buen alien antes del primer parabolt. Me coloco para la secuencia, cbapo el primero, recoloco y me subo al muro. Chapo el segundo y con una buena apretada me remonto hasta el tercer parabolt que tiene un cordino que ayuda significativamente a chapar. Aquí hay que levantarse con un paso de adherencia de pie y tirar bien de los pequeños cantos de mano.  Y luego recolocar de nuevo... No me sale. Me cuelgo. Lo miro, pruebo de nuevo, me parece duro. Guapo. Después ya afloja a V hacia un diedro con algo de hierba que tiene un clavo, y  que se puede proteger bien con friends o fisureros. Una pena no encadenar, pero lo vi lejos.


Por encima la vía empieza a perder ángulo.  Hasta aquí viene bien tiesa. Cuando llega Toni coge el material y sale a por el largo 4 . Este marca V y son unos 30 metros. Tiene bastante vegetación (flores guapas por zonas). Subes primero hasta un desplome y luego deriva a la izquierda hacia un diedro que termina ya en la arista. Tiene tres seguros fijos y se puede completar bien con friends o fisureros. Toni resuelve rápidamente y subo a unirme a él. 




Nos parece que la cosa interesante se termina aquí. De hecho, en varias de las reseñas leídas la gente rapela al suelo desde aquí porque la escalada pierde interés. Además hay algun comentario sobre un derrumbe que afectó a la parte alta. Salgo yo delante ahora: primero un tramo corto de cresta en II o III, de unos doce metros. Aquí llegó a una reunión pero la chapo y sigo. 

Por encima la roca es fea. De lo que habíamos leído sobre el derrumbe que había afectado a este tramo, siendo roca regulera en general, la verdad que no vemos nada raro. 


Tiene un pasete quizá de V (la guía marca dos pasos de V+) y asegurado, para llegar a un nuevo relevo montado (entre bloques que se podrían lazar bien). He escalado los teóricos largos 5 y 6 pero no he estirado más de 40 metros. 


Desde aquí nos desencordamos, recogemos las cosas y salimos andando en zapatillas hasta la cumbre. 

Cuando llegamos a la cima, mirando la hora vemos que nos ha llevado como dos horas y media desde que empezamos a escalar. Como es temprano decidimos estirar un poco la jornada ascendiendo a la cumbre vecina, el Carballín. Esto no es necesario en absoluto, pero queremos estirar un poco la cosa.

Destrepamos al collado; hay algún paso de prestar atención en el tramo final. Desde aquí comenzamos a remontar hacia la otra cumbre. Por encima y a la izquierda hay una buena franja de roca semidesplomada y a la sombra. La cumbre está justo encima. Vemos a una cordada haciendo deportiva; esta gente está disfrutando sin duda de un sector la mar de tranquilo, con sombra y con muy buena pinta. Los saludamos al pasar.


Por su derecha y desde el collado superior, tras trepar unos breves pasos de llambría salimos a la cumbre. Aquí admiramos las buenas vistas tanto al norte como al sur; el embalse sigue a tope de agua. Panorámica en redondo. Identificamos cosas, dudamos con otras... como siempre.

Mientras comemos un bocado comentamos la vía, que ahora vemos desde arriba. 

Como primer comentario, creemos que la vía no tiene la longitud que se indica en la guía (este es un aspecto que he apreciado más veces en esta guía): se marcan 270+40 m hasta cima, menos los 100 m indicados de arista, serían unos 210 m de vía. Para nosotros la vía no mide más de 150 m (por largos: 27+33+20+30+40). La diferencia es un % enorme. El total quizá es correcto, pero aumentando la parte de cresta de caminar.

Después, respecto a su calidad general, tiene tramos buenos, especialnente el segundo largo. Pero también tiene otros largos reguleros o tirando directamente a malos, con roca dudosa en varios puntos (marcas varias de lajas o bloques saltados, sonido a muy hueco en varios sitios). Bastante vegetación en otras zonas, aunque esto es menos importante. 

Como conclusión digamos que la vemos para coleccionistas.  Y desde luego "de repostería" como quiere proponer Adrados ("el nombre de estas vías, basado en la repostería, intenta ser indicativo de lo que se puede encontrar en ellas"), esta Mufis claramente no nos parece. 

Abrir vías es sin duda una tarea laboriosa y difícil, y siempre a agradecer, absolutamente. Y editar guías tres cuartos de lo mismo. Muchos nos servimos de los esfuerzos de aperturistas y editores.

Adrados es un aperturista de auténticas joyas y editor de muy buenas guías, pero creo que en este caso no ha acertado con sus descripciones. Es nuestra opinión personal obviamente.

Como conclusión general dudamos que vayamos a volver por aquí (el tiempo lo dirá).

Muros de trinchera de la guerra junto a la cima del Carballín

La bajada hacia el pueblo sigue hitos que ayudan en la zona alta, que es al principio algo laboriosa. Después es más evidente. Se pasa por sitios pintorescos.


Buenas vistas todo el tiempo. Vamos charlando de mil cosas, como siempre. 

Una nueva zona visitada.