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miércoles, 16 de septiembre de 2026

Espolón Oeste al Neverón del Albo

Viernes 11 septiembre 2026
Con Antonio
Neverón del Albo (2.434 m), Espolón Oeste (250 m, IV+)


Hacía tiempo que teníamos esto en la cabeza. Esta zona de los Picos, tan cerca y a la vez tan olvidada. 

Como en las últimas ocasiones en esta zona, contratamos un taxi que nos acercara a Pandébano para las siete y media de la mañana en Sotres. Al arrancar caminando, un poco antes de las ocho, el cielo está muy nublado y las paredes que podemos ver están chorreando agua. Empezamos a caminar algo mosqueados porque no era esta la predicción. 




La subida hasta Vega Urriellu se nos da bien y la hacemos en algo menos de una hora y cincuenta minutos. Por el camino cruzamos a un buen número de guiris que vienen de bajada. También adelantamos a algunos. Da la sensación de que hay más extranjeros que nacionales.
En el refugio cargamos agua y yo saludo a Íñigo; hacía ya unos cuantos años que no charlábamos. Nos ponemos al día de familia, hijos y demás, un placer.
Salimos hacia nuestro destino ahora ya con cielos despejados. La roca de la zona del Neverón del Albo más mojada que el resto; me decía antes Íñigo que ahí se engancha la nube a veces y moja, aunque alrededor esté todo seco. Adelanto bastante gente llegando a la Corona del Raso. Luego sigo a ritmo hasta la Horcada Arenera. Me encuentro en forma hoy. Toni viene con más calma.




Veníamos dudando como objetivo para hoy entre el Espolón del Lago, vertiente Este, o el Espolón Oeste, de Udaondo. Nos decantamos por el segundo, más fácil y que  además va hasta la cumbre. Queda el del Lago para otra ocasión: ganas le tenemos.


 El espolón Oeste fue abierto en el año 2000 por el incombustible Pedro Udaondo, junto con varios de los amigos con los que compartió cuerda en su edad veterana, Koldo Orbegozo, y en este caso con dos amigos más. 
La vía tiene una entidad tan evidente como línea clásica que parece increíble que haya estado sin abrir hasta estos años… según el croquis apenas tiene tres clavos en sus 250 metros de recorrido.
Desde la Horcada cruzamos por la base de las paredes de las Torres Areneras; sabemos que por aquí circulan un buen número de vías. Tenemos luego que destrepar un tramo corto pero bastante empinado de canal para llegar a la base de nuestro espolón objetivo. 
En este tramo de aproximación nos vamos metiendo en una vertiente de los Picos realmente bonita, solitaria y alpina. A pesar de estar relativamente cerca del camino a Cabrones, este no se ve. Las vistas hacia Cerredo, al Cornión y demás son espectaculares. 
Cuando llegamos al pie del espolón identificamos rápidamente la canal diedro de comienzo. En la pared de la izquierda veo algún puente de roca equipado de la vía que me reconendaba Eduardo: “Sin brocas ni vino”. Tiene una pinta buenísima pero hoy chorrea agua al menos en este primer largo, y además nos intimidan bastante las chimeneas de V+ de la salida… queda en la lista de deberes. Otra más.
Echanos a suertes quien empieza y le toca a Toni.

Estamos en una vertiente muy alpina de los Picos. Mientas aseguró observo a nuestra espalda cómo se levantan las cumbres de Dobresengos, Cabrones, Cerredo. Se ve agonizar al que probablemente sea el último helero permanente de Picos de Europa, en el Jou de Cerredo.

La vía es sencilla, son cinco largos en los que se apura la cuerda completa en casi todos ellos.


La roca no es mala (algún tramo mosquea) pero en general tampoco es buena.
Primer largo de IV+, Toni, casi 60 metros, con humedad en las fisuras. Reunión sobre friend y fisurero en pequeño hombro.




Segundo largo para mí, también de IV, casi 60 metros, con un par de pasos sobre roca fea, no veo el clavo en un diedro indicado en el croquis. Reunión cómoda en el hombro sobre dos buenos cuernos de roca. Empieza a darnos el sol.


Tercer largo de Toni, IV+, este tiene tramos más guapos. Vamos por el espolón en sol y sombra. Hay un clavo. Toni estira toda la cuerda y vuelve a montar en un cómodo hombro. 



Aquí la vía sale por una terraza hacia la derecha a coger un diedro que sube verticalmente.





Cuarto largo, de nuevo IV+, empieza con rocaza gris pero pronto empieza a flaquear otra vez. La escalada es algo más exterior que hasta ahora. Casi al final hay un clavo. Reunión sobre friend y puente de roca.
El quinto y último largo ya es una fácil trepada que con poco más de media cuerda nos posa en la cima. 


Ha sido una escalada sencilla en un ambiente espléndido. Las paredes, los jous, las aristas que nos rodean dan un ambiente muy guapo. Justo lo que venimos buscando. 
Observamos las cumbres que nos rodean, los perfiles hacia la costa, las nubes intercaladas. 









La bajada la hacemos hacia la vertiente contraria, que no conocemos. Comienza con destrepes hacia la arista izquierda y después vamos girando hacia la derecha, hasta alcanzar el pequeño collado que forma la Neverón con la cuarta torre Arenera. 



Aquí hay una instalación de rápeles con un par de clavos. Son sesenta metros completos por una canal. Nos posa en terreno más fácil. 
Desde aquí, una vez recogidas las cuerdas y el material, quitados arneses, cruzamos la pedrera hasta cortar de nuevo el camino que viene de Urriellu y por donde vinimos hace unas pocas horas.
Parada de nuevo en la Vega a comer y rehidratar. Nueva charla con Iñigo que me da recuerdos para Elías. 



La bajada va a ratos de charla y a ratos cada uno a lo suyo.
De entre la gente con la que coincido en el camino entablo conversación con una pareja, son suizos y es su primera vez por aquí. Van a pasar varias semanas escalando por la zona y me preguntan si les puedo recomendar cosas. Ya en , en su furgoneta me sacan las guías que traen y me encanta ver que para los Picos vienen con la de Boza y Guilluy.


Les recomiendo cosas por Picos, por la Hermida, Quirós, Teverga, etc. Amablemente nos bajan a Sotres, así que nos ahorramos el taxi de vuelta. Intercambiamos números de teléfono y en los siguientes días me contactan para contarme lo que hacen, y preguntar referencias. Muy majos. 

Paramos en Ortiguero a tomar una clara con limón y para las ocho y media estoy en casa. Un día perfecto.

Gijón 6:00 h
Sotres 7:30 h
Pandébano 8:00 h
Vega Urriellu 9:45 h
Horcada Arenera 11:15 h
Pie de Vía 11:30 h 
Inicio escalada 11:45 h
Cumbre 13:45 h
Pandébano 17:45 h
Gijón 20:30 h

Nos preguntaba Marcel, el suizo, mientras bajábamos en coche hacia Sotres si merece la pena caminar siete horas (más o menos eso fue entre subida y bajada) para escalar cinco largos. Nosotros respondimos automáticamente que sí. Así somos.


miércoles, 2 de septiembre de 2026

Granito suizo, Albigna


30 Julio 2026

Antonio Suárez-Ramón y Rubén Díaz

Albigna, Suiza, vía Felici (220 m, 6a)



Después del Piz Badile y su periplo de bajada, nos quedaba un día no completo disponible. Ya habíamos estudiado las opciones existentes y era claro que Albigna era la mejor. Con su teleférico que te deja al pie de las paredes, el precioso paisaje con el embalse y las montañas circundantes, y la oferta de vías más o menos equipadas y variadas de grado sobre roca de calidad, la elección fue fácil.

Desde el camping apenas teníamos veinte minutos de coche. Madrugamos y desmontamos el campamento con el mayor sigilo. Entramos en Suiza y a los pocos minutos estamos aparcados junto a la estación del teleférico. Hay pocos coches pero hay.

En cinco minutos la cabina te levanta muchos cientos de metros sobre el valle hasta dejarte al pie de la pared de la presa. Con esta subida la temperatura se relaja proporcionalmente. Desde aquí salimos caminando prácticamente en llano hacia la base de la pared donde está nuestra vía elegida. Como en anteriores ocasiones la hemos sacado de la guía Plaisir. Se trata de “Felici”, 220 m en siete largos de hasta 6a, con buen equipamiento y sobre un granito buenísimo. En la zona hay decenas de vías, de grados variados y equipamiento de todo tipo. Se ve un sitio buenísimo para pasar unos días aquí escalando.



Cuando nos vamos acercando a las paredes ya podemos identificar un par de cordadas en los primeros largos, nos tocará esperar unos minutos para empezar. Tirados al sol observamos las evoluciones de la gente; nos parece que van lentos, pero pronto entenderemos por qué.

Hace calor, estamos en camiseta y con gafas de sol. Por sorteo le toca arrancar a Rubén con los dos primeros largos. Luego iré yo con los dos siguientes y terminará la vía Toni.

El primer largo marca 40 m de 5a, a pesar del grado indicado obliga a escalar con atención pisando bien y buscando la secuencia por la placa tumbada. Las chapas alejan considerablemente. Cuando termina Rubén aún esperamos un rato en la base los segundos para dar tiempo a la pareja que nos precede a levantar el segundo largo. Escalada muy guapa.



La segunda tirada marca 6a, 40 m, y si va a tenor de la primera ojito. Es así, obliga a escalar con atención y pisar bien, tiene pasos de adherencia y secuencias verticales cortas pero intrincadas. Rubén tiene que luchar bastante especialmente en los metros finales. De segundo todo es más fácil, pero apreciamos los distanciados y las apretadas.





El tercer largo es tieso y de fisura, 5c+ y 30 m. Tiene chapas alejadas que pueden acortarse metiendo friends. El chavalete que va delante no se para; se ve que hay canto y sube a gran velocidad. Cuando me toca, yo que soy más viejo, voy colocando algunos friends entre chapas y disfrutando cantidad de los movimientos. En los cantos grandes suelto antebrazos porque aunque no tiene demasiados metros, sí me va cargando. Precioso.Llegan Rubén y Toni comentando lo muy guapo.




Cuarta tirada (5c+, 30 m) es para mí también. Antes de empezar hacemos un cambio de reunión a otra unos ocho metros a la derecha. 


El largo en su primera parte arranca bastante vertical con formas muy guapas en el granito, las chapas algo separadas. La segunda parte del largo es un muro/diedro vertical con fisura ancha muy estético. Aquí economizo los friends grandes para cubrir bien el tramo. Largo realmente guapo.


El quinto largo, 4c y 15 m, es una transición más fea y corta. Un paso de bloque que Toni hace sin nada reseñable.

Por encima de nosotros se levanta el primero de la otra cordada apretando un poco más que antes. Esperamos unos minutos hasta que salen. El sexto largo marca 6a y 32 m. Tiene un primer tramo ligeramente desplomado que obliga a moverse bien entre las chapas con pasos atléticos. Cuando sale la chica segunda, Toni arranca a por ello. Pelea bien y, de nuevo, colocando algunos friends donde el otro chaval pasó sin nada, sale a los muros superiores donde tumba la cosa.



Hay que apretar en la secuencia y moverse rápido. Rubén y yo llegamos a la reunión comentándolo.

Por encima queda el séptimo y último largo, 4b 35 m. Toni. Bonito largo final hasta unas terrazas de bloques donde la cordada que nos precedía está tranquilamente descansando relajados al sol.


La pared continúa por bastantes metros buscando una cresta que lleva a la arista cumbrera con muy buena pinta, pero la vía y nosotros terminamos aquí por hoy: tenemos que rapelar, descender hasta el teleférico y de ahí esta tarde volver a Bérgamo donde cogeremos el avión de regreso a casa la próxima madrugada. 

Bordeamos el gendarme por la derecha y nos colamos al collado donde encontramos la primera instalación de rápel. Después de un primer descenso vertical destrepamos unos metros hasta una segunda por terreno más tumbado y vegetal. Un último rápel corto nos posa en el camino. 



Recogemos las cuerdas y vamos caminando hasta la presa, donde disfrutamos un rato de las vistas hacia cumbres y glaciares. A la derecha múltiples cordadas progresan por las preciosas paredes: algunas líneas se ven espectaculares.




Ha sido una escalada perfecta para cerrar nuestra semana roquera; primero la vía en Aosta, luego el Piz Badile y finalmente esta en Albigna, cuadrando una meteorología variable y altas temperaturas, estamos contentos.

El sitio precioso, para volver la verdad.

Inicio escalada 8:30 h

Fin vía 12:20 h

Pie vía 13:30 h




Esa tarde condujimos a Bérgamo, cenamos en el centro una buena pizza y nos fuimos al aeropuerto a devolver el coche y capear una noche de colgaos, esperando el amanecer para embarcar a casa: no todo es glamour…