Otra pared de cuarcita muy característica es la de Santa María en Teverga. Bien visible desde la carretera, aquí no había escalado hasta el otro día.
La escalada sobre cuarcita tiene sus particularidades: la adherencia es menor, la disposición de las presas (muchas veces invertida), la mosqueante sonoridad en ocasiones… por otro lado, cuando ofrece fisura o huecos, los seguros quedan realmente bien. A esto hemos venido, a cacharrear por estas vías de apariencia poco apetecible, muy verticales desde el primer metro.
Viernes tarde. Una hora de coche desde casa. Un minuto de aproximación desde el coche (literal). La pared se alza muy vertical desde el primer metro. Tardamos un rato en centrarnos con el croquis. Nos decidimos a empezar por una de las vías más fáciles de la parte izquierda: “Las viejas glorias nunca mueren” (V+,V+).
Me ato y me cuelgo los friends y fisureros. Atendiendo a las recomendaciones venimos con algunos de los números pequeños repetidos. Empiezo a trepar con cautela y poco a poco me voy soltando. Apenas hay seguros fijos así que me esfuerzo en asegurar bien por mi lado. La escalada es muy vertical para el grado, pero la disponibilidad de buenos apoyos deja ir más o menos cómodo.
Una vez en la reunión de doble parabolt con argollas aseguro a Rubén que viene rápidamente.
Vuelvo a salir a por el segundo largo, que en este caso parece menos evidente. Hay algún arbolillo y algo de suciedad por zonas, pero en general la roca es buena, los pasos chulos y los emplazamientos de seguros muy buenos: coloco desde aliens hasta el camalot del 3, y algunos fisureros también. Desde luego este es un buen sitio para cacharrear.
Debajo de un característico techo alcanzo la reunión. Rubén llega y comentamos sensaciones. La vía teóricamente termina aquí, según el croquis, aunque por encima la roca continúa parecida y se ve un cordino en un puente o diente de roca a unos ocho metros por encima. Decidimos bajar y mirar para hacer otra. Venimos con cuerda de deportiva de 70 metros. Bajamos en dos veces sin problema. Al rapelar se aprecia bien lo vertical que es la pared.
Mirando el croquis en el suelo nos parece que el segundo largo hecho lo hemos combinado con la vía vecina de la derecha, que termina más alta, la “Romero-Herranz”. Como hay pocos seguros fijos y la roca ofrece, es fácil pasarse de una a otra en medio de la navegación.
Recorremos el pie de la pared pensando qué hacer ahora. Hacia la derecha son más duras de grado, pero por otra parte hay más chapas. Alguna parece incluso de corte deportivo. No nos cuadran con las marcadas en el croquis pero es que este dibujo es bien antiguo y quizá se abrieron o equiparon más posteriormente.
Volvemos a la izquierda y nos decidimos por la “Cante jondo” (V+, V+, 6a). Está comienza con una fisura algo ciega para llegar a un nicho sobre el cual un árbol con un desplome encima da paso a una atractiva fisura hasta la reunión. Vuelvo a tirar yo.
Este largo me parece una escalada muy guapa. Como en la otra vía, solo hay un cordino en todo el largo, pero puedes asegurar a placer. Asegurando a Rubén observo lo estético del color de la roca.
El segundo largo sigue la misma tónica, pero se ve que yo voy más hecho al sitio, a su estilo y su roca. Lo escalo más cómodo y estirando más entre seguros. Cuando me doy cuenta estoy llegando a la misma segunda reunión de antes. Se ve que el croquis engaña algo en cuanto a distancias.
Llega Rubén y volvemos a rapelar sin problema.
Hemos echado la tarde muy bien: han sido solo cuatro largos, pero entre centrarnos con qué es cada cosa, y que además, siendo escalada limpia pues todo lleva más tiempo… Me ha gustado el sitio y su escalada. No es una pared estética pero creo que tiene cosas buenas. Eso sí, hay que venir cómodo en el grado para disfrutarlo.
Me dejo como deberes apuntados para la próxima visita la “Romero-Herranz” y la “Lobo solitario”, esta última fue la primera vía abierta en la pared a cargo de el Pingüi, y eso es sello de calidad.
Mirando el croquis en casa con calma me doy cuenta de que es obra de mi amigo Miguel, incansable explorador de paredes, y dibujante y pintor de calidad. Ya se fue hace unos cuantos años. Se le echa mucho de menos.















































