LA MONTAÑA COMO PASIÓN, COMO ESCENARIO INFINITO SOBRE EL QUE DISFRUTAR INTENSAMENTE DE LA VIDA,
DONDE ESCALAR, ESQUIAR, PEDALEAR, CORRER, CAMINAR...
DONDE LOS AMIGOS, EL ESTILO Y LAS FORMAS CUENTAN, Y MUCHO

jueves, 14 de octubre de 2021

La leyenda del Indomable

Vagabundeando por los Picos, detrás de él, a todo lo que me daba el cuerpo intentando que no se me escapara mientras trepábamos por las llambrias, camino de ninguna parte, o de todas... 

Y viendo cómo solo lo alcanzaba cuando él quería!

¡Qué privilegio tuvimos algunos! 

Genio y figura



martes, 5 de octubre de 2021

Entrecanales a la Peña Santa

Sábado 11 Septiembre 2021
Rubén Díaz
Peña Santa de Castilla (2.597 m), Vía Entrecanales (400 m, V)


Peña Santa de Castilla, la Perla de los Picos. Probablemente la mayor montaña del macizo por dimensiones y prominencia. Es una cumbre imponente en todas sus vertientes: de Este a Oeste una kilométrica y afilada arista. Por el Norte una pared escalonada de unos 300 metros de desnivel. Por el Sur un paredón de hasta casi 600 metros y muy ancha, con su característica terraza central. Buena roca y múltiples posibilidades. 

La cara Sur contiene multitud de itinerarios de gran calidad, y dificultades variadas, algunos de ellos simplmente sensacionales. De lo mejor de los Picos.

La cara Norte hace las delicias de los alpinistas invernales tanto con líneas clásicas como con otras modernas de lo más atrevidas. Esta cara Norte también tiene su atractivo estival con vías roqueras de corte clásico, en el recio ambiente de la nevera que es el Jou Santu. Tampoco nos dejarán indiferentes.

Como además está lejos, esto hace que no haya masificaciones: las tres horas mínimas hasta sus bases, ya filtran al personal.

Es precisamente en la cara Norte donde hemos puesto nuestro objetivo para hoy. Esta cara presenta varias formaciones características: el espolón Norte (excelente Vía clásica ), luego hace una cuenca central por donde discurren otras vías míticas como el Ojal, y más a la derecha dos canales: la Ancha y la Estrecha. Es precisamente entre estas dos canales por donde discurre nuestra vía objetivo. Entrecanales (400 m, V).

La vía en cuestión fue abierta en 1997 por Adelo Campos, Miguel Angel García e Isidoro Rodríguez. Sigue un evidente paño de pared que, cosa rara, no tiene más líneas. Hoy día, si cuando investigas por internet las reseñas que encuentras son muy pocas y además tienen más de diez años, es clara señal de que la vía es poco recorrida. Está claro que no todo el mundo cuenta en las redes lo que hace (ni mucho menos), pero no deja de ser indicativo. El caso es que al leer las dos reseñas que encuentro, lo entiendo en parte: ambas dos hablan de un largo expuesto, que además es el más difícil de la vía, de una supuesta chapa que no está, de una potencial caída fea a una terraza... Lo cierto es que desde 1997 es raro que no se encuentren más cosas sobre ella. Las descripciones de las guías son muy someras. Para allá que nos fuimos Rubén y yo: una vía nueva de 400 metros a la Peña Santa no se hace todos los días!

El Jou Santu está lejos, y desde la entrada al Jou hasta el pie de vía todavía caminas un buen rato. Todo esto hace que te tengas que meter una tostada de casi cuatro horas para empezar a escalar. Decidimos ya desde casa, en aras de la ligereza, llevar solamente una cuerda de 8,2 mm. Diex express, ocho friends y unos fisureros, Vamos ligeros.

Había hablado con Fernando y me dijo que quizá estaría por allí, concretamente en el Ojal, con Martín y clientes. A ver si nos vemos. Arrancamos desde el coche con el amanecer, hacia las siete y media pasadas. Filosofía y paciencia, afrontamos la aproximación. El día está guapo y no hace calor, así que caminamos cómodos. Bastante gente paseando por la zona. Adelantamos algunos y otros nos pasan a nosotros.

Para cuando estamos debajo de la Norte son las once de la mañana, Tardamos aún unos minutos en centrarnos: la pared es grande, las referencias escasas y conviene acertar. Esto es una nevera, y para cuando empiezo a trepar tengo las manos bastante frías. Llevo puesta toda la ropa: forro fino y chupa. Voy calentando mientras remonto canalizos, guiándome por mi instinto, soplándome las manos. A los quince o veinte metros doy con un clavo antiguo, buena señal. Apurados los sesenta metros de la cuerda por donde me dicta la intuición, me encuentro de frente con un spit en el que monto reunión, reforzado por el camalot del dos. Está claro que estamos en la vía.


Curiosamente, estos dos (el clavo y el spit) serán los dos únicos seguros que encontremos en toda la vía.

Rubén llega muy frío a la reunión (yo estoy asegurando con guantes y capucha puesta), y me pide que repita delante. Salgo de la reunión, que está bajo unos muros tiesos hacia la derecha por unos pasos de adherencia, a por otro sistema de canalizos más tumbados, en torno a IV, que luego se tumba más y se abre en una especie de canal y terrazas, III y hasta II en algún momento. Estirada la cuerda a tope monto reunión en un buen puente de roca. 



Cuando llega Rubén, ya más entonado, sale delante. Hay múltiples opciones. Empalma dos largos en uno, teniendo que ensamblar unos veinte o treinta metros hasta la terraza bajo una oquedad, característica de la pared. El largo ha sido variado y sobre buena roca, a ratos más de III, a ratos más de IV. Reunión en la terraza cómoda sobre friends. Por encima desplomes cortan el paso.



Sale Rubén delante de nuevo con unos pasos en adherencia fina hacia la derecha, pero luego duda y se para a unos ocho metros. Monta reunión con un camalot del uno y algo más. Subo hasta él y continúo delante por donde más claro lo veo: primero hacia la izquierda, algo de muro, luego fisura tiesa y en roca norte que escacha un poco. Dudo. 

Meto varias piezas mientras me levanto unos cinco o seis metros, y después de pensar un poco, hago travesía a la derecha en pasos de adherencia y vuelvo a coger mejor roca y más tumbada. Calculo esto sería V/V+, Después afloja y vuelve al IV con buena roca. Apuro la cuerda a tope y llego a la segunda terraza característica, debajo del largo teóricamente más difícil. Reunión de nuevo sobre un muy buen puente de roca. He tenido que escalar con atención el largo previo. Más de lo previsto. Pero mirando para arriba me parece que lo que tenemos encima es más llevadero que el que acabo de hacer. 

De segundo Rubén pelea para recuperar alguno de mis seguros. Cuando llega a mi lado me confirma la sensación, algún paso sí será V+, y de los de escalar... Pero también a él le parece que la pinta de lo que tenemos encima es mejor. Como nunca se sabe, y dado lo leído, me ajusto bien los gatos, no vaya a ser! 

Salgo para arriba empezando por la derecha, para ascender de forma oblicua hacia la izquierda. Coloco un alien rojo en un hueco horizontal que limpio previamente. 


A los dos metros llego a un puente de roca bueno, reseñado en lo que leímos: le paso una cinta que queda muy bien. Desde el puente mirando para arriba, es evidente que hay roca bastante ciega de presas y tiesa: me levanto un par de metros, pero veo que de frente no tiene sentido. Esto es el paso expo del que hablan las reseñas. 

Destrepo un poco y me echo hacia la izquierda: hay buenas presas, pequeñas pero buenas, y apoyos para los pies. Con un par de metros más alcanzo un nuevo sistema de fisura-canalizo que, además de dejar asegurar (ojo al roce), te da canto para levantar hacia las panzas de arriba. Después de esto es fácil. 

El largo sí puede ser también V/V+, pero no lo veo expuesto (como habíamos leído en las reseñas). Simplemente hay que leer un poco la roca y buscar la lógica y el paso más fácil. Obviamente si te empeñas en hacerlo de frente, será más difícil, y si te caes seguramente te harás daño.

Estiro la cuerda a tope y monto reunión en una cómoda zona de bloques. Rubén llega ligero y nada más llegar recogemos cuerda y nos preparamos para trepar atados en corto, a unos seis metros, simultáneamente. Subimos así hasta el final de la vía: es un tramo largo fácil, y en este terreno vamos muy bien así.

Son las dos y media pasadas cuando llegamos a la Brecha Norte. Nos ha llevado poco más de tres horas hacer la vía. Ahora recogemos cuerda y salimos hacia arriba cruzando gente que viene de cumbre, ellos atados y rapelando, nosotros sueltos. Conocemos bien el terreno, especialmente Rubén, y eso ayuda.

Estamos en la cumbre a las tres de la tarde. Hay unas seis personas disfrutando del sol (en ese momento salió un poco). Nos sacamos una foto rápida y salimos para abajo. Queremos evitar el tráfico en la canal Estrecha. Volvemos por los pasos de las llambrias sobre la Norte. Antes de la Brecha Norte adelantamos a un grupo de tres y nos metemos a los rápeles. Bajamos sin problemas. Llegamos al pie de vía, recuperamos la mochila y las cosas que habíamos dejado aquí. No sentamos a comer (no habíamos subido comida) y echar un trago (no habíamos subido agua). Me quito la chupa por fin: toda la vía y la bajada con ella puesta. Asegurando a ratos con la capucha puesta y hasta con guantes. Peña Santa por la Norte es así, incluso en verano!

Vemos por debajo un grupo de gente bajando, parecen guías con clientes. Salimos tras ellos al cabo de un rato. En la Fragua nos cruzamos con Toni, viene solo, ha quedado arriba con Luque y con Inés. Cómo presta encontrarse colegas por estos sitios.

Al poco rato alcanzamos al grupo que habíamos visto de lejos: son Martín, Fernando y Chamoso con cinco clientes. Bajamos de tertulia hasta Vegarredonda. Allí un Aquarius y para abajo.

Hacia las siete de la tarde llegamos al coche. Casi doce horas de montaña, veintiún kilómetros de pateo, 400 metros de vía nueva para nosotros, a la Peña Santa. ¡Qué más se puede pedir!

La vía nos ha parecido muy guapa, con la discontinuidad típica de esta cara norte, pero con buena roca, muy pocos seguros, y en conjunto muy buena. No nos ha parecido especialmente expuesta, pero sí exige cierto sentido de montaña y pensar un poco las cosas.

Hemos visto gente en la Torre Santa María, en la Torre de Enmedio, en las Marías, el Torco y bastantes por la Peña Santa. Me vienen recuerdos del año pasado en la Integral con Rubén, qué gran actividad. Desde luego más tráfico del que acostumbro a encontrar, pero esto es grande.

Ha sido un día de los de Alto, Rápido y Ligero.

Con Rubén, una vez más, un placer.

Gijón 6:00 h
Soto de Cangas 7:00 h
Pandecarmen 7:45 h
Pie de vía 11:15 h
Inicio escalada 11:30 h
Fin escalada 14:45 h
Cumbre 15:00 h
Pandecarmen 19:00 h






sábado, 25 de septiembre de 2021

Tribulaciones pirenaicas

 20-22 Agosto 2021
Nando del Pozo
Larribet, Pic D'Artouste (2.816 m)
Las tribulaciones de Franska (700 m, 6a)


El viernes curro hasta las dos y media. Salgo puntual como un reloj y conduzco hasta casa de Nando; mientras él mete la mochila al maletero, me como un túper de macarrones. Carretera y manta. Siete horas más tarde (con ligero atasco en Irún para no variar), llegamos con las últimas luces al aparcamiento. Hay un montón de coches, caravanas, hasta motos...
Cenamos más macarrones, que dicen que van muy bien para el ejercicio al día siguiente. Rematamos las mochilas y salimos a la luz de la frontal hacia las diez de la noche. Vamos ligeros, para escalar solo necesitamos cintas exprés. He metido cuatro friends por si acaso. 

Tiramos hora y media, remontando bastante desnivel y sudando bien. Llegamos hasta el llano que hace el segundo valle de la aproximación. Nos tiramos en un recodo del camino, en un pequeño prado a la orilla del río. Dormimos bien, pero a eso de las cinco de la mañana nos despiertan dos madrugadores con material de escalada. Mis pesadillas de decenas de cordadas atacando nuestra vía objetivo se me vuelven a aparecer...



Dormimos aún hasta las siete, desayuno rápido y continuamos aproximación. Al cabo de poco más de media hora pasamos por delante del refugio de Larribet. No nos paramos, pero sí nos damos cuenta de lo muy bonito del sitio: el amanecer nos está descubriendo un paisaje espectacular, valles, lagos, perfiles alpinos, vacas musculosas... 


Continuamos hacia arriba remontando hasta los lagos superiores. En el collado empezamos a ver la que creemos que es nuestra pared, aunque aún no identificamos bien la vía. Al cabo de un rato vemos una cordada ya alta, quizá en un tercer o cuarto largo ya. Gracias a ellos nos centramos y vemos que están en nuestra vía objetivo.



Dejamos escondidos en un bloque los sacos, la comida y la ropa extra que no necesitamos para la escalada. En media hora más y tras coger agua directamente del lago, estamos atándonos en el pie de vía. Por encima solo tenemos a la cordada que vimos antes (creemos que son la pareja de madrugadores que nos despertaron). Mis temores de aglomeraciones y atascos se desvanecen: además ya nos sacan unos cinco largos.


La vía arranca con un largo de un precioso granito dorado de formas variadas. La escalada es agradable y las chapas están donde hacen falta. El segundo, que también tiro delante, es más en adherencia, muy bueno. 


La tónica se mantiene; buena roca, escalada disfrutona, paisaje espectacular. El grado se ajusta al croquis: Nando se anima a tirar delante varias tiradas. 




Nos vamos acercando al tramo intermedio, donde la guía habla de un largo de roca regulera y donde la cordada que nos precede ha estado un buen rato atascada.




El largo en cuestión tiene roca un poco más de montaña, y es aéreo y con ambiente, pero las presas son grandes y los seguros están cerca. Si este mismo largo no estuviera chapado y con la reunión montada, otro gallo cantaría. Pero no es el caso, y yo disfruto como un enano.


Por encima la vía continúa variada en estilos, pero mantiene la misma tónica; buena roca, bien asegurada.
Tiradas de adherencia, tramos de placa vertical, pasitos de bavaresa, bloques. 

La vía tiene dieciocho largos, y vamos cansando ya. 

Las vistas al vecino Palas, y al enorme y omnipresente Balaitous son espectaculares. En la lejanía identificamos algunas otras cumbres. Precioso. 


Estamos acercándonos al tramo final, donde hay un tramo más alpino de arista hasta un collado desde el que puedes escaparte a la derecha evitando los dos últimos largos. Aquí alcanzamos a la cordada que nos precedía. Hacemos un alto para comer y beber algo mientras los dejamos salir sin apurarlos. 




Cuando ya salen vamos a por el tramo final: un largo de IV+ muy bonito de escalar nos deja en una terraza donde arranca la última tirada. Esta, en las descripciones que he leído la marcan de 6a "poco evidente".




La verdad es que es tieso y hay que moverse, pero las chapas ayudan a no perderse! Escalo rápido porque tengo miedo pringar: salgo bien y contento me anclo a la última reunión para asegurar a Nando.


Estamos muy contentos con la vía: es justo lo que buscábamos. Disfrutar de una escalada larga, en un sitio bonito y nuevo para nosotros, y además bien asegurada. La vía es buena de verdad. Nos ha llevado unas seis horas, hemos venido tranquilamente disfrutando.


También habíamos leído en las reseñas y nos habían avisado de que la bajada era larga, y perdible. Y cumplió con ambos adjetivos. Nos empeñamos en bajar hasta el lago, y eso hizo que perdiéramos el camino que nos hubiera llevado hacia los lagos de la mañana y a nuestros sacos. Por el contrario, seguimos bajando de frente y terminamos llegando (tras perder mucho desnivel) al lado de nuestro vivac de la noche anterior... Este es el tramo de nuestras particulares tribulaciones!! 


Remontamos de vuelta hasta el refugio de Larribet donde nos premiamos con una cerveza artesana riquísima. Al acabarla Nando se va a por los sacos (un rato por encima), y yo me quedé disfrutando del paisaje y del ambiente montañeril francés; familias con críos, grupos de caminantes, pandillas de chavales cantarines después de cenar... 


Cuando llega Nando de vuelta nos vemos obligados a tomarnos otra cerveza; todo sea por la hidratación. Ya se sabe lo importante que es la hidratación... 
Cenamos y nos tiramos en la campera a por un segundo vivac bajo las estrellas, ahora ya relajados después de haber hecho la escalada objetivo de la visita.




Por la mañana, sin prisa, recogemos los aperos, cargamos las mochilas y nos encaminamos de vuelta al valle. Disfrutamos la bajada apreciando aquellas partes que no habíamos visto de noche. A media mañana estamos en el coche.






La zona para repetir, sin duda. Cada nuevo sitio que descubro en Pirineos me gusta, pero en este caso creo que incluso más que otros. Me ha parecido realmente espectacular. Como tenemos alguna otra opción de vía-larga-equipada-asequible de grado, creo que volveremos.


Después de lo vivido en el último año, y a pesar de no haber tenido ningún problema a nivel personal, se ha hecho pesado el tema. El poder salir de casa, conducir unas horas, cambiar de cordillera y de país, descubrir nuevos sitios y disfrutar de las montañas y de la roca con un colega, ha sido maravilloso.

Con Nando, como siempre.