LA MONTAÑA COMO PASIÓN, COMO ESCENARIO INFINITO SOBRE EL QUE DISFRUTAR INTENSAMENTE DE LA VIDA,
DONDE ESCALAR, ESQUIAR, PEDALEAR, CORRER, CAMINAR...
DONDE LOS AMIGOS, EL ESTILO Y LAS FORMAS CUENTAN, Y MUCHO

martes, 3 de febrero de 2026

Bautismo de crampones

24 enero 2026
Peña Celleros (1.864m)
Javi, Nando, Raquel


El otro día Javi se puso los pinchos por primera vez.

No recuerdo la primera vez que yo me puse los crampones. Seguro que eran alquilados y de correas, eso fijo. Y el piolet también sería alquilado.


En su caso todo era material mío, las botas algo grandes para él. 


Veníamos remontando la ladera con un ambiente muy guapo. Nubes, viento, vistas que abrían y cerraban. Javi me comentaba que le gustaba la sensación de abrir huella, sin trazas por encima.




En un punto que el ángulo aumentaba y las ráfagas de viento nos zarandeaban, aunque la nieve todavía marcaba bien, decidimos poner los crampones.

Habíamos probado en casa para que viera cómo se debían poner y ajustar. Pero en mitad de la ventolera, con en frío acartonándote las manos a gran velocidad, pues claramente era otra cosa.

Una vez puestos, y aunque iba con las botas de esquiar, se movió ágil y sin problemas. El terreno era propicio: ángulo amable y nieve dura pero no hielo. Ideal.


Javi, motivado, llega a cumbre por delante de los demás.


Una vez juntos, salimos hacia la vertiente oeste, aún de crampones y con las tablas en la mochila, a buscar el mejor punto para ponerlas de nuevo y esquiar, ahora ya sí, hacia abajo.


Una vez sobre las tablas, nos encontramos la clásica nieve cantábrica, cambiante a cada metro. Javi que esquía muy bien en pista, aquí no entendía por qué los esquíes no obedecían y sus gestos no daban resultado. Ya le advertíamos que esto era diferente.


Frustrado y protestando bajó el último tramo hasta enlazar con la pista del Vallón. De aquí abajo ya esquiaba rápido y sin problemas. Al llegar a las taquillas en el aparcamiento decidimos probar el telecabina (no lo habíamos cogido ninguno aún) y pegar otra bajada desde el Cuitu. En esta bajada Javi vuelve a su estilo, a su esquiar rápido que yo no sigo, incluso iba buscando saltos por los laterales…

De camino al coche, bajo la nevada densa anunciada, nos preguntaba cuándo volvíamos a foquear: ya se había olvidado de la parte mala, del cansancio y del esquí defensivo… estupendo! volveremos.



martes, 20 de enero de 2026

Balance 46 SIMG

Concluida la edición 46 de la Semana Internacional de Montaña de Gijón hacemos balance.

Cinco ponencias en la Previa, de ámbito más local o regional, más cinco ponencias principales en la Semana ya de ámbito nacional e internacional. Unos tresmil asistentes de público en total. Lo común a todos ellos, y especialmente a los ponentes y al equipo organizador es la pasión por la Montaña.

Cerramos satisfechos por el resultado, contentos tras el esfuerzo dedicado, que no ha sido poco. Agradecidos a todos los patrocinadores y colaboradores, incorporando nuevos nombres y afianzando otros repetidores.

Tenemos una buena lista de ideas y de cosas a corregir en el futuro, pero estamos contentos.

Especial ilusión para mí, como en años previos, el poder conocer en persona a gente tan interesante como Aymar Navarro, cercano y sincero, como Carlos Gallego, a quien leo desde hace años y en persona mejora la buena impresión que ya tenía de él, a Pau Costa y Jaume Guardia, fanáticos del mountain bike de verdad, a Silvo Karo, leyenda histórica del alpinismo, y a Jacopo Larcher y Babsi Zangerl, élite mundial de la escalada y tan naturales y tranquilos que da gusto tratar. Un privilegio para mí.

Tengo que agradecer a mi familia la paciencia y comprensión por el tiempo robado, dedicado a estas cosas que no producen nada concreto más allá de satisfacción personal.

Ahora a pensar en la siguiente edición e intentar mejorarla

miércoles, 14 de enero de 2026

Peña del Viento

Viernes 26 diciembre 2025
Peña del viento (1.993 m), solo

Aprovecho la mañana para esta ascensión a esta cumbre que hacía bastantes años que no visitaba. Como ha sido bastante improvisado vengo solo, pero más tarde quedo con Rubén que sube con el chaval pequeño a dar un paseo.
La nieve permite foquear desde el coche, que queda aparcado con otros cuantos en el empalme del camino de Wamba con la carretera del puerto.



Este camino de Wamba, que une León con Asturias a través de la collada Acebal, da paso al parque de Redes por la majada de Mericueria, sitio mágico. Además, bien cerca del collado está el lago Ubales, otro sitio realmente bonito y a mano. Todo esto viene a cuento de que es zona frecuentada y hoy salgo por huellas tanto de esquí como de raquetas.
La pista asciende de forma muy suave (tanto que de vuelta los esquíes apenas cogen velocidad) así que uno va disfrutando de las vistas en movimiento. A mi derecha, las Rapainas aparecen tan peladas como siempre, qué difícil encontrarlas cargadas en comparación con las cumbres circundantes.



A la altura de las cabañas de los Fornos abandono la pista para desviarme a la derecha. Pisar nieve nueva, cómo presta. Cojo el pequeño valle formado por el arroyo de Aliviada, a ratos por una ladera a ratos por la otra, buscando el mejor paso y evitando las zonas de arbusto y bosque bajo. 




Se abre el paisaje mientras remonto la loma izquierda y hacia las palas que levantan hasta el collado de las Agujas. Por aquí la nieve está helada por tramos y llego a ponerme las cuchillas como precaución, vengo solo y no hay nadie por la zona.
Subo foqueando hasta cerca del collado, un poco por debajo y aprovechando un pequeño llano, paro y me quito las tablas. El tramo final no es para mi nivel de esquí. 




Salgo caminando, piolet en mano, a ratos hundiéndome bastante, a ratos pisando hielo. Por encima de mí manadas de rebecos corretean a su aire sin prestarme apenas atención. Emboco el tramo final más empinado espetando el piolet hasta la cruz en nieve profunda sin transformar. Al poco rato estoy en la cima. Vistas en redondo, la clásica sensación de contento que me invade en el monte.





Hace vientecillo y frío así que enseguida salgo para abajo por mis huellas.
Llego de vuelta a las tablas, quito pieles, aprieto botas, y salgo disfrutando de los primeros giros. Bajo más a la derecha que por donde subí hace un rato por evitar las zonas de arbustos. La nieve cambia de condición cada pocos metros, pero más o menos me arreglo para pasarlo bien. Como siempre, tramos que te llevaron un buen rato hacia arriba se resuelven en pocos minutos de bajada.





El tramo más bajo está la nieve peor, algo encostrada, de esa que te engancha las tablas y termina tirándote de las rodillas, me afano en no caer. Llegado al punto bajo vuelvo a poner las pieles y remonto hasta la pista de Wamba. Hay gente tanto en esquíes como paseando, entre ellos me encuentro a Rubén y Nicolás, uno con tablas el otro con raquetas, que vienen de bajada del collado.


 
Bajamos juntos de charleta animada hasta el coche. Yo, que tengo a los guajes solos por casa, arranco apenas llegamos.
Otra mañana aprovechada por las montañas de San Isidro.


sábado, 3 de enero de 2026

Fin de año roquero, Peña Maín, "El último verano"

 31 dic 2025
Antonio Suárez Ramón
Peña Maín, Vías "El último verano" (120 m, 6a) y "Uno, largo y negro" (100 m, V+)



Inmejorable manera de cerrar el año disfrutando de la escalada en roca, vías nuevas y además con estas vistas.
La idea inicial era ir el día 30 pero la gripe arrasa en mi casa, y tuvimos que posponerlo al último día del año. La previsión era de temperaturas bajas y aunque la orientación y la altura son favorables, si no salía el sol, podíamos pasar bastante frío. Con este panorama, y la sensación de estar incubando el mal (dolor de garganta, congestión nasal, molestias varias), me vestí como para escalar en Baffin: mallas de Duofold debajo del pantalón, doble camiseta térmica, forro y primaloft.
Salimos de casa a las 8 de la mañana. Llegando a Sotres los Picos nos saludan espléndidos: la nieve realza los perfiles alpinos. Remontamos despacio la pista de Pandébano, que tiene algo de nieve helada por tramos. Al aparcar solo estamos acompañados de otro coche.
Nuestro objetivo de hoy, Peña Maín, tiene una pequeña pared que pasa desapercibida, de unos 140 metros de altura y orientada al Sur, y que tiene unas vistas espectaculares. Desde el coche no tardas más de unos veinte minutos en llegar. Salimos a cero grados pero estamos en sombra. Confiamos en que al sol cambie la cosa.
Venimos a repetir una vía abierta por Toni. Abierta en solitario. El nombre de la vía y su dedicatoria, para los que conocemos el motivo, recuerdan una circunstancia durísima. Probablemente lo más duro que pueda afrontar cualquiera.


Mientras nos ponemos el arnés, acordamos que vaya yo delante: me deja ese privilegio. La vía permite escalar y bajarte con una cuerda de deportiva.
Empezamos a las diez y media.
La vía comienza unos quince metros a la izquierda de la primera abierta en la pared, la "Wish you were here", homenaje a Iñiguez, y que escalé hace unos años (merece la pena la vía).
El primer largo, V, remonta un canalizo y después alcanza una pequeña panza que tiene una chapa. Encima hace una terraza donde está la reunión.
El segundo largo, V+, es muy estético: una fisura inicial hacia la izquierda seguida por unos elegantes pasos en placa. Las chapas están donde deben, y alguna me hace preguntarme cómo la pudo poner Toni yendo en solitario... Donde hay fisura está limpio. Excelente.
El día abre y cierra: el cielo está despejado pero una neblina nos oculta las vistas y nos envuelve por momentos. En las reuniones aseguro con guantes puestos y capucha calada.




Tercer largo, V+, arranca en horizontal a la derecha, a por un clavo. Desde este remonta un poroso canalizo negro con mucho relieve, aunque con alejes. Muy guapo.







El cuarto y último largo marca el 6a de la vía. Este paso está al poco de arrancar de la reunión. Es una fisura de dedos que exige prestar atención para no salir escupido como me pasó a mí... 


Cuando volví a entrar ya centrado, pasé sin problema. Para arriba hay una zona de bloques y luego entras a un diedro que te lleva hasta la última reunión de la "Wish you were here". 
Me ha encantado la vía. Totalmente recomendable.


Rapelamos sin problemas y cuando tocamos suelo vemos que son las doce y media. Decidimos escalar algo más.

Foto sacada de la web de Víctor Sánchez

Las opciones que comentamos son la Greimpac, que discurre justo a la izquierda de la que acabamos de escalar, u otra más a su izquierda, más corta, de dos largos según el croquis, y que se llama "Uno, largo y negro" en alusión al canalizo que resigue. Nos decidimos por esta segunda (la de Víctor queda para otra visita).
Toni también la tiene hecha, así que vuelvo a salir delante yo.
Primer largo, IV+ de pocos metros, guapo de escalar. 


Segundo largo, V, tira Toni, canalizo con chapas bien separadas hasta una pequeña vira.




Es raro porque Toni recuerda solo dos largos, y es lo indicado en el croquis, pero parece que lo han fraccionado en tres y recolocado los relevos.
Tercer largo, V, tiro yo, también corto.


Aquí termina la vía, pero mientras aseguro miro para el tramo que tenemos por encima, la roca continúa, con canalizos, que nos llevaría hasta la misma última zona de las otras tres vías.
Cuando llega Toni se lo comento y sale él a por esta zona:  nos salen unos 45 metros de escalada guapa, algún pasó de V, y todo limpio, a asegurar, claro. Creemos que merece la pena hacer este tramo.



Volvemos a rapelar sin problemas. 
Al tocar suelo vemos que son las dos y media de la tarde. Podríamos seguir escalando, ahora estamos al sol muy cómodos. Pero hoy es Nochevieja y hay que ir para casa a colaborar algo...
Sentados tranquilamente, mientras picamos algo, disfrutamos de las vistas hacia el Oriental, hacia Urriellu, Neverón, Areneras... un espectáculo. 


Mientras charlamos, recuerdo un capítulo del libro que estoy leyendo en estos momentos: "Los que se echaron al monte", de Isidro Cicero, que trata sobre los maquis en los Picos de Europa en los años posteriores a la guerra civil. En dicho capítulo cuenta de una encerrona a algunos de esos  guerrilleros republicanos en una de las cabañas de Pandébano, que probablemente es una de las que estoy mirando en esos momentos. La vida ha cambiado mucho en unas décadas…

Al llegar de vuelta al coche, marca 0 grados.


Volvemos a casa y llegamos a una hora razonable para tan señalada fecha: pero con las pilas cargadas después de disfrutar de la escalada en los Picos.
Dos vías de cuatro largos muy recomendables, especialmente la primera, “El último verano”.
Con Toni, como siempre, un placer.


lunes, 22 de diciembre de 2025

Norte del Toneo. Jugar en casa

Me levanto a las 9. No contaba con ir a ningún sitio. El caso es que me han liberado la agenda y hay que aprovechar.


Un par de mensajes y ya está la cosa en marcha. Subiremos a San Isidro a dar un paseo.


La cara norte del Toneo es alpina, está cerca, y para nosotros es como jugar en casa. Los dos dimos nuestros primeros pasos en crampones en sus laderas.


Salimos de La Raya en seco. La nieve arranca alta, a más de mil setecientos metros. Y está sin consolidar. 

Numerosos rebecos saltan alegres por encima de nosotros. Lucen buen pelaje y aún se les ve lustrosos. Por evitar las zonas más profundas, nos entretenemos buscando el paso entre los espolones. En la parte alta hay más carga.




Hace frío y en la cima apenas paramos a tirar una foto.


De bajada optamos por los tubos más cercanos a la estación de esquí de Fuentes de Invierno.


La arista, la cumbre y la bajada nos dejan imágenes preciosas, de las que crean afición y te reconcilian con la montaña.




Salimos de casa a las nueve y media pasadas. Empezamos a caminar a las once. Cumbre a las doce y veinticinco. En el coche de vuelta a las dos menos veinte. En casa a las tres para comer, encantados con el paseo. Es lo que tiene la cercanía.

Esa misma noche metió un buen paquete de nieve. Quizá cuarenta centímetros en la parte alta. Al día siguiente, por el corredor central bajó un gran alud, más o menos desde su mitad, con tan mala suerte que pilló a dos montañeros que se llevaron un buen susto. Rescate rapidísimo por parte de los amigos de la Morgal.

Una vez más la montaña nos recuerda las reglas.