LA MONTAÑA COMO PASIÓN, COMO ESCENARIO INFINITO SOBRE EL QUE DISFRUTAR INTENSAMENTE DE LA VIDA,
DONDE ESCALAR, ESQUIAR, PEDALEAR, CORRER, CAMINAR...
DONDE LOS AMIGOS, EL ESTILO Y LAS FORMAS CUENTAN, Y MUCHO

domingo, 1 de marzo de 2026

Febrero en el Cueto Pampín

Sábado 21 febrero 2026

Fresnidiello, Cueto Pampín, vías “Espolón la Rosa” (190 m, IV+) y “La Xana” (120 m, 6a), con Rubén

Es muy raro estar en febrero escalando en roca por estos lares. Es también muy raro que las opciones a elegir para este día fueran esta de escalar en roca, o la de ir a esquiar. Es todavía más raro que la opción crampones ni siquiera se mencionara. Estamos en un invierno muy raro. De eso no hay duda.


El Cueto Pampín es el vecino del Frenidiello. En teoría el vecino pequeño, porque es verdad que tiene menos altura de pared. Pero por otra parte, su pared derecha se levanta vertical e imponente. Nosotros venimos hoy en plan tranquilo a escalar su vía más fácil, el “Espolón La Rosa”, y si lo vemos claro, después de esta haremos otra por la que van los rápeles de la primera, esta segunda vía es “La Xana”.

Al llegar a la zona de aparcamiento para ir hacia el Fresnidiello, los ojos se nos van al Escamellao, que aunque muy descarnado de nieve, su corredor central se marca casi completo. Si hubiéramos traído botas, crampones y piolets, pensamos, no lo dudaríamos!

Arrancamos con calma la aproximación, de charla tranquila, En el Fresnidiello, la zona de “Los Buitres” y “La Conjura” está chorreando por cientos de metros de alto y decenas de metros de ancho. La parte derecha, “Separación “ y “Elixir” parecen escalables.

Nosotros seguimos derivando hacia el Pampín. Tenemos que evitar algún nevero pequeño, pero en general vamos en seco. La hierba larga característica de esta zona hoy está totalmente seca.

Echamos a suertes quien arranca y gana Rubén. Sale a por el primer largo, que no tiene mucho que comentar. Reunión montada con cordinos y maillon. Segundo largo muy fácil también, me toca a mí, buscando las zonas de roca más guapa. Reunión también montada como para rapelar. Mientras aseguro observo la vertiente norte del macizo oriental, Andara, con muy poca nieve. 

Sigue Rubén estirando bastantes metros en el siguiente, que es el tercero, superando una zona más vegetal que roquera. A continuación tiro yo un largo corto, con un pequeño resalte, que me deja en otra reunión montada sobre un puente de roca. 

Esto nos despista un poco respecto al croquis, pero no le damos más importancia. Por encima se levanta el mejor largo de la vía, IV grado sobre rocaza. Rubén lo hace a toda velocidad, ya se nos acaba la vía. 

Salgo yo después a por el último que estiro hasta una reunión de dos parabolts que creemos es de la “Xana”. Terminada la vía comentamos que es una trepada fácil pero creemos que merece hacerla. 

Parece que algo nos descuadró respecto a lo indicado en la reseña de la guía (la de Boza y Juan Luis). Miramos la hora; nos ha llevado una hora y cuarto viniendo tranquilos.

Montamos el primer rapel, corto, sin problemas. El segundo va bien, pero al recuperar cuerdas, los rizos de las cuerdas las atascan. Las dos tienen ya sus años y parece que toca jubilarlas. Subo yo escalando por los dos cabos con un Marchard pasado. Buena roca y muy fácil, llego hasta el nudo, coloco otro Marchard por encima del primero, que quito después, y sigo hasta la reunión. Rapelo de nuevo separando cabos y ahora ya recuperan bien. El tercer rapel nos deja en el suelo. Por el camino me voy fijando en los seguros que luego tendré que ir usando en el segundo de la Xana. Se ve un tramo de muro bien tieso…

Tocamos suelo, recuperamos cuerdas y paramos un rato comiendo algo y echando un trago. Luego ya nos ponemos a la faena de nuevo. Hay algo de nieve alrededor, pero la temperatura es muy agradable, casi como para escalar en camiseta. 

Sale Rubén delante a por el primer largo de Xana. Es IV+ pero arranca vertical. Una chapa marca el camino, después tumba y aunque el croquis marca un clavo, no lo ve ni él delante ni yo luego de segundo. Reunión sobre dos puentes de roca buenos (hay dos espárragos de parabolt sin chapa en el mismo punto). 

Por encima el largo empieza muy vertical, se ven dos chapas y más arriba otra y lo que parece un puente de roca ya más alto. Está cotado de 6a, y la descripción de la guía dice algo de dejar los seguros a tu derecha… 

Salgo escalando con atención desde el primer metro, es tieso y hay movimientos con laterales e invertidas (buenas) muy guapos. Chapo la primera, sigo, chapo estirado la segunda que tiene un cintajo amarillo y que separa algo de la anterior (si te vas aquí igual tocas terraza abajo). Movimientos intensos (sobre todo para el grado marcado) y mosquetono la chapa también desde presas romas y cuando miro para arriba decido colgar a reposar y analizar la cosa… pienso para mí… joder con el 6a!

Después de recuperar un poco sigo sin problema aunque aún escalando fino por unos metros hasta la otra cinta amarilla que creía era un puente de roca, pero era un buen clavo (sin la cinta sería muy difícil de ver). Desde aquí hasta la reunión estiras otros quince metros más fáciles, con la misma roca buena que hasta ahora pero con mucho más canto. Un par de friends medianos muy buenos y llego a la reunión desde la que nos bajamos hace un rato.


Mientras aseguro voy pensando y comentando con Rubén que eso no parece 6a ni de lejos. El me lo confirma con sus apretadas. 

El tercer largo sale por la izquierda, primero un puente de roca, luego canalizos, por encima hay una chapa que continúa después por una plaquita de adherencia y después vuelve a canalizos algo verticales pero de buen canto y de buen asegurar. Cuando llego le digo a Rubén que es un V+ bien guapo, como indica el croquis, pero que si el otro es 6a este no puede ser V+, y viceversa.

El ultimo largo es de IV y no tiene nada reseñable. Llega Rubén y montamos el tinglado para bajar de nuevo.

La vía nos ha llevado algo menos de hora y media. 


Los rápeles esta segunda vez van fluidos y pronto estamos en el suelo, contentos, recogiendo.

Bajamos hasta la base del “Espolón La Rosa”, donde habíamos dejado la otra mochila, y de ahí para abajo tranquilamente. Al llegar al coche comemos lo que nos queda y salimos para casa. Cervecita al sol en el alto del Ortiguero. Un buen día de roca en los Picos, solos, como tantas veces, y en febrero!

Al llegar a casa, buscando información sobre la “Xana” en internet, lo poco que encuentro habla del segundo largo con dudas: o te escapas por la izquierda sin pasar las chapas, o si vas de frente será 6b+/c. Vamos, lo que a mí me pareció. 

Por otra parte, viendo los cantos y donde están las chapas, dudo de que se haya abierto desde abajo; quizá abrieron más por la izquierda y equiparon después eso luego recto desde arriba.


Visita satisfactoria al Cueto Pampín, habrá que volver, a ver si me atrevo con alguna de las de Edu por la derecha, la “Kronos” o la “Soldados de fortuna”: tengo que entrenar.




martes, 10 de febrero de 2026

Quirós invernal

En medio de este tren de borrascas continuo en el que estamos inmersos cuesta encontrar el momento para ir a trepar un rato. Y se echa de menos.

Venimos por la tarde, el sol hace rato que se ha ido y la roca está fría. Nos cuesta calentar. No hay nadie.

Las vistas de este sitio mágico, con el embalse presidiendo en primer plano y la nieve al fondo sobre la Peña Rueda.

Unos largos para retomar sensaciones, recordar el tacto de la caliza.

Después de cinco o seis largos la luz mortecina nos hace recoger. Llegamos al coche casi a palpo. Para casa más contentos que al llegar.

Al día siguiente se reanudan las lluvias abajo y la nieve arriba. Invierno.

martes, 3 de febrero de 2026

Bautismo de crampones

24 enero 2026
Peña Celleros (1.864m)
Javi, Nando, Raquel


El otro día Javi se puso los pinchos por primera vez.

No recuerdo la primera vez que yo me puse los crampones. Seguro que eran alquilados y de correas, eso fijo. Y el piolet también sería alquilado.


En su caso todo era material mío, las botas algo grandes para él. 


Veníamos remontando la ladera con un ambiente muy guapo. Nubes, viento, vistas que abrían y cerraban. Javi me comentaba que le gustaba la sensación de abrir huella, sin trazas por encima.




En un punto que el ángulo aumentaba y las ráfagas de viento nos zarandeaban, aunque la nieve todavía marcaba bien, decidimos poner los crampones.

Habíamos probado en casa para que viera cómo se debían poner y ajustar. Pero en mitad de la ventolera, con en frío acartonándote las manos a gran velocidad, pues claramente era otra cosa.

Una vez puestos, y aunque iba con las botas de esquiar, se movió ágil y sin problemas. El terreno era propicio: ángulo amable y nieve dura pero no hielo. Ideal.


Javi, motivado, llega a cumbre por delante de los demás.


Una vez juntos, salimos hacia la vertiente oeste, aún de crampones y con las tablas en la mochila, a buscar el mejor punto para ponerlas de nuevo y esquiar, ahora ya sí, hacia abajo.


Una vez sobre las tablas, nos encontramos la clásica nieve cantábrica, cambiante a cada metro. Javi que esquía muy bien en pista, aquí no entendía por qué los esquíes no obedecían y sus gestos no daban resultado. Ya le advertíamos que esto era diferente.


Frustrado y protestando bajó el último tramo hasta enlazar con la pista del Vallón. De aquí abajo ya esquiaba rápido y sin problemas. Al llegar a las taquillas en el aparcamiento decidimos probar el telecabina (no lo habíamos cogido ninguno aún) y pegar otra bajada desde el Cuitu. En esta bajada Javi vuelve a su estilo, a su esquiar rápido que yo no sigo, incluso iba buscando saltos por los laterales…

De camino al coche, bajo la nevada densa anunciada, nos preguntaba cuándo volvíamos a foquear: ya se había olvidado de la parte mala, del cansancio y del esquí defensivo… estupendo! volveremos.



martes, 20 de enero de 2026

Balance 46 SIMG

Concluida la edición 46 de la Semana Internacional de Montaña de Gijón hacemos balance.

Cinco ponencias en la Previa, de ámbito más local o regional, más cinco ponencias principales en la Semana ya de ámbito nacional e internacional. Unos tresmil asistentes de público en total. Lo común a todos ellos, y especialmente a los ponentes y al equipo organizador es la pasión por la Montaña.

Cerramos satisfechos por el resultado, contentos tras el esfuerzo dedicado, que no ha sido poco. Agradecidos a todos los patrocinadores y colaboradores, incorporando nuevos nombres y afianzando otros repetidores.

Tenemos una buena lista de ideas y de cosas a corregir en el futuro, pero estamos contentos.

Especial ilusión para mí, como en años previos, el poder conocer en persona a gente tan interesante como Aymar Navarro, cercano y sincero, como Carlos Gallego, a quien leo desde hace años y en persona mejora la buena impresión que ya tenía de él, a Pau Costa y Jaume Guardia, fanáticos del mountain bike de verdad, a Silvo Karo, leyenda histórica del alpinismo, y a Jacopo Larcher y Babsi Zangerl, élite mundial de la escalada y tan naturales y tranquilos que da gusto tratar. Un privilegio para mí.

Tengo que agradecer a mi familia la paciencia y comprensión por el tiempo robado, dedicado a estas cosas que no producen nada concreto más allá de satisfacción personal.

Ahora a pensar en la siguiente edición e intentar mejorarla

miércoles, 14 de enero de 2026

Peña del Viento

Viernes 26 diciembre 2025
Peña del viento (1.993 m), solo

Aprovecho la mañana para esta ascensión a esta cumbre que hacía bastantes años que no visitaba. Como ha sido bastante improvisado vengo solo, pero más tarde quedo con Rubén que sube con el chaval pequeño a dar un paseo.
La nieve permite foquear desde el coche, que queda aparcado con otros cuantos en el empalme del camino de Wamba con la carretera del puerto.



Este camino de Wamba, que une León con Asturias a través de la collada Acebal, da paso al parque de Redes por la majada de Mericueria, sitio mágico. Además, bien cerca del collado está el lago Ubales, otro sitio realmente bonito y a mano. Todo esto viene a cuento de que es zona frecuentada y hoy salgo por huellas tanto de esquí como de raquetas.
La pista asciende de forma muy suave (tanto que de vuelta los esquíes apenas cogen velocidad) así que uno va disfrutando de las vistas en movimiento. A mi derecha, las Rapainas aparecen tan peladas como siempre, qué difícil encontrarlas cargadas en comparación con las cumbres circundantes.



A la altura de las cabañas de los Fornos abandono la pista para desviarme a la derecha. Pisar nieve nueva, cómo presta. Cojo el pequeño valle formado por el arroyo de Aliviada, a ratos por una ladera a ratos por la otra, buscando el mejor paso y evitando las zonas de arbusto y bosque bajo. 




Se abre el paisaje mientras remonto la loma izquierda y hacia las palas que levantan hasta el collado de las Agujas. Por aquí la nieve está helada por tramos y llego a ponerme las cuchillas como precaución, vengo solo y no hay nadie por la zona.
Subo foqueando hasta cerca del collado, un poco por debajo y aprovechando un pequeño llano, paro y me quito las tablas. El tramo final no es para mi nivel de esquí. 




Salgo caminando, piolet en mano, a ratos hundiéndome bastante, a ratos pisando hielo. Por encima de mí manadas de rebecos corretean a su aire sin prestarme apenas atención. Emboco el tramo final más empinado espetando el piolet hasta la cruz en nieve profunda sin transformar. Al poco rato estoy en la cima. Vistas en redondo, la clásica sensación de contento que me invade en el monte.





Hace vientecillo y frío así que enseguida salgo para abajo por mis huellas.
Llego de vuelta a las tablas, quito pieles, aprieto botas, y salgo disfrutando de los primeros giros. Bajo más a la derecha que por donde subí hace un rato por evitar las zonas de arbustos. La nieve cambia de condición cada pocos metros, pero más o menos me arreglo para pasarlo bien. Como siempre, tramos que te llevaron un buen rato hacia arriba se resuelven en pocos minutos de bajada.





El tramo más bajo está la nieve peor, algo encostrada, de esa que te engancha las tablas y termina tirándote de las rodillas, me afano en no caer. Llegado al punto bajo vuelvo a poner las pieles y remonto hasta la pista de Wamba. Hay gente tanto en esquíes como paseando, entre ellos me encuentro a Rubén y Nicolás, uno con tablas el otro con raquetas, que vienen de bajada del collado.


 
Bajamos juntos de charleta animada hasta el coche. Yo, que tengo a los guajes solos por casa, arranco apenas llegamos.
Otra mañana aprovechada por las montañas de San Isidro.