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viernes, 6 de octubre de 2017

Claro de Luna

Sábado 2 de Septiembre 2017
Ramón Turrado
Vía “Claro de Luna” (220 m, 6a+) al primer Poyón


Hace un par de años, en una salida por la zona con Alberto Boza, traíamos el croquis de esta vía aunque después terminamos en otras cosas. Desde entonces la tenía en la cabeza, así que cuando el jueves Mon me comentó si me apetecía hacerla, no lo dudé.
Primer sábado de septiembre. El coche marca 5 grados cuando aparcamos en Pandecarmen, lleno de coches como pocas veces. Mon, que es duru, sale ya del coche en camiseta. Yo arranco de forro, no me vaya a resfriar… Sabemos que llevamos delante a Emilio, Julio y Carlos, aunque no sabemos cuánto delante. Mon sale a ritmo a ver si nos juntamos con ellos. No será hasta alcanzar el refugio viejo (menos mal, que yo iba con la lengua fuera, y eso que no paraba de sacarle temas para que hablara, a ver si aflojaba el ritmo!). Una vez juntos, el paso lo marca Emilio, y la cosa se hace más llevadera. Para cuando llegamos al pie de vía han pasado dos horas y cuarto.
La vía se ve entera: tiene una buena estampa, siguiendo los paños más compactos y verticales del muro Este del primer Poyón.


Los colegas han derivado al Norte a rodear la torre: van a hacer la integral que yo hice con Juaco en Mayo, y de la que nos echó la lluvia sin poder completarla con el Requexón.
Mon ya ha hecho la vía tres veces, así que me deja escalar delante lo que quiera.
Después de prepararnos, arranco yo decidido a por el primer largo.


La roca compacta, súper adherente, con pocos seguros fijos, y cotada de 6a. Tras superar unos diez o doce primeros metros sencillos, y después de chapar un parabolt, la zona clave es un tramo de canalizo bastante vertical. Hay que de remontar unos cinco metros sin mucha posibilidad de proteger, hasta que consigues lazar un buen puente de roca. Hay canto y el tacto es perfecto. Sólo hay que llevar la cabeza tranquila. A continuación se remonta hacia un pequeño desplome que se supera hacia su izquierda. Ya a unos cincuenta metros del arranque se alcanza otro parabolt en un pequeño nicho: el croquis lo marca como reunión, pero siguiendo las instrucciones de Mon continúo superando una zona de transición fácil que le hace a él arrancar en ensamble por unos metros.
El largo es realmente bonito. Solo por esta tirada ya merecería la pena la vía. Pero para arriba también es muy buena, como estoy a punto de comprobar.
Mon tira el segundo largo, pensando que era el de transición. Es un diedro, primero de mucho canto y vertical, para luego derivar a la izquierda por una fisura más tumbada. Sin seguros fijos. Muy estético. Una pena, porque es también muy bueno y hubiera disfrutado mucho de primero. A cambio, tengo buenas fotos posando de segundo!


A nuestra izquierda y arriba, Julio se remonta por el largo clave de la integral, en cara norte, al segundo Poyón. Se ve ambiente allí.
Para nosotros, el siguiente largo arranca más vertical y concentra la dificultad en un muro de unos seis metros: 6a con varios parabolts y algún clavo. La roca es más de mirar. Vuelvo a tirar delante y a disfrutar mucho.
Mon enrollao sigue ceciéndome la delantera: El cuarto largo sale por un diedro tieso, para continuar haciendo un espolón compacto: la roca vuelve a ser excelente. Dos clavos y un parabolt. Se deja complementar muy bien con cacharros. El croquis marca hasta 6b, aunque por donde yo lo doy no llega (salgo del parabolt final un metro a la derecha, que parece más lógico).


 Solo nos queda un largo para terminar, más fácil, pero aún en el V+ y guapo. Lo recorro rápidamente y llego hasta la cumbre donde monto reunión con la propia cuerda lazando un bloque.
Mon llega cantando.


Hemos tardado dos horas y cuarto. Muy bonita vía, bien abierta y muy recomendable. Seguros fijos los justos, con buenas posibilidades de protección natural. Pena que no tenga otros seis largos más!



Esta zona de los Picos me encanta, por tranquila y bonita. Con calma recogemos las cuerdas y destrepamos el tramo de arista hasta donde arranca la normal hacia el Oeste.


Volvemos a recuperar las cosas que dejamos al llegar, y seguimos por el Llagu hacia el Porrubolu y de este, valle abajo hasta casa de Malo, donde nos tomamos una cerveza al sol.
Hacia las cinco estamos ya en el coche, muy contento a pesar del chirriar de la cadera.
He escalado de primero muy tranquilo, disfrutando de verdad.
Un día perfecto gracias a la agradable temperatura, la calidad de la vía y el entorno, y por supuesto y por encima de lo demás, a la compañía. Todo ello ha contribuido a una gran jornada de montaña.


Gijón 7:00 h
Pandecarmen 8:40 h
Pie de vía 11:00 h
Cumbre 13:15 h
Vegarredonda 15:40 h
Pandecarmen 17:00 h
Gijón 19:00 h

sábado, 3 de junio de 2017

Contrarreloj a la tormenta

Sábado 13 Mayo 2017
Juaco Piñera
Integral de los Poyones (1.000 m, V), Macizo del Cornión, Picos de Europa


La previsión era clara: hasta las dos o tres aguantaría, pero luego, de repente, iba a caer agua en cantidad. El día antes había llovido intensamente casi toda la tarde, con contundencia. La conclusión es que íbamos justos de tiempo y que había que moverse ligeros, y además tener suerte de que no se adelantara.
Salimos de Pandecarmen hacia las nueve, con una cuerda cada uno y el material justo repartido entre los dos. Las mochilas parecen hasta ligeras: una vez dejas de meter los piolets, los crampones y la ropa extra del invierno, es como una liberación.
El macizo aparecía enganchado de nubes algodonosas, que cambiaban de forma con rapidez a merced de un fuerte viento en altura. Las cumbres más altas a ratos se cubrían, a ratos asomaban, con una capa de nieve fresca de los días anteriores. Nuestro objetivo era más modesto, con cota máxima en torno a los 2.100 m, iba a estar limpio de nieve.


No teníamos claro por dónde aproximar, así que una vez en la Cuerre Benita, después de echar un vistazo, decidimos continuar a lo conocido, camino del Porru Bolu, y explorar de bajada.
Un poco por encima del camino, unos chavales parecen clavar algo en la roca. Después sabré que era Fer con unos clientes de cursillo haciendo prácticas.


Al pie del Porru Llagu observamos tanto el lago que le da nombre (y que suele estar seco) como la línea de cumbres que vamos a ascender, con esbeltas paredes en su vertiente Este y en las que he disfrutado buenas escaladas hace años (hay que volver). Nosotros teníamos que girar al Norte y ganar la cabecera, para lo cual tuvimos que perder bastante altura en un jou, y remontarla de nuevo hacia el Primer Poyón.


Primera Torre: Equivocamos la entrada y tenemos que escalar en botas un largo con pasos de IV en roca dudosa para alcanzar la primera cumbre. Luego vemos que se sube andando por la otra vertiente. Bueno, a esto venimos, a escalar.
Cresteo fácil hasta la cumbre y rápel de unos treinta metros al collado con la segunda torre. Una vez aquí nos toca el largo más difícil según los croquis.



Segunda Torre: mientras me pongo los gatos y me cuelgo los trastos, el viento frío nos zarandea. Voy con la chupa puesta y los guantes a mano. Salgo a por ello y voy resolviendo tranquilo toda la tirada. Escalada bonita combinando adherencia con fisuras fáciles. Roca norte con su tacto particular. Hay varios seguros, pero hay que reforzarlos con otros intercalados. La escalada obliga a moverse. Llegando casi a la reunión me pego un buen susto cuanto agarrado a un buen canto aparentemente sano, se sale de sitio un bloque tamaño caja de zapatos: lo trato de dirigir evitando que me pegue a mí y a las cuerdas hacia abajo. Después de esto, me concentro en los últimos cuatro metros hasta la reunión. Esta es de tres clavos y bastante colgada debajo de unas panzas. Juaco viene despacio detrás. Yo aseguro con la capucha y los guantes puestos.


Apuro para salir de nuevo y después de unos metros en una especie de chimenea, estiro las cuerdas a tope ya sobre la arista fácil de la segunda torre, y con caliza súper adherente.Otra tirada por la arista en terreno sencillo.
El cielo está muy oscuro por momentos, tenemos que espabilar. Recogemos las cuerdas y destrepamos hacia el collado con la tercera torre. Mientras destrepo, voy identificando en frente los pasos a seguir y los seguros existentes que me sirven de referencia.


Tercera torre: Salgo para arriba rápido. Es fácil y pronto he estirado toda la cuerda y monto reunión sobre un gran bloque. Observo a Juaco recortado contra el gris de las nubes que están descargando agua no muy lejos ya: cortinas hiladas que se van acercando...


Mientras Juaco trepa, empiezan a caernos las primeras gotas. Rápidamente recorremos otra tirada de arista fácil en ensamble y nos preparamos para destrepar hacia el collado con el Requexón. Esta parte la conozco de hace un par de años, cuando vine solo por aquí.
Completar la actividad haciendo la cumbre del Requexón, que es lo natural, ni se contempla hoy con la perspectiva de cielo gris plomo que tenemos encima.




Recogiendo las cuerdas y los trastos, con las manos frías, las gotas parecen arreciar a la vez que el viento. Sin embargo, al cabo de unos minutos volvemos a estar al sol. Ha pasado esta nube...

Destrepamos hacia el Norte, por la base de las paredes Oeste cuyas cumbres acabamos de cabalgar, dirección a la Canal Vaquera. Aprovechamos los neveros para deslizarnos con cuidado, perdiendo altura.

25 años escalando juntos, ahí es nada!
Esta zona de los Picos, tan cerca de zonas trilladas, es nueva para los dos, así que procuramos no perder la referencia de los hitos. Poco a poco vamos acercándonos al camino de Ordiales, aunque se nos está haciendo largo.



Es justamente cuando acabamos de tocar el camino de Ordiales cuando empieza a llover fuerte, y al minuto siguiente es una tromba total. La lluvia prevista ha llegado con una hora de retraso. Menos mal!
Llegamos a Vegarredonda totalmente empapados. Nos tomamos un Aquarius charlando con Marta. Al rato escampa y podemos salir hacia el coche sin lluvia ya.


Charlando de mil cosas, llegamos al coche hacia las seis y media, nueve horas y media después de salir, muy contentos con la actividad, especialmente por habernos librado de la lluvia durante la escalada.
La integral es bonita, habrá que volver a repetirla, y estirarla hasta el Requexón. Y luego hacerla al revés. Y más tarde hacerla en invierno…

Gijón 7:00 h
Salida Pandecarmen 9:00 h
Pie de vía 11:30 h
Fin escalada 15:00 h
Vegarredonda 17:00 h
Pandecarmen 18:30 h

domingo, 19 de octubre de 2014

Ordiales, Cotalba-Requexón y más

Sábado 11 Octubre 14
Solo
Pandecarmen-Vegarredonda-Ordiales-Cotalba-Canal Vaquera-Tercer Poyón-Requexón-Torre Santa María-La Fragua-Vegarredonda-Pandecarmen

La idea inicial era la habitual: subir a escalar al monte, y si se podía a Picos, mejor. Problemas de agenda y la mediocre previsión meteorológica hizo que me quedara sin candidatos: unos no podían y otros se iban de escuela. Yo llevaba demasiado tiempo sin salir de monte como para cambiar el cromo por unas horas de deportiva, así que decidí ir solo. Como alguien dijo hace tiempo, “el mal tiempo hay que ir a verlo al monte”.
Toda la vida escalando por los Picos ha hecho que tenga visitas pendientes en zonas míticas, fundamentales, pero a las que la escalada no me ha llevado. Ordiales puede ser el ejemplo por excelencia. Inspirado por amigos como Castaño o Boza, decidí ir hasta allí, conocerlo, y luego intentar hacer cumbres cercanas que tampoco conocía, y estirar luego a otras conocidas, si me daba la caja.


La subida a Vegarredonda fue tranquila: a la luz del amanecer y hablando desde medio camino con Javi, un chaval muy majo al que alcancé. En el refugio estuve un buen rato de charla con otro Javi, el guarda, aprovechado para pedirle indicaciones para las trepadas del Tercer Poyón y para el Requexón: sin sus referencias, no habría sido tan fácil luego.
Sin peso se camina de otra forma, no tiene nada que ver con la sensación habitual cuando llevas el material de escalada. Y en invierno mucho más. De zapatillas, con un bocata y un chubasquero en la mochila, me sentía volar.
Hacia Ordiales no iba nadie aún, era temprano, así que disfruté tanto del camino como de la vega y del mirador para mí solo. Impresionante sitio. Pero yo tenía mono de cumbres, así que pronto tiré hacia el Cotalba.

Sin tener ni idea de por dónde era, fui siguiendo mi instinto, y pronto me pareció que acertaba al ir encontrando hitos. En la parte final me subí a la arista para amenizar el esfuerzo trepando un poco. 

Desde la cumbre me parecía que el recorrido hasta el Requexón era largo, aunque en la montaña las distancias engañan (si bien normalmente es al revés como engañan).

El día está fresco y a pesar del esfuerzo, no me sobra el forro. Las nubes entran y salen sin parar ocultando a ratos las torres principales del macizo: la cosa podría torcerse de repente, como por otra parte han anunciado, y el agua me echaría para abajo, así que decido acelerar para intentar conseguir el máximo número de cumbres.

Sin parar continúo descendiendo a la collada con la torre de la Canal Vaquera. Esta segunda cumbre es más sencilla que el Cotalba. En su cima paro a echar un trago y comer algo, y miro hacia los Poyones y el Requexón, muy alpinos desde aquí. Al poco tiempo estoy de nuevo destrepando canales para ir hacia el collado con el Tercer Poyón. Esta cumbre presenta un frente de caliza más compacto, pero se intuyen canales cruzándolo en diagonal. Aquí, las referencias de Javi Malo ya me ayudan, y rápidamente estoy en la arista dirección Norte. Hago cumbre y me vuelvo por la arista ahora dirección Sur para destrepar hacia el siguiente pico.

El Requexón es una cumbre de altura modesta, pero afilado y alpino en todas sus vertientes. La cara Norte es la más espectacular, pero también la Sur obliga a escaladas de cientos de metros. Su normal, orientada al Sureste, exige trepar con atención y en invierno puede ser delicada. Hoy me toca ascender por su cara Noroeste, y desde mi perspectiva y sin conocerla, estando solo, me parece inexpugnable.

Trepadas al Tercer Poyón y al Requexón

Como suele suceder, conforme me acerco a la pared empiezo a identificar sus puntos flacos. Entro por una vira diagonal a derechas, con varios largos de llambrias de canalizos por debajo. Cuando agoto la vira, recuerdo el aviso de Javi Malo: dos canales tiesas, coger la de la izquierda. Lo veo claro y sigo trepando por III grado, primero una canal chimenea y luego por un muro aéreo pero de cazos. Me obligo a mirar bien los cantos y los apoyos, a trepar con atención: es fácil, pero es en estos terrenos y circunstancias cuando se cometen errores.


Una mirada hacia Sajambre
Llego a la cuarta cima del día. Hasta ahora no me he encontrado a nadie. Miro el reloj, es temprano. El viento frío me hace continuar hacia la normal: ya pararé en la collada a comer algo.
Cuando estoy en la Mazada son las doce. Cuatro horas desde que salí del coche, y eso que estuve más de veinte minutos en el refugio hablando con Javi, y que vengo haciendo a vista todo el recorrido menos la bajada del último pico… Me sorprendo a mí mismo.


Mientras como y bebo, pienso que este recorrido en invierno tiene que ser totalmente espectacular: me lo apunto a mi ya larga lista de pendientes…

Viendo los tiempos, ya venía pensando qué hacer ahora, intentando aprovechar las dos horas que teóricamente quedaban hasta que llegase la lluvia. Me decido por ir a la torre de Santa María por la Grieta Rubia, la normal, por donde hace ya unos años que no paso. Salgo por los prados hacia Fuente Prieta mirando sin parar las paredes de las Cebolledas, donde hoy pretendía haber venido a escalar: la vía “Sorpresa” se levanta elegante a la izquierda del gran nicho. Hay que venir.  Sin duda este rincón de Picos es espectacular, además de muy tranquilo, de mis favoritos.

Las zetas hacia la Horcada de Santa María me sacan de ritmo y me aceleran la respiración de forma seria por primera vez en el día: el no llevar peso se sigue mostrando como una diferencia tremenda. Ya en la horcada veo varias personas iniciando la trepada: les doy una voz de saludo y arranco hacia ellos. Pronto los alcanzo: Javi, a quien conocí por la mañana y dos chavales más, Marcos y Jose. Vamos juntos por los tramos finales hasta la cumbre, que ninguno de ellos ha pisado.

Javi y Marcos, dos amigos de la ocasión
El paisaje como siempre espectacular. Las nubes entran y salen y el viento hace que las manos se me queden de cartón por un rato. Fotos y para abajo. Les invito a tirar hacia el norte, por donde voy a bajar yo, para que no repitan recorrido y les quede más guapa la jornada. Los destrepes se suceden hasta tocar la nieve durísima que conduce hasta la boca del Jou Santu. Aquí me despido de ellos y salgo de nuevo ligero y a mi aire.


Se oyen voces en las cumbres, se destacan perfiles en las aristas: Canal Parda y Cebolledas, hay más gente alrededor disfrutando del día en los Picos.

De la Fragua para abajo las piernas empiezan a acusar el cansancio. Descargo todo el peso que puedo en los bastones, pero aún así ya chirría alguna junta…
En Vegarredonda me tomo un acuarius rápido charlando con Marta y jugando con el perro, y para abajo.
El día ha aguantado, de hecho, la tarde está muy agradable: la luz otoñal detalla el paisaje.

En la Vega Enol paro a saludar a mis amigos Kike y Luis, que hoy han venido a subir los Lagos en bicicleta: un cafetín y para casa. A las siete estoy con los niños jugando en el parque, como siempre sorprendido por cuánto puede dar de sí un mismo día…

Pandecarmen 8:00 h
Vegarredonda 8:55 h
Salida Vegarredonda 9:25 h
Ordiales 10:05 h
Cotalba 10:50 h
Canal Vaquera 11:05 h
Tercer Poyón 11:20 h
Requexón 11:40 h
Collada La Mazada 12:00 h
Torre Santa María 13:00 h
Collada La Fragua 15:00 h
Vegarredonda 15:30 h
Pandecarmen 16:40 h

Distancia Aproximada 25 km
Desnivel Acumulado aprox 1.900 m