6 Abril 2026
Pico Taillón (3.144 m), Norte Clásica (700 m, 55º-60º, IV)
Antonio Suárez-Ramón
Las condiciones lo son casi todo.
Hace unos años intentaba esta misma escalada con Luque y Rubén, en fechas similares. Aquella vez nos retiramos después de escalar laboriosamente cinco o seis largos de cuerda. La cosa no estaba.
En esta ocasión todo fue bien y no tuvimos ningún contratiempo.
Vamos en plan rápido, para no variar: salimos de casa el domingo a las dos de la tarde con idea de estar de vuelta al día siguiente.
Estamos en plena Operación regreso de Semana Santa, y sin embargo no tuvimos apenas tráfico. Las temperaturas están mucho más altas de lo deseable para ir a un asunto de piolets y crampones: el termómetro llega a marcar por encima de los 25 grados. En Gavarnie aún está a unos diez. El paisaje y la luz preciosos.
Una vez en el aparcamiento de la estación de esquí hay numerosas furgonetas. Nosotros somos casi el único coche, y desde luego somos los únicos pringaos que, después de cenar de pie abrigados con toda la ropa que traemos, montamos la tienda en el asfalto para pasar la noche.
Hemos dejado las mochilas ya listas: llevamos una cuerda de 60 m de 8,1 mm, siete cintas extensibles, cuatro friends, tres tornillos, dos clavos de roca y tres estacas de nieve.
Hacia las cuatro me despiertan unos pasos cercanos; parece que ya hay gente en movimiento.
A las cinco pita la alarma, desayuno rápido y para cuando dan y media estamos arrancando por las pistas. La nieve aguanta bien pero mejor si pisas sobre huellas prensadas. Esperamos tener suerte...
Al llegar al Col de Tentes damos vista a nuestro objetivo a la luz de la luna: está precioso. Se ve cargado. Vemos tres frontales que parecen ir dirección a la norte clásica, pero cruzando directos desde el col.
Nosotros seguimos a por el flanqueo hasta el collado de Puerto de Bujaruelo. A mitad de recorrido paramos a poner los pinchos, el arnés, y sacar un piolet, vamos un poco más altos de la cuenta, pero bien. Va amaneciendo mientras remontamos las palas finales hacia el inicio de vía. La nieve aguanta, el optimismo sube.
Encontramos un depósito con tres pares de esquíes, y unas huellas recientes dirección a la cara Oeste: parece que la gente que vimos antes no iban a nuestra vía sino a alguna de las goulottes de esa cara. Tenemos la Norte entera para nosotros.
Voy remontando de manera oblicua embocando el tubo que da entrada a la vía. Paró a esperar a Toni. Al parar me pongo la capucha de la chaqueta: no hace frío pero tampoco calor.
Reagrupados, a eso de las nueve menos cuarto, nos metemos a la vía en sí: vamos a empezar sin sacar cuerda porque de momento no parece necesaria. Continúo por el tubo de la entrada a unos 60º en nieve helada y que apenas reconozco de hace unos años. Hoy no hay que pensar, aquel día apreté bastante. Después sigo unas leves huellas que sin darme cuenta me van sacando hacia la derecha evitando la primera franja de roca. Cuando comentamos esto ya más arriba nos damos cuenta de que estamos haciendo la versión de la derecha de los croquis que hemos visto de la vía clásica.
Paro a esperar a Toni de cuando en cuando. La nieve está más o menos bien y el ángulo es suave: una diferencia de ritmo aunque sea pequeña se traduce pronto en bastantes metros de separación.
Solo en algún punto concreto en el que se pone más tiesa o dura, o las dos cosas, tenemos que prestar más atención y clavamos más en firme. Vamos remontando tranquilos.
La parte intermedia es más tediosa, sin cambios, solo remontar sin pensar. Estiro tramos, y paro a esperar a Toni. En las paradas aprovecho para disfrutar el paisaje: Grandiosos Pirineos.
Superamos algún paso más delicado (por la nieve suelta, no por otra cosa). No vemos necesidad de sacar la cuerda.
Estamos entrando ya en el tercio superior y vemos la parte final más aérea y cerrada, pero imaginamos que habrá paso. Efectivamente, salvo un par de resaltes cortos para superar franjas de roca, el resto es simplemente ir moviéndose a los lados buscando pequeños tubos y canaletas que van remontando.
La arista pal sol arece cercana, aunque como siempre, engaña.
Por debajo de Toni aparece una cordada con esquíes en la mochila.
Doy el último tirón y salgo al sol de la arista. Al sol y al viento. Son las doce y cuarto: tres horas y media desde el comienzo. Ni mucho ni poco.
Al rato llegan los chicos con los esquíes apenas a cincuenta metros de la salida: una pareja muy maja.
Cuando llega Toni nos damos un abrazo y recorremos los escasos metros que nos separan de la cumbre. Hace viento intenso, que nos enfría, no hay quien pare aquí.
Después de un par de fotos y de echarnos un poco de crema que nos dio la chica esquiadora arrancamos hacia abajo por la huella de la normal a buscar algún punto más resguardado que nos deje comer algo.
En un collado cerca ya de la Falsa Brecha amaina la ventolera y podemos para a charlar y comer un poco. Vistas espectaculares a sur y norte.
Aún nos queda un buen pateo, así que sin mucha dilación seguimos hacia la Brecha de Rolando, espectacular enclave. Cruzamos y volvemos al norte. La bajada a Serradets está bastante cómoda: nieve dura y espectaculares vistas a las nortes encima del circo de Gavarnie.
Luego, tras el flanqueo al sur ya la nieve más profunda y el calor nos va minando las fuerzas. El regreso hasta el puerto de Bujaruelo se hace más pesado. Hay bastante gente, casi todos en esquíes y que tiran hacia España. El tramo hacia el Col de Tentes va menos gente.
Desde el Col hasta la estación también se hace pesado: personalmente me ha parecido más largo de bajada que de subida.
Llegamos al coche hacia las cinco. Casi doce horas desde que salimos por la mañana: yo me he encontrado bien de fuerzas todo el día, parece que el entreno de estos meses ha dado su fruto.
Nos cambiamos y pronto estamos carretera abajo en busca de una fuente donde cargar las botellas y calmar la sed.
En la bajada cogemos ángulo al Swan de los Astazous y nos lo apuntamos como nuevo objetivo para otra temporada.
La sed nos acucia, pero hoy lunes de Pascua es festivo nacional en Francia y está todo cerrado, y las fuentes de los pueblos las tienen desconectadas (!!). No será hasta estar en la autopista pasado Tarbes cuando podamos por fin parar en un área de descanso y coger agua y comprar unas cocacolas que nos ayudarán a espabilar para el viaje de seis horas que tenemos por delante.
Llegamos a casa hacia las once y media.
Escapada exprés de lo más satisfactoria. Como siempre, comentamos que tenemos que hacer esto más a menudo. Qué guapos los Pirineos!
Al día siguiente a currar como si tal cosa, eso sí, con la sensación de haberlo pasado muy bien en el monte y haber podido hacer esta clásica tan bonita.
Gijón (5 abril) 14:00 h
Estación esquí Gavarnie-Gedre 20:30 h
Inicio aproximación 5:30 h
Inicio vía: 8:45 h
Fin escalada 12:15 h
Coche 17:00 h
Gijón (6 abril) 23:30 h



















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