La Lloca.
Marea baja, atardecer, luz dorada, tranquilidad, movimientos conocidos…
Y con esta luz bucólica en las retinas y la suave música de Chriss Isaak en los oídos te vas para casa con los antebrazos de madera, que no eres capaz ni de abrir un yogur…







No hay comentarios:
Publicar un comentario