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lunes, 22 de diciembre de 2025

Norte del Toneo. Jugar en casa

Me levanto a las 9. No contaba con ir a ningún sitio. El caso es que me han liberado la agenda y hay que aprovechar.


Un par de mensajes y ya está la cosa en marcha. Subiremos a San Isidro a dar un paseo.


La cara norte del Toneo es alpina, está cerca, y para nosotros es como jugar en casa. Los dos dimos nuestros primeros pasos en crampones en sus laderas.


Salimos de La Raya en seco. La nieve arranca alta, a más de mil setecientos metros. Y está sin consolidar. 

Numerosos rebecos saltan alegres por encima de nosotros. Lucen buen pelaje y aún se les ve lustrosos. Por evitar las zonas más profundas, nos entretenemos buscando el paso entre los espolones. En la parte alta hay más carga.




Hace frío y en la cima apenas paramos a tirar una foto.


De bajada optamos por los tubos más cercanos a la estación de esquí de Fuentes de Invierno.


La arista, la cumbre y la bajada nos dejan imágenes preciosas, de las que crean afición y te reconcilian con la montaña.




Salimos de casa a las nueve y media pasadas. Empezamos a caminar a las once. Cumbre a las doce y veinticinco. En el coche de vuelta a las dos menos veinte. En casa a las tres para comer, encantados con el paseo. Es lo que tiene la cercanía.

Esa misma noche metió un buen paquete de nieve. Quizá cuarenta centímetros en la parte alta. Al día siguiente, por el corredor central bajó un gran alud, más o menos desde su mitad, con tan mala suerte que pilló a dos montañeros que se llevaron un buen susto. Rescate rapidísimo por parte de los amigos de la Morgal.

Una vez más la montaña nos recuerda las reglas.

miércoles, 17 de septiembre de 2025

Primera invernal solitaria al Cerro Torre

Alguien tenía que ser el primero en lograrlo, y en este caso ha sido claramente uno que se lo merecía y que se lo ha ganado a pulso.

Primera invernal solitaria al Cerro Torre


Colin Haley es sin duda uno de los mejores alpinistas solitarios de la historia.

La lectura completa de su relato y de sus intentos previos ya me deja agotado desde el sofá de casa... Menuda odisea.

martes, 15 de abril de 2025

Lagarde a las Droites

En el blog El guía del paraíso, excelente relato de su preciosa escalada hace apenas unos días a la Lagarde a la Noreste de Les Droites

Qué guapo de leer!

Enhorabuena Xuaco y Rafa!

viernes, 21 de marzo de 2025

Las orejas del Lobo

Sábado 1 marzo 2025
Con Rubén
Peña Santa de Castilla (2.596 m), canal Estrecha.



Vaya día de curtir estamos teniendo. Salimos a las seis de la mañana de Vegarredonda con el cielo muy cerrado, a ratos nevando fuerte. A la luz de la frontal siguiendo huella de días previos hemos pasado el collado de la Fragua sin darnos cuenta. Con la luz del día las nubes abren un poco y aparece la alpina Torre de Santa María con nuestro objetivo del día, la Pili Cristina, pero no lo vemos claro para una escalada tan técnica (incluso con buen tiempo sería un reto serio para nosotros) y con este cielo de nubes entrando y saliendo, copos cayendo por ratos, la temperatura friísima y viento intenso del NE. El resto de vías de la misma torre aparecen en buenas condiciones, pero Rubén ha estado hace unas semanas por aquí y nos apetece otra cumbre.





Decidimos seguir hacia el Jou Santu a ver la Peña Santa. La vista de la Norte tampoco nos convence. Apenas la vemos por momentos; si bien las líneas principales parecen formadas, pero está super expuesta a un viento continuo y muy intenso por momentos. Las nubes circulan veloces de izquierda a derecha barriéndola. 



Nos queda como última opción ir hacia la Canal Estrecha o la Escalonada, más recogidas en estas condiciones. Con esfuerzo llegamos al pie: nieve profunda y pesada. 



Hacemos la canal en las mismas condiciones de nieve pesada pero con buenos resaltes de hielo. Hay coladas continuas de nieve polvo sobre nosotros, viento, ambiente duro, alpino. 





Llegamos a la Brecha Norte hacia las 12 menos cuarto. En ese momento el día nos da una tregua, nos da el sol y se calma algo el viento; justo lo que necesitamos para en lugar de dar vuelta para abajo, decidir continuar a por la cumbre...



La travesía de las llambrias tiene tramos bien expuestos, la nieve no es la mejor, pero llegamos bien. 





A la una y veinticinco estamos en el vértice geodésico. Mucho frío. Mucho viento. Nubes que nos envuelven por momentos, vistas parciales a las erizadas cumbres del Cornión. No podemos ni comer. El agua de las botellas prácticamente congelada. Somos conscientes de nuestra posición de total aislamiento, a la vez estamos muy contentos. 







Tras unos metros de arista nos tiramos en rápel hasta las travesías, volvemos a montar reuniones, a deshacer nuestros pasos por las llambrias expuestas.





Llego yo al rapel que nos enfocaría a la Brecha Norte y a la Estrecha, terreno ya pisado hoy. Pero cuando llega Rubén al collado encima de mí me comenta la opción de la canal Ancha; lo vemos más corto y rápido y decidimos bajar por ella. Todo va bien, bajamos con 2 rápeles a tope de cuerda separados por un largo destrepe intermedio.





Ya estamos “en el suelo”, todo correcto, recuperamos las cuerdas y las guardamos en la mochila. Son las tres y media de la tarde. Estupendo. Ahora solo queda “andar” las dos horas hasta Vegarredonda, allí recoger los sacos y en otra hora más aproximadamente, coche y para casa. Todo ha salido estupendamente. Una escalada en un ambiente tremendo y condiciones duras, estamos muy contentos.

En estas estamos de charleta animada buscando la mejor bajada para llegar a nuestra propia huella de esta mañana, apenas cien metros por debajo.

Vamos caminando, Rubén delante de mí unos ocho o diez metros, asomando a las canales y tubos comentando para ver la mejor opción.

De repente todo cambió.

Todo el suelo se pone en movimiento. Como a cámara lenta, Rubén que iba muy cerca del borde, se ve envuelto en una masa de bloques de nieve que lo tumban, lo giran, da unas leves voces, y sale volteado resalte abajo…Yo estoy apenas a diez metros, pero a mí no me afecta: mi suelo sigue quieto. Primer pensamiento: se va a hacer daño.

Unos pocos segundos y se para la nieve. Con el corazón acelerado busco ángulo y me asomo: lo veo, está bastantes metros por debajo, sentado con nieve hasta la cintura, pero está braceando como si estuviera apartándola de alrededor. Le doy una voz. Me responde, pero en medio del viento reinante no le entiendo. Parece que no está mal, pero estamos aún muy separados para entendernos. Empiezo inmediatamente a destrepar pero me paro en seco y me digo, ojo amigo por dónde vas, no vayas a repetir lo mismo. Observo la nieve y me parece que por donde acaba de bajar la avalancha puedo destrepar bien. Arranco toda leche cara a la pared, aunque por ángulo no hace falta. Voy perdiendo altura rápido y hacia la mitad de recorrido me vuelvo a parar a intentar hablar con él: me dice que llame al 112. Me pongo a sacar el móvil, pero me lo vuelvo a guardar: primero he de llegar a él, evaluar la situación, intentar ayudarlo y luego ya llamar pudiendo explicar bien las cosas.

Finalmente lo alcanzo: está sentado tapado de cintura para abajo, atrapada la pierna derecha y la otra ya fuera: esta es la herida, el tobillo. Está entero, salvo ese pie no hay nada más roto aparentemente. Está muy nervioso y dolorido. Trato de calmarlo, le ayudo a desenterrar la otra pierna, clavada en nieve a tope. También un piolet que enganchado a la goma está a más de un metro de profundidad… Quitamos toda la nieve posible a su alrededor, me saco mi plumífero de la mochila y se lo pongo. En cuanto me confirma que la lesión es el tobillo izquierdo, pero que lo demás está bien, respiro aliviado. No podemos salir de aquí solos, estamos en un sitio remoto y aislado, pero no hay nada realmente grave… Milagroso: todos esos metros de bajada, rebotando entre la nieve y cortados, con dos piolets en las manos, crampones en los pies... Realmente una suerte.

Desde su posición mi móvil no me da red, pero en cuando me muevo unos cien metros hacia el Boquete cojo cobertura. Son las cuatro en punto cuando hago la llamada a Emergencias: primero me cogen en Cantabria, explico la ubicación, me derivan a Asturias, vuelvo a explicar ubicación y situación general, pero me derivan a Castilla y León. Hablo con la persona, le explico la situación de nuevo, me pasa con la médico, le comento el alcance de la lesión. Me da instrucciones de abrigarlo, intentar protegerlo del viento, darle un analgésico si tenemos… De vuelta con el técnico me pide que le comparta las circunstancias del accidente y la ubicación exacta de GPS; me pasa un número de móvil, lo guardo y le mando por WhatsApp la ubicación. En contra de mi opinión (estaba equivocado por unos 200 metros) estamos en León, nos corresponde el rescate del equipo de Castilla León. Esto no me suena nada bien e intento convencerlos de que me deriven a la Morgal, ellos están a veinte minutos de vuelo y controlan la zona al dedillo… No hay nada que hacer. Les corresponde a ellos. Ponen en marcha el operativo: me dicen que pueden tardar una hora. Nosotros por ahora estamos al sol pero con bastante viento y un frío intenso. Por debajo hay mar de nubes. Me dice que si no pudiera entrar el helicóptero se activaría el rescate por tierra: pienso para mí que mejor que llegue el pájaro o vamos a pasar mucho frío…

Vuelvo con Rubén, está temblando violentamente, quizá entrando en hipotermia. Le ayudo a quitarse nieve de encima, a sentarse sobre las cuerdas para aislarse. Le doy un ibuprofeno 400 que trae en su mochila. Saco una manta de emergencia, aunque realmente no sirve de mucho, pero algo de viento le quitará. Está nervioso, pero intento transmitirle calma: el helicóptero nos sacará. No viene de Asturias, que habría sido mucho mejor por tiempo y por logística general, pero eso ahora es lo de menos.

La espera se nos hace larga. Le doy algo de comer. El agua de las botellas está prácticamente congelada. Llevamos todo el día bajo cero: en cumbre daban las previsiones a medio día 15 negativos. Calculamos por sensaciones que ahora aquí al sol podemos estar a diez negativos. El viento continuo aumenta la sensación de frío. Rubén se echa, se incorpora, está muy dolorido e incómodo, pero es un tío duro. Los nervios de antes están más controlados. Él ya está en sombra así que decido intentar moverlo unos metros para aprovechar más el sol que aún queda. Así además vemos realmente cómo está del resto. Se incorpora apoyándose en mí, a la pata coja puede caminar así: remontamos unos metros y se vuelve a sentar de cara al sol declinante que en breve desaparecerá por la Forcadona y el Torco. Últimos minutos antes de entrar en sombra y que la temperatura se desplome. Hablamos analizando la situación. Está controlada.


Ya se nos ha ido el sol. El frío aumenta. Menos mal que hoy, a diferencia de lo habitual, ambos nos hemos puesto cubrepantalón y hemos traído plumífero…

Vuelvo al collado a llamar de nuevo a preguntar cómo va la cosa: me informa la misma persona (todo muy profesional): el pájaro está en el aire, a la altura de Velilla del Río Carrión me dice, y que le calcule unos diez minutos más.

Al cabo de un rato más oímos finalmente el helicóptero. Son las cinco y cuarenta. Asoma por la Forcadona. Yo en el collado con los brazos en Y. Ellos se arriman, acerca un patín a tierra y se baja un bombero rescatador y una sanitaria. Vienen con mochila.

Hablan con Rubén, analizan cómo está para sacarlo. Yo me separo con el bombero y las mochilas. En una maniobra corta de torno la sanitaria saca a Rubén. Se separan, entran dentro del aparato y vuelven a por nosotros. El bombero me explica que bajaron con mochilas por si tenían que abortar misión y quedarse en tierra con nosotros… Me une a él con mosquetón de seguridad y cinchas, igual con las mochilas. El pájaro vuelve, el viento muy intenso con nieve me obliga a cerrar los ojos. Unos segundos más y estoy sentado al borde de la cabina colocándonos para entrar. Nos quitamos los crampones y nos sentamos relajados. Se acabó el lío. Santos helicópteros.

El vuelo es breve, paisajes espectaculares, charla acelerada por nuestra parte, los nervios. El bombero nos saca fotos…

Aterrizamos en Riaño en el campo de fútbol, apenas a 50 metros del centro de salud: trayecto de medio  minuto de ambulancia y estamos entrando, Rubén en silla de ruedas. El médico lo revisa con calma y determina que no puede saber si tiene algo roto. Hace falta una placa. Nos llevarían en ambulancia a León. Lo pensamos, y les decimos que preferimos coger un taxi hasta Arriondas, que la logística es más sencilla (el coche está en los Lagos, la familia en Gijón…).

Una hora y cuarenta y cinco minutos de taxi, puerto del Pontón, desfiladero de los Beyos, Cangas de Onís, finalmente Arriondas. En el trayecto revisamos lo sucedido.

Ha sido la rotura de placa de viento: no muy gruesa, quizá unos treinta o cuarenta centímetros de espesor, y de unos treinta metros de ancho. Yo me quedé fuera (pura suerte). Esto es algo difícil de controlar, casi imposible de anticipar. Realmente fuera de nuestro control. Especulamos mucho con otras cosas que podrían haber pasado. Casi todas peores.

Rubén no se cayó por un fallo suyo. Él no hizo nada mal. Es prácticamente imposible anticipar la situación ¿Y qué? En el fondo da igual; el accidente lo tienes. Y eso es lo que hay.

Concluimos que, en realidad, no deberíamos estar allí de cualquier manera: la montaña estaba muy cargada, reciente. El día estaba perro, nubes, viento, nieve, frío intenso. Tuvimos suficientes señales a lo largo del día como para habernos dado la vuelta. Abortar la misión. Salimos del refugio con otros tres, y había otra gente por encima, pero ninguno de ellos pasó del Boquete. Nevaba a menudo. Estábamos solos en una de las mayores montañas de Picos de Europa y a ratos no veíamos apenas a cincuenta metros. A ratos sobre hielo, a ratos abriendo huella profunda. Aun así, continuamos hacia arriba. Escalamos bien, resolvimos los problemas que se presentaron con eficiencia, hicimos cumbre seguros y nos bajamos. Todo en buen horario. 

Llevamos más de treinta años en el negocio, y atados juntos muchísimas veces. Eso se nota. Pero también para mal: juntos apuramos en ocasiones en las que ya no deberíamos hacerlo. Esto es algo fácil de decir desde casa y quizá no tan fácil de evitar cuando eres alpinista y estás en la montaña.

En los días siguientes, hablando con amigos alpinistas y bomberos de Asturias, me explican que ese helicóptero que nos sacó, solo uno da cobertura a toda Castilla León, algo increíble para semejante superficie. Además, su base está al sur de Valladolid, muy lejos de los Picos. Está claro que los repartos de los rescates tienen su lógica política, geográfica y económica, y que las lesiones de Rubén no eran críticas, pero la cosa es que nuestra posición a unos 300 metros en línea recta a la frontera cambió un rescate desde Asturias y en unos veinte minutos desde la llamada, a una hora y media larga. Incluso a nivel de costes del vuelo, la diferencia parece enorme. Luego la bajada a Riaño (centro de salud) en lugar de directos a Arriondas (hospital), aunque esto es ya realmente secundario. 

Los chicos del teléfono, el helicóptero, la ambulancia, el centro de salud, todos encantadores y muy profesionales. Un diez.

Recuerdo cuando bajaba conduciendo el coche de Rubén por la carretera de los Lagos, a las diez de la noche, total soledad obviamente. Y pensar que podría estar haciendo este trayecto hacia casa, pero con una noticia mucho peor y definitiva…

Rubén tuvo mucha suerte (yo mucha más). No hubo rotura. Fue un esguince muy fuerte. Se quedará en unas semanas de muletas, rehabilitación y muchas complicaciones de trabajo. Ser autónomo tiene peajes.

Después de conversaciones con varios colegas alpinistas que han vivido experiencias similares de avalanchas, ya sea escalando, esquiando o caminando, todos llegamos a la misma conclusión: difícil de prever, una cuestión de estadística, y la única opción para reducir riesgo pasa por elegir bien el día. Evitar las condiciones dudosas y caso de estarlo, simplemente no ir. Porque si vas, aunque haya señales, terminas metiéndote más de la cuenta.

Esperamos haber aprendido algo de todo esto. De eso se trata en el fondo, de aprender e intentar seguir adelante, recordando que el alpinismo es intrínsecamente peligroso, y en último término, algo simplemente absurdo.

Le hemos visto muy bien las orejas el lobo en esta ocasión.



jueves, 6 de febrero de 2025

Trainning lap

Con Rubenín.

Otra salida rápida en plan entrenamiento. Una más de tantas. Como siempre pasándolo muy bien.

Llegar al parking y solo está nuestro coche junto con otro y una furgo de gente durmiendo. El Meicín cerrado. El Macizo vacío. Todo para nosotros. 

En lo alto de Covarrubias nos encontramos con Juaco que viene con dos clientes (los del otro coche del parking?). Charlamos un rato poniéndonos al día y comentando las condiciones del invierno. Muy prestoso. 

Hay poca nieve asi que vamos a asegurar la actividad en la norte clásica. Juaco y compañía van para allá también. 

Hoy, a sugerencia de Rubén, decidimos meternos por una pequeña variante de entrada que yo no había hecho nunca: se trata de una pequeña cinta de nieve, estrecha y a ratos encajada, a ratos más abierta y colgada. Para cogerla hay que bajar un poco por la senda de las Merinas dirección Este, pero apenas te desvías cinco minutos. Tiene alguna zona mixta y alguna con la nieve algo delicada. Nada grave tampoco. No coge mucho ángulo y le da ambiente. Es una opción chula y para repetir otras veces, la verdad.


Después de esta pequeña variante de entrada, que puede medir unos cientocincuenta o doscientos metros, nos unimos ya a la clásica asturiana en la primera campa. Aquí entramos por la izquierda mixteando un poco.

Para arriba la combinación clásica de dosificar esfuerzo, analizar la nieve y regular la exposición. Jugamos con el poco hielo que nos encontramos.




Hacemos cumbre encantados. Otro pegue de entrenamiento en este terreno de juego tan guapo que tenemos al lado de casa.

La Fana de bajada está perfecta. 



Probando a jugar un poco con la GoPro de mi hijo Javi (a Rubén no le gusta nada...).



Y otra vez más, solos en cumbre en un día soleado y con buenas condiciones. 
Cerveza de rehidratación en Espinedo. Muy guapa jornada de monte.




miércoles, 15 de enero de 2025

"Maripaz de la suerte"

29 diciembre 2024
José Antonio Estévez, Rubén Díaz 
Peña Ubiña (2.417 m), Combinación corredor "Maripaz" y "Elixir de la suerte"

Vamos cerrando el año y con las buenas referencias del mismo sábado por parte de Rubén en la vertiente norte asturiana de Ubiña, decidimos probar suerte en la otra vertiente norte, la leonesa. 

Me contacta Estivi el mismo sábado para preguntarme por las condiciones, para subir él a dar un pateo, así que nos juntamos los tres. Salir de monte con Estivi es en sí mismo un acontecimiento; ¡no somos capaces de cuadrar agendas! 

El hecho de salir juntos ya pone en segundo plano lo que finalmente hagamos. No importa. Lo importante es pasar el día juntos por el monte como antaño, como tantísimas veces.

Salimos de Gijón a las siete de la mañana y vamos charlando sin parar.

Al salir del Negrón el termómetro baja a 5 bajo cero. En Torrebarrio, mientras ponemos botas y repartimos zarrios, son 9 los grados negativos... Las manos se quedan como de madera rápidamente.

El cielo está despejado y hay pocos coches, algo raro por aquí. Arrancamos calentando poco a poco por la pista, con el barro duro como el hormigón. El andar es cómodo. El panorama nos muestra la vertiente Oeste de Ubiña muy seca, bastante triste, pero confiamos en que una vez superado el espolón y girados al Norte aparezca más blanca. Al rato adelantamos a una pareja que parece que van a caminar (1 piolet).

Pisando la primera nieve vemos que está totalmente helada. Bien. Mientras remontamos el lomo hacia la Aguja buscamos el seco, que lo blanco resbala... ya en el collado aprovechamos para poner arnés, crampones y casco, y picar algo. Hace frío. 

Mientras comemos observamos el aspecto de las vías; nos decidimos a probar suerte en la "Maripaz"; no la hemos hecho ninguno de los tres. Así pues salimos en travesía hasta el cono de deyección que da entrada al corredor de la vía. Hay que cruzar casi hasta la entrada de la "Hielo dulce".

De acuerdo a los croquis la vía tiene un primer largo encajado que puede llegar a los 70° o tener algún paso en roca.

Cuando vamos entrando hacia el corredor, la nieve cada vez más empinada nos calienta los gemelos. Está perfecta para escalar; apenas entra la punta de las botas y las hojas de los piolets transmiten esa sensación de seguridad (tacto, sonido) que tanto nos gusta. 


La duda es los resaltes secos. Montamos una reunión y sale para arriba Rubén disparado estirando el largo a tope hasta debajo del bloque empotrado que mencionan las reseñas. Estivi y yo subimos hablando sin parar. Trepamos el paso de roca desnuda hasta el collado y allí nos cambiamos cabos.

El segundo largo se ve más feo, seco. Tiro yo y voy buscando el mejor paso por entre los resaltes rocosos, tapín tracción y algo de nieve. Al consumir las cuerdas monto reunión con dos friends y un fisurero. Aseguro a los colegas a los piolets (unidos a la R), que han entrado muy duros en la nieve.

La tercera tirada de nuevo blanca y sencilla para Rubén.  De transición y sin nada reseñable más allá de la buena calidad de la nieve.

Tiro después delante de nuevo yo y ahora surge la duda de si podremos completar la salida por "Maripaz" o tendremos  que buscar alternativas. A los veinte metros corto unas huellas que vienen de la derecha y siguen por la travesía de "Elixir de la suerte", esta es la más clásica de esta vertiente porque conjuga poca dificultad y las mejores condiciones habitualmente. Por encima se ven las salidas secas. Remonto unos quince metros a la derecha para ver si quizá "Gligli" nos dejará pasar; nada, misma pinta, tramos largos secos.


Decido continuar hacia la "Elixir" y esperar a los colegas para ver qué hacer. Estiro cuerdas y monto reunión con friend y dos fisureros. 

Una vez agrupados no hay mucha duda; decidimos seguir por "Elixir". La vía "Maripaz" hasta aquí es guapa. La parte de arriba quedará para otra ocasión. 

Tras cuatro largos de cuerda apurados a tope, ahora nos desencordamos y seguimos cada uno a nuestro aire. Hay que ir con atención pues el terreno es sencillo pero la nieve está dura y el tobogán por debajo es definitivo...

Estivi completando la travesía 
 

La falta de actividad se nota; Estivi viene cansado, así que vamos regulando. Rubén se entretiene con los pocos resaltes helados que encontramos. 

Nos sentamos a comer algo unos metros antes de salir a la cresta. Estirando la vía un poco más. 


Una vez salimos al sol y ganamos vista a la normal, nos sorprendemos al comprobar que estamos solos.  

Todo un lujo en esta cumbre tan transitada, con un buen día de fin de semana y con buenas condiciones. Realmente una suerte.

Cumbre. Fotos. Comer. Charlar.

Con mis grandes amigos Estivi y Rubenín

La bajada hasta Torrebarrio, con sus 1200 metros de desnivel, se hace valer. Llegamos al coche muy contentos. Nos cambiamos y recogemos las cosas al sol. Cerveza en San Emiliano.

Un placer compartir esta jornada de montaña con estos dos amigos, especialmente Estivi, que no se prodiga nada... A ver si de esta lo reenganchamos.

Buena manera de cerrar el año de monte.




sábado, 28 de diciembre de 2024

45 Semana Internacional de Montaña de Gijón

Se acerca una nueva edición de la Semana Internacional de Montaña de Gijón. La 45. 

La organización de la misma corre un año más a cargo de un equipo de gente del club Torrecerredo de Gijón, entre los que por segunda vez me encuentro.  Este año diría que he tenido una participación principal en la selección de los ponentes. Por supuesto coordinado con el resto del equipo.

Vídeo 45 SIMG

Al cerrar el programa me entraron dudas de si habrá quedado demasiado igual, demasiado cercana a mis gustos, demasiado mismo estilo; esto es alpinismo de estilo ligero, y dejando de lado otras cosas... Es probable que sea así. Solo espero que guste al máximo de gente posible.

La realidad es que todo lo seleccionado, siendo variado en destinos por el mundo y en estilos de escalada, tiene características comunes importantes. El nexo más claro entre todas las propuestas seleccionadas para mí es la importancia que todos los ponentes transmiten respecto a los compañeros de cordada.

Las montañas son muy grandes. Remotas. Intimidantes. Peligrosas en muchos momentos. Lejos de todo. Pueden dar miedo. Más allá de las fotos bonitas y los vídeos de celebración que se enseñan, hay multitud de situaciones tensas, duras, complicadas. Es en esos momentos cuando la cordada como ente se convierte en algo fundamental. Tu compañero/a, el/la que te apoya, a quien animas, quien te ayuda... Ser una cordada integrada tiene una importancia enorme para afrontar la multitud de retos que aparecerán, cuando casi siempre no hay nadie más alrededor.

Todos los ponentes seleccionados hablan de esto. Por supuesto se presentarán realizaciones punteras en el aspecto técnico, escaladas en roca, en hielo o mixtas. Destacables a nivel internacional en varios casos.

El programa es el siguiente:

La Semana arrancará el lunes 13 de enero con la escalada en libre de la vía "Eternal flame" en el Trango, Pakistán, por parte del escalador profesional Edu Marín. La realización alpinístista es muy importante y tiene pocos precedentes; una vía deseada y perseguida desde su apertura en 1989 por un potente equipo alemán entre los que estaban los míticos Sikora, Güllich y Albert, sentando un punto de partida para este estilo de escaladas en altura. Edu realizó la escalada teniendo como compañeros de cordada a su padre (quien lo acompañará en la presentación) y su hermano, persistiendo en el esfuerzo durante semanas.  Edu Marín nos tiene acostumbrados a realizaciones impresionantes; ganas de ver su presentación. 

Seguiremos el martes 14 con los potentes guías de montaña catalanes Bru Busom y Marc Toralles presentándonos su escalada en Alaska,  a su cumbre más elevada, el Denali. En este caso la vía elegida es la mítica Directa Eslovaca. Y digo mítica porque ese es el aura que tiene después de décadas de su primera ascensión. Pocas repeticiones han seguido por la enorme envergadura de la misma, sus dificultades técnicas en hielo, en mixto, la altura, etc. Bru y Marc llevan juntos muchas escaladas de alto nivel, por todo el mundo, recibiendo premios por sus realizaciones. De nuevo en este caso, destaca para mí, al mismo nivel que su dificultad el espíritu de cordada entre los dos amigos. Seguro que nos lo transmitirán. 

El miércoles 15 nos iba a acompañar Javier Campos, alpinista y aventurero con mayúsculas. Con una trayectoria dilatadísima recorriendo el mundo. Por un contratiempo serio de última hora no podrá asistir. Confiamos contar con él en el futuro. 

La presentación de ese día será finalmente dos películas de la mano de Mendi Film:  

El jueves 16 serán Lucía Guichot y Nieves Gil las que nos transmitirán la enorme importancia de la cordada. Estas dos jóvenes y potentes alpinistas llevan una progresión sobresaliente desde sus comienzos en Pirineos. En los Alpes, entre otras cosas realizan la primera escalada invernal femenina española a la ruta clásica de la Norte del Eiger. Avanzando después a cordilleras más grandes con escaladas en Sudamérica y después en Nepal y el Karakorum. Destilando pasión por lo que hacen y cómo lo hacen. Son definición de cordada.

El cierre de la Semana será el viernes 17 a cargo del belga Nico Favresse. Nico es un escalador de fama internacional que lleva décadas elevando el listón. En este caso, nos presentará su escalada en libre (la primera) a la vía "Riders on the storm" en el Paine, Patagonia Chilena. La vía también es muy famosa y perseguida desde su primera ascensión en 1991 de nuevo también por Güllich, Albert y compañía.  En el caso de Nico esta vía ha sido muy importante en su carrera como escalador de grandes paredes. Con su famoso estilo musical, festivo y su inigualable forma de disfrutar de la escalada y la vida en general, nos contará el proceso para llegar a liberar esta vía. Nico y compañía también tienen muy claro la importancia del cómo y del con quién. Para Nico los compañeros de cordada son muy importantes. 

Antes de la semana oficial podremos disfrutar de cuatro presentaciones en la Previa;

El 26 de diciembre, mi amigo Juan Piñera ya nos ha mostrado las delicias del BTT en la Cordillera Cantábrica. Estupenda proyección.

El 27 la jovencísima cántabra Carla Astuy nos ha mostrado su apasionada visión de la montaña. Estupenda su presentación.

Ya en enero, el día 8 de enero será Eduardo Astudillo quien nos muestre sus vivencias esquiando en las montañas de Georgia la pasada temporada. 

Para cerrar la Previa el día 9 tendremos una mesa redonda donde analizar los cambios en el acercamiento a la montaña desde el fin del Covid. Ponentes con experiencia dilatada que plantearán puntos de vista ante los retos presentes y futuros.


Esta Previa ya tiene un empaque muy respetable en sí misma. La entrada a la Previa es gratuita. 

La venta de entradas online comenzará en breve a través de la web de la semana: simgijon

Así mismo y como siempre, en las taquillas del teatro en los días de las proyecciones. 

Diseño de imagen y cartelería a cargo de mi amigo y veterano socio del club Pelayo Pastor: tallerpastor. Creo que muy logrado.

Me parece que tenemos un programa estupendo y confío tenga aceptación. Por el momento hemos empezado bien con la Previa. Se verá.