31 dic 2025
Antonio Suárez Ramón
Peña Maín, Vías "El último verano" (120 m, 6a) y "Uno, largo y negro" (100 m, V+)
Inmejorable manera de cerrar el año disfrutando de la escalada en roca, vías nuevas y además con estas vistas.
La idea inicial era ir el día 30 pero la gripe arrasa en mi casa, y tuvimos que posponerlo al último día del año. La previsión era de temperaturas bajas y aunque la orientación y la altura son favorables, si no salía el sol, podíamos pasar bastante frío. Con este panorama, y la sensación de estar incubando el mal (dolor de garganta, congestión nasal, molestias varias), me vestí como para escalar en Baffin: mallas de Duofold debajo del pantalón, doble camiseta térmica, forro y primaloft.
Salimos de casa a las 8 de la mañana. Llegando a Sotres los Picos nos saludan espléndidos: la nieve realza los perfiles alpinos. Remontamos despacio la pista de Pandébano, que tiene algo de nieve helada por tramos. Al aparcar solo estamos acompañados de otro coche.
Nuestro objetivo de hoy, Peña Maín, tiene una pequeña pared que pasa desapercibida, de unos 140 metros de altura y orientada al Sur, y que tiene unas vistas espectaculares. Desde el coche no tardas más de unos veinte minutos en llegar. Salimos a cero grados pero estamos en sombra. Confiamos en que al sol cambie la cosa.
Venimos a repetir una vía abierta por Toni. Abierta en solitario. El nombre de la vía y su dedicatoria, para los que conocemos el motivo, recuerdan una circunstancia durísima. Probablemente lo más duro que pueda afrontar cualquiera.
Mientras nos ponemos el arnés, acordamos que vaya yo delante: me deja ese privilegio. La vía permite escalar y bajarte con una cuerda de deportiva.
Empezamos a las diez y media.
La vía comienza unos quince metros a la izquierda de la primera abierta en la pared, la "Wish you were here", homenaje a Iñiguez, y que escalé hace unos años (merece la pena la vía).
El primer largo, V, remonta un canalizo y después alcanza una pequeña panza que tiene una chapa. Encima hace una terraza donde está la reunión.
El segundo largo, V+, es muy estético: una fisura inicial hacia la izquierda seguida por unos elegantes pasos en placa. Las chapas están donde deben, y alguna me hace preguntarme cómo la pudo poner Toni yendo en solitario... Donde hay fisura está limpio. Excelente.
El día abre y cierra: el cielo está despejado pero una neblina nos oculta las vistas y nos envuelve por momentos. En las reuniones aseguro con guantes puestos y capucha calada.
Tercer largo, V+, arranca en horizontal a la derecha, a por un clavo. Desde este remonta un poroso canalizo negro con mucho relieve, aunque con alejes. Muy guapo.
El cuarto y último largo marca el 6a de la vía. Este paso está al poco de arrancar de la reunión. Es una fisura de dedos que exige prestar atención para no salir escupido como me pasó a mí...
Cuando volví a entrar ya centrado, pasé sin problema. Para arriba hay una zona de bloques y luego entras a un diedro que te lleva hasta la última reunión de la "Wish you were here".
Me ha encantado la vía. Totalmente recomendable.
Rapelamos sin problemas y cuando tocamos suelo vemos que son las doce y media. Decidimos escalar algo más.
![]() |
| Foto sacada de la web de Víctor Sánchez |
Las opciones que comentamos son la Greimpac, que discurre justo a la izquierda de la que acabamos de escalar, u otra más a su izquierda, más corta, de dos largos según el croquis, y que se llama "Uno, largo y negro" en alusión al canalizo que resigue. Nos decidimos por esta segunda (la de Víctor queda para otra visita).
Toni también la tiene hecha, así que vuelvo a salir delante yo.
Primer largo, IV+ de pocos metros, guapo de escalar.
Segundo largo, V, tira Toni, canalizo con chapas bien separadas hasta una pequeña vira.
Es raro porque Toni recuerda solo dos largos, y es lo indicado en el croquis, pero parece que lo han fraccionado en tres y recolocado los relevos.
Tercer largo, V, tiro yo, también corto.
Aquí termina la vía, pero mientras aseguro miro para el tramo que tenemos por encima, la roca continúa, con canalizos, que nos llevaría hasta la misma última zona de las otras tres vías.
Cuando llega Toni se lo comento y sale él a por esta zona: nos salen unos 45 metros de escalada guapa, algún pasó de V, y todo limpio, a asegurar, claro. Creemos que merece la pena hacer este tramo.
Volvemos a rapelar sin problemas.
Al tocar suelo vemos que son las dos y media de la tarde. Podríamos seguir escalando, ahora estamos al sol muy cómodos. Pero hoy es Nochevieja y hay que ir para casa a colaborar algo...
Sentados tranquilamente, mientras picamos algo, disfrutamos de las vistas hacia el Oriental, hacia Urriellu, Neverón, Areneras... un espectáculo.
Mientras charlamos, recuerdo un capítulo del libro que estoy leyendo en estos momentos: "Los que se echaron al monte", de Isidro Cicero, que trata sobre los maquis en los Picos de Europa en los años posteriores a la guerra civil. En dicho capítulo cuenta de una encerrona a algunos de esos guerrilleros republicanos en una de las cabañas de Pandébano, que probablemente es una de las que estoy mirando en esos momentos. La vida ha cambiado mucho en unas décadas…
Al llegar de vuelta al coche, marca 0 grados.
Volvemos a casa y llegamos a una hora razonable para tan señalada fecha: pero con las pilas cargadas después de disfrutar de la escalada en los Picos.
Dos vías de cuatro largos muy recomendables, especialmente la primera, “El último verano”.
Con Toni, como siempre, un placer.



















Diego, el placer es mío, gracias por compartir conmigo la repetición de esta vía que me traslada a momentos duros pero entrañables y que dejan una huella ya imborrable en la roca caliza de estos picos que tanto amamos. Un abrazo.
ResponderEliminar