24 y 25 Octubre 2026
Sajambre
Paula, Jimena, Jose, Rita y Marta
Venimos buscando esos colores mágicos de los bosques, pero el otoño parece que se está retrasando.
Este fin de semana es la Feria de Oseja. Antes de subir a Soto hacemos una parada en la capital: al llegar al pueblo cuesta mucho encontrar sitio para el coche. Gran ambiente.
Venimos con una pareja de amigos y con una bebé de apenas cinco meses. A Paula y a mí nos preocupa que no estén cómodos, así que yo subo antes a Soto para preparar un poco la casa. Ya empieza a estar fría, pero es pequeña y se caldea rápido gracias a la chimenea primero, y a la calefacción después.
Por la tarde después de comer subimos a Vegabaño.
Sentados tomando un café en una de las mesas exteriores del refugio, con la bebé dormida en brazos, la memoria me lleva a María, a Santi y Carmen, y a Nacho. Con ellos compartimos muchos momentos felices en estos mismos lugares. Su recuerdo nos acompaña.
También miro a Jimena, tan mayor ya (Javi no ha venido esta vez), y la recuerdo también por aquí de bebé, o de muy pequeña caminando a tropezones, o más tarde de acampada con su hermano. La vida avanza y me centro en disfrutar estas vivencias de hoy, grabarlas bien en la retina, porque con los años también las recordaré con cariño y nostalgia.
Por otro lado, Marta con sus cinco meses recién cumplidos de pura perfección, nos hipnotiza a todos, renovando el proceso.
Con los cientos de metros de altura los tonos empiezan a cambiar tímidamente a los buscados dorados, naranjas y marrones. Pero lo cierto es que hay un retraso importante.
Bajamos al pueblo con las últimas luces.
Termino el estupendo libro de Ken Follet “La caída de los gigantes” y empiezo este nuevo, recomendado por Alberto (qué buena pinta!): desde los primeros capítulos me engancha.
Al día siguiente damos otro paseo tranquilo, charlando y disfrutando de estas cosas sencillas.
Sajambre como siempre, no defrauda.











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