Domingo 7 dic 2025,
Puerto de las Señales, Pico Mongayo (1.827 m) y Pico del Águila (1.848 m) en esquí de montaña,
con Rubén y Nando
Seguimos con nuestra intención de aprovechar la nieve todo lo posible.
La previsión de meteo no era demasiado buena y en días previos parece que había llovido algo en altura. Esta es la historia repetida de las últimas temporadas: nieva más o menos cuando toca, en noviembre y diciembre, pero luego viene la subida de temperaturas, con viento Sur y lluvia en cotas altas, y se va lo poco que había. Y empezamos de nuevo en la casilla de salida.
Pasamos primero por San Isidro, pero la cosa estaba muy justa. Continuamos entonces dirección al puerto de Las Señales, que con su altura superior seguramente nos garantiza más posibilidades. Las referencias de los colegas (Raúl) del día previo eran buenas para esta zona.
Al llegar al puerto tenemos la suerte de coger una de las últimas plazas disponibles para aparcar. Hay varias autocaravanas y grandes grupos de gente preparándose para salir con raquetas. A los pocos minutos llegan Luque e Inés y ya tienen que hacer maniobras creativas. Nos saludamos e intercambiamos pareceres. Saldrán con nuestro mismo objetivo.
Nos preparamos al sol y salimos hacia la sierra de Mongayo, foqueando ya desde la misma carretera, y con un cielo variable de nubes y claros. Tenemos gente por encima, pero parecen muy pocos. La cuesta es suave y entre árboles y vamos hablando tranquilamente.
Cuando ganamos perspectiva, vemos que la cumbre del Remelende presenta zonas grandes sin nieve, así que derivamos a la izquierda hacia el suave vecino Pico Mongayo.
Alcanzada la cresta, el viento norte nos saluda. Disfrutamos las vistas hacia Vega Pociello, el Canto del Oso, el Maciédome, el Tiatordos y otros cordales Redes y de Ponga. El ambiente está muy guapo, aunque estaría mejor con más nieve. Hacia el Sur, el Mampodre parece bastante más seco, y la peña Ten no tiene ni de lejos carga para esquiar.
Quitamos las pieles y nos dejamos bajar por las suaves laderas, que no dan suficiente pendiente para hacer giros. Intentamos avanzar remando lo menos posible. Nos dirigimos al venido Pico del Águila.
Alcanzada su ladera Este, volvemos a poner pieles y remontamos por huellas recientes esta vez con más ángulo. Cuando estamos llegando a la cumbre, la pendiente se suaviza y además aparecen grandes calvas. Derivamos entonces a la derecha y buscando un punto que deje salir hacia abajo girando sin esfuerzo, aquí volvemos a quitar pieles y apretar botas.
Son unos pocos giros y casi no dan para nada. Nos planteamos remontar de nuevo la pala para volver a pegar esta bajada, pero lo cierto es que la nieve tampoco está precisamente para tirar cohetes.
Embocamos entonces el pequeño valle que nos lleva de vuelta camino al puerto. Tenemos que hacer algún tramo corto derrapando por ser demasiado estrecho (para nuestro nivel). Pero continuamos aprovechando todo lo que podemos.
Últimos tramos ya de nuevo entre árboles, otra vez con pieles puestas, cruzando algún regato, y pronto de vuelta en el coche.
La cosa ha sido breve, pero no había para mucho más. Cerveza en Rioseco y a comer a casa.
Otra salida bastante pobre, pero como me dijo Luque cuando lo comentamos, la cuestión es aprovechar lo que hay e intentar disfrutar todo lo posible en el monte, y eso sin duda lo estamos haciendo.