LA MONTAÑA COMO PASIÓN, COMO ESCENARIO INFINITO SOBRE EL QUE DISFRUTAR INTENSAMENTE DE LA VIDA,
DONDE ESCALAR, ESQUIAR, PEDALEAR, CORRER, CAMINAR...
DONDE LOS AMIGOS, EL ESTILO Y LAS FORMAS CUENTAN, Y MUCHO

lunes, 22 de diciembre de 2025

Norte del Toneo. Jugar en casa

Me levanto a las 9. No contaba con ir a ningún sitio. El caso es que me han liberado la agenda y hay que aprovechar.


Un par de mensajes y ya está la cosa en marcha. Subiremos a San Isidro a dar un paseo.


La cara norte del Toneo es alpina, está cerca, y para nosotros es como jugar en casa. Los dos dimos nuestros primeros pasos en crampones en sus laderas.


Salimos de La Raya en seco. La nieve arranca alta, a más de mil setecientos metros. Y está sin consolidar. 

Numerosos rebecos saltan alegres por encima de nosotros. Lucen buen pelaje y aún se les ve lustrosos. Por evitar las zonas más profundas, nos entretenemos buscando el paso entre los espolones. En la parte alta hay más carga.




Hace frío y en la cima apenas paramos a tirar una foto.


De bajada optamos por los tubos más cercanos a la estación de esquí de Fuentes de Invierno.


La arista, la cumbre y la bajada nos dejan imágenes preciosas, de las que crean afición y te reconcilian con la montaña.




Salimos de casa a las nueve y media pasadas. Empezamos a caminar a las once. Cumbre a las doce y veinticinco. En el coche de vuelta a las dos menos veinte. En casa a las tres para comer, encantados con el paseo. Es lo que tiene la cercanía.

Esa misma noche metió un buen paquete de nieve. Quizá cuarenta centímetros en la parte alta. Al día siguiente, por el corredor central bajó un gran alud, más o menos desde su mitad, con tan mala suerte que pilló a dos montañeros que se llevaron un buen susto. Rescate rapidísimo por parte de los amigos de la Morgal.

Una vez más la montaña nos recuerda las reglas.

miércoles, 17 de diciembre de 2025

46 Semana Internacional de Montaña de Gijón: el programa completo


El programa oficial de la edición 46.

Con mucho trabajo y no pocos contratiempos, hemos intentado proponer un cartel atractivo y variado.

Tenemos tanto gente joven, como veterana. Tanto nacional como internacional. 

Veremos alpinismo clásico, esquí extremo, bicicleta de montaña, alpinismo rápido y escalada en roca de alto nivel.

Confiamos en que guste.








lunes, 15 de diciembre de 2025

Pequeñas esquiadas: Pico Mongayo y pico del Águila

Domingo 7 dic 2025,
Puerto de las Señales, Pico Mongayo (1.827 m) y Pico del Águila (1.848 m) en esquí de montaña,
con Rubén y Nando


Seguimos con nuestra intención de aprovechar la nieve todo lo posible.
La previsión de meteo no era demasiado buena y en días previos parece que había llovido algo en altura. Esta es la historia repetida de las últimas temporadas: nieva más o menos cuando toca, en noviembre y diciembre, pero luego viene la subida de temperaturas, con viento Sur y lluvia en cotas altas, y se va lo poco que había. Y empezamos de nuevo en la casilla de salida.



Pasamos primero por San Isidro, pero la cosa estaba muy justa. Continuamos entonces dirección al puerto de Las Señales, que con su altura superior seguramente nos garantiza más posibilidades. Las referencias de los colegas (Raúl) del día previo eran buenas para esta zona.
Al llegar al puerto tenemos la suerte de coger una de las últimas plazas disponibles para aparcar. Hay varias autocaravanas y grandes grupos de gente preparándose para salir con raquetas. A los pocos minutos llegan Luque e Inés y ya tienen que hacer maniobras creativas. Nos saludamos e intercambiamos pareceres. Saldrán con nuestro mismo objetivo.
Nos preparamos al sol y salimos hacia la sierra de Mongayo, foqueando ya desde la misma carretera, y con un cielo variable de nubes y claros. Tenemos gente por encima, pero parecen muy pocos. La cuesta es suave y entre árboles y vamos hablando tranquilamente.
Cuando ganamos perspectiva, vemos que la cumbre del Remelende presenta zonas grandes sin nieve, así que derivamos a la izquierda hacia el suave vecino Pico Mongayo.



Alcanzada la cresta, el viento norte nos saluda. Disfrutamos las vistas hacia Vega Pociello, el Canto del Oso, el Maciédome, el Tiatordos y otros cordales Redes y de Ponga. El ambiente está muy guapo, aunque estaría mejor con más nieve. Hacia el Sur, el Mampodre parece bastante más seco, y la peña Ten no tiene ni de lejos carga para esquiar.


Quitamos las pieles y nos dejamos bajar por las suaves laderas, que no dan suficiente pendiente para hacer giros. Intentamos avanzar remando lo menos posible. Nos dirigimos al venido Pico del Águila.



Alcanzada su ladera Este, volvemos a poner pieles y remontamos por huellas recientes esta vez con más ángulo. Cuando estamos llegando a la cumbre, la pendiente se suaviza y además aparecen grandes calvas. Derivamos entonces a la derecha y buscando un punto que deje salir hacia abajo girando sin esfuerzo, aquí volvemos a quitar pieles y apretar botas.



Son unos pocos giros y casi no dan para nada. Nos planteamos remontar de nuevo la pala para volver a pegar esta bajada, pero lo cierto es que la nieve tampoco está precisamente para tirar cohetes.


Embocamos entonces el pequeño valle que nos lleva de vuelta camino al puerto. Tenemos que hacer algún tramo corto derrapando por ser demasiado estrecho (para nuestro nivel). Pero continuamos aprovechando todo lo que podemos.
Últimos tramos ya de nuevo entre árboles, otra vez con pieles puestas, cruzando algún regato, y pronto de vuelta en el coche.


La cosa ha sido breve, pero no había para mucho más. Cerveza en Rioseco y a comer a casa.
Otra salida bastante pobre, pero como me dijo Luque cuando lo comentamos, la cuestión es aprovechar lo que hay e intentar disfrutar todo lo posible en el monte, y eso sin duda lo estamos haciendo.

martes, 9 de diciembre de 2025

La Previa de la 46 SIMG

Se acerca la navidad, el fin de año, y también la edición 46 de la Semana Internacional de Montaña de Gijón (SIMG).

Al igual que en las últimas ediciones, desde hace tres en que vengo participando en su organización, además de la Semana “principal”, proponemos unas sesiones previas de ámbito más local o regional. A estas las bautizamos como “La Previa”.

A diferencia de la Semana Oficial, estas sesiones son de entrada gratuita hasta completar aforo (se llena rápido).


Sucede que partiendo de un primer año en qué hubo presentaciones más “de andar por casa”, tanto por el local donde las hacíamos, como por algunos de los ponentes (yo mismo llegué a proyectar), la cosa está cogiendo nivel.

Este año, en mi opinión, ya hay en la Previa presentaciones con nivel de sobra para participar en la Semana oficial.

A futuro vamos a tener que replantearnos el plazo de organización para poder gestionar esta opción con nuestros escaladores y alpinistas más cercanos.

Estupendo cartel: diseños de nuevo a cargo de @tallerpastor






 



viernes, 5 de diciembre de 2025

Dosis de motivación

Los ingleses entienden la escalada de una manera muy intensa y especial. 

Este vídeo lo muestra de forma clara:

The Bells!

Un viernes lluvioso de diciembre, gran dosis de motivación 

miércoles, 26 de noviembre de 2025

El regreso de la nieve: Valmartín en esquíes

Domingo 23 Noviembre 2025
Nando del Pozo
Pico Valmartín (1.932 m) desde la Raya

Seis meses después de la última salida en esquíes por Pirineos, volvemos a pegar pieles y foquear, esta vez al lado de casa.


La primera nevada de la temporada ha llegado. Como viene sucediendo en los últimos años nuestra esperanza se eleva tan pronto como vemos el blanco aparecer en las montañas de la Cordillera. Como también nos viene pasando, los altibajos de la isoterma no nos dejan estar tranquilos. Dado lo efímera que es la nieve en nuestras latitudes, no nos queda otra que intentar aprovechar lo que hay sin pensarlo mucho.
El día antes varios colegas me habían informado de sus respectivas salidas: Rafa subió a la Rapaína, Kico al Boru, Luque por Pajares, Pablo por Fuentes...  No hay duda de que hay muchas ganas. Algunos hablaban bien, otros no tanto. La cosa es que, si bien la previsión meteorológica para el domingo no era buena, ante el miedo a que se nos fuera la capa blanca y volviéramos de nuevo a la casilla de salida (esto es, al verde prado), el domingo por la mañana Nando y yo subimos al puerto de San Isidro a dar una vuelta.


Mientras desayuno disfruto la luz del amanecer desde la cocina de casa. El cielo está cargado de nubes.

De camino en coche, la temperatura está alta, mucho más que los días previos.
El puerto tiene nieve aunque justa. Subimos hasta Cebolledo a ver qué aspecto tenía; las pistas están blancas lo suficiente, ya se ve gente ya foqueando y seguramente esquiaríamos más aquí que fuera de pista (estas parecen pisadas), pero preferimos irnos al monte de verdad. Bastante esquiamos en estación cuando no hay otra opción... 


Volvemos atrás y aparcamos en el parking de la Raya: hay un montón de autocaravanas y bastantes coches. Gente preparándose para salir con raquetas o con esquíes. Vemos a varios conocidos: Jame arranca con un un buen grupo dirección Fuentes. Nosotros nos preparamos y salimos en dirección contraria: vamos hacia el Valmartín a ver qué tal está la cosa. Son las diez de la mañana.




La subida hacia esta cumbre es corta, cómoda y suave. Arrancamos desde la misma carretera remontando una pista que va cogiendo altura muy suavemente, rodeando lomas en dirección a la línea de cumbres. Hoy solo hay huella en el primer tramo. Hay nieve suficiente, aunque está totalmente sin consolidar: normal, está recién caída y no ha habido tiempo para nada. Los bastones se hunden bastante si les metes presión. Si te bajas de las tablas te hundes hasta más arriba de la rodilla. Además, las abundantes escobas son una auténtica trampa. Por ahora eso no nos molesta, aunque sabemos que va a ser así dentro de un rato cuando bajemos.
A ratos cogemos ángulo con el telón de fondo del Pico Torres: cumbre alpina y emblemática de esta zona de cordillera.


El cielo está muy nublado pero eso deja una luz guapa: de mal tiempo pero guapa.
Al asomar a un pequeño collado ganamos vista a la pala de las Vallinas del Torres y vecinos. Desde aquí observamos cómo una buena manada de rebecos remonta la ladera alejándose de nosotros.


La nube ha venido subiendo por los valles y a ratos envuelve las cumbres vecinas. El paisaje, como siempre que la nieve lo decora, está especialmente bonito.
Nos queda el tramo final: ganar el amplio collado (collada Valmartín) y remontar luego la loma final que lleva a cumbre. Esta loma tiene una cinta de nieve estrecha que se queda seca hacia el norte y cae vertiginosa hacia el sur.


En el collado ganas vistas al norte: se ven cumbres secundarias también blanqueadas, brañas de cabañas y pequeñas charcas. Hacia el sur numerosas cimas entre nubes de algodón.
Subimos sin prisa. Unas zetas y vueltasmaría en el tramo final y llegamos a la cumbre. Son las once y media. Hace bastante viento y no se está cómodo. 


Apenas paramos: quitamos pieles, apretamos botas, calzamos tablas, y salimos para abajo con precaución: siendo la primera esquiada en meses y con la condición de la nieve todo junto llama a la prudencia.


Giros lentos y controlados en esta zona de arista. Incluso algún tramo corto derrapado para quitar los metros más empinados. De nuevo esquiando más ágil ganamos el collado principal y de este en media ladera hasta la otra collada menor. Toca ahora remontar unos metros y empezar la zona arbustiva. 
Apenas se esquía mucho más desde aquí.



En el tramo final nos encontramos a mi amigo Manu, que viene con una chica del Torre. Paramos a charlar:  a ellos el día antes les cogió lluvia intensa esquiando en Riopinos... qué cosa más desagradable! También nos cuentan cómo de noche sube la gente a hacer trompos en el parking helado hasta altas horas de la madrugada, en plan película Fast´n Furious, dando voces y molestando sin educación a la gente que está allí tranquila pasando la noche: desde luego cada uno tenemos nuestras aficiones y gustos, y todos serán respetables, pero algunos tienen el nivel de civismo más bajo de la cuenta. De eso no hay duda. Nos despedimos. Siguen por nuestras huellas hacia el Valmartín.
Nosotros apuramos los últimos metros hasta la carretera y de esta hasta el coche caminando.
Ha sido una salida corta, unos 8 km y 450 m de desnivel. Dos horas y media. Con todo, como siempre, disfrutada.
Recogemos y tiramos para casa, a donde llegamos a la hora del vermut. Lujo.


Al día siguiente llueve en altura y se va buena parte de la nieve, pero parece que la semana enfría y volverá a caer. Veremos qué tal. Si no se puede esquiar, habrá que intentar hacer algo de alpinismo!
Por lo pronto, ya hemos esquiado este noviembre. Sin queja.

viernes, 14 de noviembre de 2025

Rincones

Visitas breves, a distintos rincones de Asturias, zonas de escalada deportiva, con distintos amigos, a lo largo del año.

La suerte de la abundancia de roca, unida a la generosidad de los equipadores, y de disfrutar la compañía de los amigos.

Muchas vías a vista. También repetir otras hechas muchas veces.

Figares, tarde ventosa en soledad, preciosas tiradas largas. Con los buitres planeando por encima de nosotros sin parar. Con Rubén 


La Cualladrona, apurando la luz del otoño, entre gotas de lluvia que nos dejaron escalar un buen rato, hasta el coche a palpo, con Rubén.


La Manzaneda, tan a mano, tantas veces, con tantos amigos, especialmente este año con mi primo Dani.

Villanueva, en Proaza, qué roca! Visitas varias con Luque, con Rubén, con Toni.




L’Utiru en Morcín. Tarde de verano en soledad, qué vías largas, qué buenas, merece repetir, gran trabajo de Mon y Villa, con Toni






Murotecho, en Teverga, el placer de subir a escalar con paraguas. Repetir clásicas y algunas nuevas a vista. Sitio mágico, con Kico




El Escalón, en Quirós, recordando y apretando en algunas clásicas: la Salus, el Tronco, la Torres… qué buenas! con Toni,


El Capitán Garfio, en Otura, qué buen sitio para rodar, para recuperar forma, con Rubén


Las Placas de la Cueva del Mar, Proaza, con los osos, qué vías largas y mantenidas! con Toni


Ordiales, en Teverga, visitando sectores olvidados, escalada a vista en soledad, con Toni


Ratos de sol, de frío, de viento, de calor, a veces expulsados por la lluvia, o por el cansancio!


Me encanta escalar.