LA MONTAÑA COMO PASIÓN, COMO ESCENARIO INFINITO SOBRE EL QUE DISFRUTAR INTENSAMENTE DE LA VIDA,
DONDE ESCALAR, ESQUIAR, PEDALEAR, CORRER, CAMINAR...
DONDE LOS AMIGOS, EL ESTILO Y LAS FORMAS CUENTAN, Y MUCHO

viernes, 28 de enero de 2011

Cornión Gélido - Noreste a la Torre de Santa María

Sábado 22 Enero 2011
Torre de Santa María, 2478 m. Noreste Clásica
Martín Moriyón

Al salir del coche el frío nos dio la bienvenida. El cielo dejaba ver algunas estrellas por entre las nubes, nubes que no esperábamos, y de estas mismas nubes caían algunos copos apretados de nieve. Éramos apenas cinco coches, aunque era temprano y previsiblemente llegaría más gente.
La selección de ropa y material fue rápida, aunque quizá nos arrepintiésemos de alguna cosa más tarde.
Arrancamos a la luz de las frontales hacia las siete menos cuarto, esquivando los charcos duros de hielo hasta el fondo, fondo de barro también duro. La charla continua nos lleva hasta pasado Vegarredonda en el tiempo que nos habíamos marcado como referencia, y continuamos hacia arriba pisando la primera nieve muy dura, buena señal. En las zetas hacia la Fragua, a lo lejos, vemos grupos de frontales que parecen no progresar: paramos a ponernos los crampones y ya entonces nos cruzamos a la primera cordada que, extrañamente para estas horas tempranas apenas amaneciendo, pertrechados con material de escalada, bajan de retirada.  Nosotros seguimos a lo nuestro, comentando lo frío que estaba.
Al llegar a la Fragua paramos a poner algo de ropa, echar un trago y comer algo; desde el café en casa a las cinco menos cuarto ya había pasado rato: eran las nueve menos cuarto, seguíamos cumpliendo el plan marcado. Yo tenía las manos como tablas, y apenas me puse a comer un bocado cuando el dolor del calentamiento de los dedos me hizo dejar de lado la comida, no la fuera a vomitar: clásico proceso de unos cinco minutos de sufrimiento, en los que siempre me quedo totalmente anulado. ¡Menudo alpinista!... pensé para mí. Al menos no llegué a marearme como sí me pasa otras veces. En este desagradable proceso, hay gente que grita o incluso llora.  Martín me miraba mientras seguía a lo suyo.
Por fin recuperado, salimos hacia la media ladera para enfrentar un viento fortísimo que nos acompañará casi todo el resto del día. La sensación térmica era fría, y las ráfagas de las que te pueden llegar a desequilibrar. La luz tenue del amanecer nos mostraba una Torre de Santa María bastante roquera en la vertiente del Marqués: nuestro plan original de la Pili Cristina no parecía muy factible, pero aquí hay muchas opciones.
El frío volvía a ser comentado cada dos frases: la cordada de antes igual se dio la vuelta por las duras condiciones... Al llegar a la base de la Cemba Vieya, un vistazo fue suficiente para decidir continuar dirección al otro lado de la Aguja Enol: a la Pili Cristina, igual que a la Norte Directa aún les faltan unos cuantos metros de cascada para unir los tramos. En estas estábamos cuando vemos pasar a otro grupo de tres o cuatro tíos de vuelta para abajo… ¡Qué cosas más extrañas! Pensamos.


Hemos decidido ir a por la Noreste Clásica, que discurre por palas y pequeñas goulottes de dificultad moderada, algo más apropiado para un día tan áspero. Debajo de la entrada paramos para ponernos el arnés, el casco y preparar algo de material por si nos encordamos.

Se ve la entrada por las palas y goulottes de la izquierda

La nieve está muy buena y el sol se está levantando por detrás de la Peña Santa, a ver si este viento es el clásico del amanecer y la cosa se va calmando. Martín va tirando delante, buscando los pasos lógicos por entre los roñones de roca y las zonas de mejor nieve.




Debajo de un resalte montamos una reunión que yo necesito para parar a apretar la bota derecha, que parece desatada. De paso, le pido que saquemos la cuerda, que yo agradeceré: Martín seguro que continuaría sin ella sin problema. Desde aquí sale delante por un corto paso de hielo que me trae recuerdos de hace muchos años con Miguel: miro para abajo y le calculo metros al tobogán que conduce al Jou de los Asturianos mientras un respigo me recorre la espalda: no sé si es de miedo, de frío, o de los dos. Seguramente esto último.



Martín ha apurado los sesenta metros de cuerda de 8.1 mm y montado la reunión: un Pooouuuu!!! me avisa para que le suelte y vaya desmontando. Le sigo por fin, intentando recuperar calor con el movimiento. La nieve está muy buena, aunque no es del todo homogénea, a ratos parece azúcar, a ratos bien helada, no obstante transmite seguridad. La cuerda también contribuye.



Salgo ahora delante hacia un pequeño estrechamiento donde paso la cuerda por los cordinos de lo que parece una reunión.




Unos metros más arriba me paro a colocar un fisurero, que me da más guerra de la debida por culpa del piolet, colgando de la dragonera… Definitivamente me tengo que pasar al estilo moderno y comprarme unas cintas de esas para el arnés. Unos metros más y salgo a una arista que me asoma a la vertiente que viene del otro lado de la aguja de Enol, ya bastante por debajo de nosotros. La pala de nieve termina contra llambrias lisas, sin oferta de protección: clavo los dos piolets, recupero la poca cuerda que quedaba y aseguro a Martín que llega rápidamente.

La Aguja Enol al fondo 




Las piernas me tiemblan descontroladamente mientras voy dando cuerda al Jabato, que recorre muchos metros colocando algunos tornillos en los pocos sitios en que aflora hielo de fusión. El frío me invade, el sol apenas se nota, el viento me zarandea, las piernas tienen vida propia, tiemblan violenta y compulsivamente, y los pies empiezan a estar fríos: recuerdo ahora la decisión de no poner el pantalón de gore, tampoco llevamos polainas, todo eso es aislamiento que echamos de menos. Observo fascinado cómo se congela en pocos segundos una gota de moquillo que se me ha caído en la manga de la chaqueta.




Al cabo de unos pocos minutos que a mí me parecen horas, el grito clave de Martín me pone en movimiento. Recorro los cincuenta y pico metros de tirada intentando calentar, pero cuando llego al relevo sigo helado, no estoy en condiciones de ponerme delante: con la cara dormida como recién salido del dentista, se lo digo a Martín, que también tiene frío, y que recoge mi oferta de seguir de primero encantado.


El hombro se intuye, tiene que estar ya muy cerca: después de flanquear dos resaltes de roca vuelve a montar reunión y yo vuelvo a arrancar la escalada, ahora con atención sobre nieve menos consistente.






Ya estamos en el hombro de unión con el Marqués, helados y entre fuertes ráfagas de viento, decidimos tirar para abajo. Salgo delante y justo detrás del hombro, al flanquearlo, la sensación cambia: me encuentro a la altura de la última reunión del Marqués, con la cumbre apenas a cincuenta metros, y con la duda de tirar hacia abajo como acabamos de hablar o hacia arriba y completar la actividad: sin viento todo es diferente, recorro los veinte metros hasta la reunión de tres clavos en la base del diedro y recupero la cuerda del compañero, que sale sin demora. No hay duda, esto es otra cosa, hacemos cumbre en pocos minutos y allí, sorprendentemente, tampoco hace casi viento: será un premio después de la pelea…


Ultimo largo, saliendo a cumbre
Con las cuerdas ya instaladas y listas para rapelar, nos quitamos las mochilas y comemos algo, casi no podemos beber nada porque las botellas están medio congeladas. Fotos de rigor en este paisaje espectacular. Incluso puedo hablar con Paula por teléfono, esto es algo que siempre agradezco: todo bien por aquí, empezamos ahora a bajar, no llegaremos tarde, en Gijón también hace frío.





Espectacular ambiente, el Central como telón de fondo
Es temprano, la una y cuarto: hemos tardado unas tres horas en la vía: no es para tirar cohetes, pero las condiciones tampoco daban para mucho más.




Iniciamos los rápeles que discurren sin problemas: la vertiente del Marqués está menos castigada por el viento y las cuerdas se recuperan fácilmente. Al poco rato de llegar al suelo y recoger los trastos, aparecen dos tíos subiendo. Resultan ser Jorge Egocheaga con un amigo, que vienen de retirada de la Norte de Peña Santa por el frío: que alguien como Jorge se retire por el frío nos confirma que no era cosa nuestra, esto está duro… Ellos salen hacia el Marqués para aprovechar la jornada a pesar de la hora tardía. También vemos otra cordada rapelando, más tarde sabremos que son Villa y un compañero que han hecho la Arrieta.


Continuamos nuestro camino hacia la civilización, aún de crampones hasta cerca del refugio viejo y con toda la ropa puesta hasta la Rondiella.
Mientras bajamos, un recuerdo especial me viene a la mente; en el invierno del 94 hice esta misma vía con mi maestro de escalada Miguel Rodríguez, después de vivaquear en la boca del Jou de los Asturianos. Aquella vez la nieve estaba incluso mejor que hoy, y sin viento hicimos la cumbre sin cuerda, estilo que repetiríamos juntos otras muchas veces tanto en roca, como en hielo.



Hacia las cinco y cuarto llegamos al coche, diez horas y media desde que salimos, sin parar más que unos breves minutos.
Por referencias posteriores de gente que andaba por la zona, la temperatura rondaba los diez o doce bajo cero, y con el viento, la sensación térmica bastante más baja.
Ha sido una jornada espectacular, hemos disfrutado la montaña intensamente. Además he descubierto un nuevo compañero con el que me entiendo muy bien;  conozco a Martín desde que era un crío, pero nunca antes habíamos escalado juntos. Tenemos gustos parecidos por la montaña y me transmite seguridad, eficacia y confianza, incluso en condiciones duras como las de hoy. Seguro que repetiremos.

¿Será así escalar en Patagonia?  No… seguramente sea bastante más duro.

12 comentarios:

  1. No quedan muchas palabras después de leer esto Diego...A veces vale más no añadir nada. Solamante un rotundo "gracias" por este texto y estas fotos que me han devuelto por unos instantes a ese magnífico día de montaña que pasamos juntos!
    Yo también he descubierto un nuevo compañero con el que seguro pasaré muchas más jornadas como esa!
    Fue un verdadero placer!
    Un abrazo grande!

    ResponderEliminar
  2. ¡Que duros sois!!!. Yo ese sábado estaba tripeando en Ponfe con la fámily (mi tía cumplia 90 tacos). El día anterior en Pasu Malo (Ubiña) sufrí las ráfagas de viento de las que hablas y que estuvieron a punto de hacerme dar la vuelta pues subía sólo.

    Un compañero con el que entenderse por estos lares es un tesoro... Así que enhorabuena a los dos y a seguir disfrutando del winter.

    Saludos

    ResponderEliminar
  3. Muy guapo el relato, fue un dia duro pero de los que hacen aficion.
    saludos

    ResponderEliminar
  4. Una pasada de reportaje....la última foto tremenda!!

    ResponderEliminar
  5. Martín, yo sólo intento contar mis sensaciones, al gustarnos las mismas cosas es normal que congeniemos, gracias a ti por las fotos que me enviaste: voy a añadir alguna para darle color y que tu primo vea que tú también tiras buenas fotos!
    Saludos Martín y Pepe!

    ResponderEliminar
  6. Brojos, noventa años no se cumplen todos los días, hay que estar a lo importante, que el monte no marcha,
    Y sí, como también dice Gelo fue un día duro,
    Saludos para los dos

    ResponderEliminar
  7. Hola Diego, después de leer tu relato de la piratada que hiciste com Martín al Cornión, me apetece decirte lo mucho que me ha gustado. Me alegra saber que hayas encontrado en Marto a un buen compañero de cordada; creo que es recíproco.

    Un abrazo,

    Susan.

    ResponderEliminar
  8. Diego, habrá que llevar un día a Pepe para que el tire las fotos y así nos haga un book de los buenos!!!
    Abrazos!!

    ResponderEliminar
  9. En hora buena por la actividad.
    Ese mismo día con Augusto nos comimos el orgullo y nos fuimos para casa sin escalar despues de plantarnos a los pies de Peña Santa .
    Pero bueno si he decidiso dejar una entrada aquí es para decir que para mi Miguel también ha sido el maestro y que me acuerdo mucho de aquellas escaladas. Así que por qué no nos volvemos a juntar? A mi me gustaría intentar la Pidal en invierno, que os parece?
    Por cierto, ayer, en León, Pellut (David Palmada)nos puso una peli muy cañera abriendo un A6+ en Fisher Towers "oju peligru" en USA y nos dijo que subia hoy pal Picu a intentar hacer la primer repetición de "Marejada fuerza seis" así que estos dias habrá jaleo en los Picos.
    Un saludo.
    Iñaky.

    ResponderEliminar
  10. Muy buen reportaje, un saludo para los dos.
    Jesús

    ResponderEliminar
  11. A mí si me lleváis por lo facilino, os hago los books que haga falta ;)

    La foto de Diego con el Central detrás y la Peña Santa, la Canal Parda y Traviesos en primer término, tiene un ambiente guapísimo.

    ResponderEliminar