Las escaleras Helgeland en Mosjøen, Noruega
Se trata de 4175 escalones de granito, irregulares, para ascender desde el nivel del mar, hasta los 818 metros de la cumbre de Øyfjellet, a lo largo de un recorrido de unos 3 km.
Estás impresionantes escaleras fueron construidas por sherpas nepalíes. Desconozco el contexto que los llevó a ello. El resultado es impresionante.
Este mes de junio me ha tocado ir a Noruega, contretamente a Mosjøen, un pequeño pueblo al norte del país situado a la orilla del fiordo Vefnsfjorden (esto será redundante, imagino).
Aquí me desplacé en un periplo de cuatro vuelos y más de diecisiete horas desde casa. Salí del aeropuerto de Asturias a las 6:40 de la mañana y llegué a Mosjøen casi a las once de la noche, aunque a plena luz del día. El trayecto desde el pequeño aeropuerto hasta el hotel ya me regaló paisajes muy guapos con lomas nevadas, brumas sobre el fiordo y un atardecer eterno.
Estamos en junio y ahora aquí anochece a eso de las once y media, y vuelve a amanecer hacia las dos de la madrugada.
Al día siguiente, martes, después de trabajar, cenando en casa de un compañero que está desplazado allí, me hablaron de este recorrido de escaleras que sale desde el mismo pueblo, que tiene muy buenas vistas. Estas escaleras las podía ver directamente desde mi habitación de hotel y tenían buena pinta. Este día había estado muy feo, lloviendo bastante, y algo fresco.
Arranqué con idea de darme la vuelta a la más mínima señal de cambio de tiempo (iba en camiseta) o a una hora determinada, estuviera donde estuviera. De hecho, al comenzar no creía que fuera a llegar arriba.
El camino es una sucesión continua de escalones hechos con piedras de granito. Son irregulares, bastante altos en general, y sin apenas reposo. El desnivel ganado es muy directo.
Voy calentando y cogiendo ritmo. Adelanto gente de todas las edades. Me cruzo con gente bajando también, algunos en atuendos de corredor. Con la altura voy ganando perspectiva y vistas alrededor.
Cruzo otros dos neveros más grandes y empinados, y con los últimos tramos de escaleras alcanzo ya la zona final de cumbre.
Me lleva la bajada otros cuarenta y cinco minutos.
Estoy muy contento con esta excursión/sesión de entreno. Un auténtico privilegio haber podido disfrutarlo en un día cualquiera de semana, después de trabajar.
Tendré agujetas de los escalones durante varios días. No obstante, es un buen desnivel en poca distancia y tiempo para mí.


















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