LA MONTAÑA COMO PASIÓN, COMO ESCENARIO INFINITO SOBRE EL QUE DISFRUTAR INTENSAMENTE DE LA VIDA,
DONDE ESCALAR, ESQUIAR, PEDALEAR, CORRER, CAMINAR...
DONDE LOS AMIGOS, EL ESTILO Y LAS FORMAS CUENTAN, Y MUCHO

lunes, 8 de mayo de 2017

El adiós a un referente. Ueli

El pasado domingo estaba muy lejos de las montañas cuando me sorprendió el mensaje de Mon: 
"Ueli Steck petó"
En un primer momento, en mitad de la vorágine en la que estaba metido, no asimilé bien la noticia. Con los días, pensando, y leyendo, va tomando dimensión. 

Se ha ido un referente del alpinismo. Un referente importante.
Es la gente como Ueli, la gente en verdadera vanguardia, la que marca el paso y la diferencia. 

Relojes, tracks y marcas aparte, era un tío que estaba empujando la frontera de lo posible más allá, estaba redefiniendo los límites.

De entre las muchas cosas que he leído sobre él, me quedo con la despedida de Steve House. 
Steve lo conocía personalmente y es desde luego una autoridad en Alpinismo.

Su mensaje se titulaba "Un tributo a un amigo, Ueli Steck".

Con su permiso, lo reproduzco debajo con mi traducción. Gracias Steve.

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Hace unos años, intimidado bajo la inmensa Rote Fluh de la Norwand del Eiger, batiéndonos en retirada

As many of you know, our friend and hero UeliSteck died while climbing on Nuptse in Nepal on April 30, 2017. This is our small tribute to him and his life.


Como muchos sabéis, nuestro amigo y héroe UeliSteck murió el pasado 30 de Abril escalando en el Nuptse, en Nepal. Este es nuestro pequeño tributo a él y a su vida.

Ueli, We Miss You
by Steve House
Ueli, te echamos de menos
por Steve House
 
 “There are dreams which are worth a certain amount of risk.”
–UeliSteck

“Hay sueños por los que merece la pena asumir un cierto riesgo”

Ueli was, and always will be, a leader to me. A visionary who was internally motivated to improve, to forge, to re-test and re-discover himself, over and over again. Ueli wrote a great and profound story with his life and his climbs; he had become a person who knew something about his humanity, his humility, his pride and his ego; he had a certain earned wisdom that is rare in this world. He had so much to teach us. The world is poorer with this too-early-end of his story, we needed to hear what he learned through his alpinism over the next forty years of his life.
Ueli ha sido, y siempre será, un líder para mí. Un visionario que estaba internamente motivado para mejorar, para forjarse, para re-probarse y redescubrirse a sí mismo, una y otra vez. Ueli escribió una historia grande y profunda con su vida y sus escaladas; se convirtió en una persona que conocía su humanidad, su humildad, su orgullo y su ego; había ganado una cierta sabiduría que es escasa en este mundo. Tenía mucho que enseñarnos. El mundo es más pobre con su fin de historia demasiado temprano, necesitábamos oír lo que él iba a aprender a través de su alpinismo a lo largo de los siguientes cuarenta años de su vida.

When we go into the mountains we don't go there to become rich or famous or good-looking or to have a nice car and a big house. We climb to transform our selves, to come back someone different. And you must want that unknowable, unknown future-self more than you want to be who you are now. Most of us are naturally afraid of change, especially personally, the most deeply terrifying change. But I do believe that once you have done it, once you've been on and returned from these quests, no matter how quixotic they seem in the moment, and you come back different. That is revelatory! Great journeys (of many kinds) reveal profound lessons about ourselves and this universe, an understanding that we are not in fact, static, that we can change, and we can become someone else, someone new, and someone better.
Cuando vamos a las montañas, no vamos para hacernos ricos o famosos, o atractivos, o para tener un coche bonito o una gran casa. Escalamos para transformarnos a nosotros mismos, para volver siendo alguien diferente.Y uno tiene que querer ese inescrutable y desconocido futuro propio más que lo que quiere ser como es ahora. La mayoría de nosotros tenemos un miedo natural al cambio, especialmente al cambio personal, que es el más temible de los cambios. Pero creo que una vez que lo has hecho, una vez que lo has hecho y has vuelto de estas búsquedas, no importa cuán quijotescas parezcan en ese momento, vuelves distinto.Es revelador! Los grandes viajes (de muchos tipos) nos revelan porfundas lecciones sobre nosotros mismos y el universo, y entender que en realidad no somos estáticos, que cambiamos, y que podemos convertirnos  en alguien distinto, nuevo, y mejor.

Among the many beauties of alpinism is the fact that there are no significant external motivators. There is no competition, no medals, no prize money. Because it is objectively useless to climb mountains, the magnitude of the personal transformation must be great for us to give so much, including sometimes, our lives.
Entre las muchas bellezas del alpinismo está el hecho de que no hay motivadores externos significantes. No hay competición, no hay medallas, no hay recompense económica. Dado que escalar montañas es objetivamente inútil, la magnitud de la transformación personal ha de ser enorme para nosotros para que demos tanto, incluyendo a veces, la propia vida.

Climbing mountains has much to teach a person. The rare ones who possess the drive to temper themselves in the forge of climbing at the highest level; those people invariably have much to tell us, to teach us, to share by the end.
Escalar montañas tiene mucho que enseñar a una persona. Los muy pocos que poseen el impulso para templarse en la forja de la escalada al más alto nivel; esa gente invariablemente, tiene mucho que contarnos, que enseñarnos, en conclusión, que compartir.

People say that Ueli was gifted, that his ability was innate, given. That’s completely wrong. Achieving anUeli-Steck-level of mastery in climbing is a long-term commitment that requires a consistency that very few people are capable of. What made him that way is, in itself, worth studying, learning from.

 
La gente dice que Ueli estaba dotado, que su habilidad era innata, que le venía dada. Eso es completamente erróneo. Alcanzar el nivel de maestría en escalada de UeliSteck es un compromiso de largo plazo que requiere una consistencia de la que muy poca gente  es capaz. Lo que lo hizo ser como era, en sí mismo, merece ser estudiado, para aprender de ello.

Alpinism has the power to expose the timid among us, show them what true courage looks like. Examples hold the seeds of empowerment, and thereby a chance to overcome fear, and in this way live more freely.
El Alpinismo tiene el poder de exponer a los tímidos de entre nosotros, y enseñar lo que es el verdadero coraje. Los ejemplos son las semillas del fortalecimiento, y de este modo una oportunidad de superar el miedo, y de esta forma, vivir más libremente.

Here is what I believe people don't understand about Ueli, and often their own dreams. Ueli took the critical step of understanding the connection between his vision for climbing big mountains and what he did with his life every single day. Consistently.For a long time. Those cumulative daily actions were what made him the visionary that he was, and in our last email correspondence, a mere six weeks ago, he wrote: “I think we are still very far away from the perfect alpinist.”

Aquí está lo que yo creo que la gente no entiende de Ueli, y a menudo de sus propios sueños. Uelisubió el escalón crítico de entender la conexión entre su visión para escalar grandes montañas y lo que hacía con su vida cada día. De forma consistente. Durante mucho tiempo. Esas acciones diarias acumuladas fueron las que le hicieron el visionario que era, y en nuestra última comunicación por email, hace apenas seis semanas, escribió: “Creo que estamos aún muy lejos del alpinismo perfecto.”

His was a heroic process, which makes the outcome all the more tragic. He had a vision for what could be accomplished by a fit, technically excellent climber, and he made himself into the man that could accomplish that vision, despite clear risks. That is something to be honored and something to be respected. What immeasurably compounds the tragedy of his death is that his process was nearly complete; he had almost nothing left but the sweet part of life.
El suyo fue un proceso heroico, que hace el resultado aún más trágico. Él tuvo la visión de lo que puede ser conseguido por un escalador en forma, técnicamente de alto nivel, y se hizo a sí mismo el hombre que podía conseguir esa visión, a pesar de los riesgos evidentes. Eso es algo que le honra y que ha de ser respetado. Lo que hace inconmensurable la tragedia de su muerte es que su proceso ya casi estaba complet0; prácticamente no le quedaba nada más que la parte dulce de la vida.

I don't believe in the platitudes of “he died doing something he loved”. The fact of death is much bigger than the circumstance of death; that Ueli’s came fast was perhaps a blessing, but that it was violent gives me nightmares. The fact of his life is what we must remember.

Yo no creo en los tópicos de que “murió hacienda lo que amaba”. El hecho de la muerte es mucho más grande que la circunstancia de la muerte; que la de Ueli fuera rápida fue quizá una bendición, pero el hecho de que fuera violenta me da pesadillas. El hecho de su vida es lo que quiero recordar.

When a major figure of climbing like Ueli dies, there is always second-guessing and criticism. In my opinion Ueli came in for more than his fair share of criticism. Most of the criticism, I believe, is rooted in human insecurity. People didn’t believe anyone could do what he did, their own personal fears too overpowering to even allow the possibility of his excellence, of his achievement. Or they believe the risks he assumed were unjustifiable, yet this view is blind to the mastery, often ignorant of the years of apprenticeship. These are judgements made by people whose perspectives are unable to bend, to believe. The loss is to she who can not see the beautiful in the dangerous, but excellent, in the risk well executed.
Cuando una gran figura de la escalada como Ueli muere, siempre hay críticas y segundas miradas. En mi opinión Ueli da para más que su parte de crítica. La mayor pate de la critica, creo, nace de la inseguridad humana. La gente no creía que alguien pudiera hacer lo que hizo, sus propios miedos personales son demasiado abrumadores para siquiera permitir la posibilidad de su excelencia, de sus logros. O creen que los riesgos que asumía eran injutificables, incluso esta visión es ciega ante su maestría, a menudo ignorante de sus años de aprendizaje. Estos juicios hechos por gente cuyas perspectivas son incapaces de doblarse, de creer. La pérdida es para los que no pueden ver la belleza en lo peligroso,  pero excelente, el riesgo bien ejecutado.

And wouldn’t it have been wrong of him, a man who had a clear chance to make himself into the climber he was, wouldn’t it be wrong for him to ignore that knowledge, that intuition? Is it not wrong to allow greatness to rust on a shelf in the name of playing it safe? Yes, and we all would have been poorer for it.
¿Y no habría sido un error para él, un hombre que tenía la clara oportunidad de hacer de sí mismo el escalador que era, no habría sido un error para él ignorar ese conocimiento, esa intuición? ¿No es un error dejar la grandeza oxidarse en una estantería en nombre de jugar seguro?Sí, y todosseríamosmáspobres con ello.

Tragedy is relentless because no amount of heartache, or wishing, no amount of crying and sadness, nothing can bring him back. So what about the risks he took? The very risks that took him away? Taking risk is a judgment, and judgment is, by definition, making decisions, often life and death decisions, with imperfect information. It is not mathematics, it's not 2+2=4, it is imperfect. Whatever happened to cause his fall, we will never know. And I’d argue that it doesn't matter; it’s simply not possible to be right all of the time. It’s not human.

La tragedia es implacable porque no hay forma de traerlo de vuelta, no importa cuánto dolor, o deseo o llanto y tristeza, no hay forma de traerlo de vuelta. Entonces, ¿qué pasa con los riesgos que corría? ¿Precisamente los mismos riesgos que se lo llevaron? Correr riesgos es un juicio, y un juicio es, por definición, tomar decisiones, a veces decisiones de vida o muerte, y con información imperfecta. No son matemáticas, no es 2+2=4, es imperfecto. Lo que quiera que pasó que le hizo caer, nunca lo sabremos. Y yo diría que no importa: simplemente no es posible hacer lo correcto todo el tiempo. No eshumano.

All alpinists know this. Ueli definitely knew it and he lived with it. He climbed with it and he died with it. This doesn't make it right or wrong or good or bad or selfish or benevolent, it simply is what life, and alpinism, is made of.
Todos  los alpinistas lo sabemos. Ueli definitivamente lo sabía y vivía con ello. Escalaba con ello y murió con ello. Esto no lo hace correcto o incorrecto, o bueno o malo, o egocéntrico o benévolo, es simplemente lo que es la vida, y de lo que el alpinismo está hecho.
 
“You cannot stay on the summit forever; you have to come down again. So why bother in the first place? Just this: What is above knows what is below, but what is below does not know what is above. One climbs, one sees. One descends, one sees no longer, but one has seen. There is an art of conducting oneself in the lower regions by the memory of what one saw higher up. When one can no longer see, one does still know.”
- René Daumal


“No te puedes quedar en la cima para siempre; tienes que bajar de nuevo. Así que ¿por qué preocuparse en primer lugar? Justo esto: Lo que está arriba sabe lo que está debajo, pero lo que está debajo no sabe lo que está arriba. Uno escala, y lo ve. Uno desciende, deja de ver, pero ha visto. Es un arte el conducirse uno mismo en las regions bajas por la memoria de lo que uno vió arriba. Cuando uno ya no ve, aún sí sabe.”
-          René Daumal
We create this false security around ourselves every day and believe that we're in control of the world and we are all going to live to be 90 and die peacefully, in our sleep, surrounded by loved ones. The world I’ve known is almost always much more unpredictable, much more ruthless, and much more tragic. It is also beautiful and inspiring and we often celebrate beauty and inspiration. But we push away the things we don't like, and we don't like tragedy when it's real, when it’s ours. We prefer fake tragedy, on the stage or a screen.

Creamos a nuestro alrededor cada día esta falsa seguridad y creemos que tenemos el control del mundo y que todos vamos a vivir hasta los 90 años y morir tranquilamente mientras dormimos, rodeados de nuestros seres queridos. El mundo que yo he conocido es casi siempre mucho más impredecible, mucho más sin reglas, y mucho más trágico. También es bonito e inspirador y a menudo celebramos la belleza y la inspiración. Pero echamos fuera las cosas que no nos gustan, y no nos gusta la tragedia cuando es real, cuando es nuestra. Preferimos la tragedia fingida, en el escenario o en la pantalla.

How do we live, be present, with reality in an inherently tragic world? How do we go out again and climb, or live, make judgments that we know are imperfect and are eventually going to be incorrect? And incorrect at potentially a very high price? We need to admit that the risk exists. And we need to do more to respect and even idolize those people that gave their lives to teach us this hard, horrible, fact. We need to think about them, to remember them, to tell stories about them, to laugh about them, to remember them, because they are here with us, as long as we are here.

¿Cómo vivimos, cómo estamos presentes, con la realidad en un mundo inherentemente trágico? ¿Cómo salimos de nuevo a escalar, o vivimos, o tomamos decisiones que sabemos que son imperfectas y que eventualmente van a ser incorrectas? ¿E incorrectas potencialmente a un muy alto precio? Tenemos que admitir que el riesgo existe. Y debemos hacer más para  respetar o incluso idealizar a esa gente que da sus vidas para enseñarnos este hecho tan duro y horrible. Debemos pensar en ellos, para recordarlos, para contar historias sobre ellos, para reir sobre ellos, para recordarlos porque ellos están aquí con nosotros, mientras nosotros estemos aquí.

I feel lucky to have known Ueli. And the world is better because he lived the way he did. His spark of life was so bright. His vision was so far reaching. In recent years, I found his humility endearing. He was vulnerable with people, something that requires a rare strength and sensitivity. We need people like him, human heroes. We need to be inspired by greatness. We need Ueli to help us deal with our own puny fears. We need him to show us what it really means to live by one’s dreams.
Me siento adortunado de haber conocido a Ueli. Y el mundo es mejor por de la manera que él vivió.Su chispa de vida era tan brillante. Su visión era de tan largo alcance. En los últimos años, su humildad me pareció adorable. Ël era vulnerable con la gente, algo que requiere una fuerza y sensibilidad poco común.Necesitamos gente como él, héroes humanos. Debemos inspirarnos por los grandes. Necesitamos a Ueli para lidiar con nuestros propios miedos. Le necesitamos para enseñarnos lo que realmente significa vivir por los propios sueños.

Ueli shaped our community and he shaped the sport of climbing, I believe for the better, by first seeing, and then becoming what is humanly possible. Benevolent leadership by good example feels rare in today’s fractious world. It is something few people ever accomplish. Ueli lived and died as that kind of leader. Thank you Ueli, we can never repay you for living your greatness.

Ueli le dio forma a nuestra comunidad y le dio forma al deporte de la escalada, yo creo que para mejor, ya a primera vista, y después convirtiéndose en lo que era humanamente posible. Su liderazgo benevolente y a través del buen ejemplo parece extraño en el malhumorado mundo actual. Es algo que poca gente es capaz de lograr. Ueli vivió y murió como esa clase de líder. Gracias Ueli, nunca podremos agradecerte por haber vivido tu grandeza.

Poco que añadir. Bonita despedida.

jueves, 4 de mayo de 2017

Roca primaveral; Espolón Angoyu

7 Abril 2017
Espolón Angoyu, Vía “Espíritu perpetuo” 200 m 6a+
Mon Turrado, Raúl


Hacía años que miraba el estético perfil desde la carretera. Cuando Mon me comentó si quería hacerla, no lo dudé.
A las ocho de la mañana nos juntamos en El Remedio Mon y yo; el coche marcaba 3 grados pero era por la niebla. El día lo daban muy bueno y cálido. Recogimos a Raúl en Nava y nos dirigimos hacia Cangas y los Beyos.
Paramos en el puente Angoyu, que separa Asturias de León en una absurda frontera que no cumple el criterio lógico de la línea de cumbres de la cordillera. Ahí aparcamos en una explanada mínima.


Desde el coche se puede ver muy bien la línea. La vía la abrió Fito Santamaría hace bastantes años y en solitario. Un gallo.
La aproximación no es cómoda. De hecho, es justamente lo que hace que sea menos repetida de lo que merece. Los primeros pasos desde la carretera son aéreos, sobre terreno suelto. Gracias a que Mon se conoce muy bien el trayecto, vamos por el mejor recorrido. Colocando algún hito para la bajada y para otras cordadas que puedan venir, vamos remontando poco a poco hacia la gran cueva de la base del espolón. Desde aquí hay que hacer una serie de trepadas por terreno delicado en el que no te puedes caer (esto es lo que echa para atrás a la gente). Con cuidado vamos cruzando en diagonal hacia la derecha hasta alcanzar un árbol del que rapelaremos al regreso, y en el que dejamos las mochilas. Aún caminamos unos metros hasta el arranque de la escalada.
Por fin estamos en el pie de vía. Son aproximadamente las diez y media de la mañana, y mis compañeros me ceden amablemente el liderazgo. La escalada comienza sencilla, sobre buena roca en la que abunda la vegetación. Estiro unos cincuenta metros de IV hasta colocarme justo debajo y a la derecha de un reciente desprendimiento que se ve bien desde la base, y donde hay dos parabolts.


Mon y Raúl vienen hablando sin parar. Cuando llegan, vuelvo a tirar delante empalmando ahora dos largos del croquis y más o menos en la misma tónica: escalada fácil sobre buena roca, con pocos seguros fijos y bastante vegetación. Cuando llego al siguiente relevo, después de unos pasos más verticales y abiertos, ya se intuyen encima los característicos largos afilados que destacan desde la carretera, en el perfil del espolón.



Con unas explicaciones de Mon, me animo a tirar a por el siguiente largo, de 6a+. Sale por terreno sencillo para alcanzar una buena fisura. Al final de esta hay un paso de placa en adherencia que protege un parabolt y que será el más difícil. Después sigue levantando por muritos de autoprotección hasta un clavo casi escondido, y este da paso al muro final para llegar a la reunión. Solo en este tramo final tuve que afinar un poco la concentración, porque el seguro aleja y la escalada va sobre lomitos. Un largo realmente muy guapo y con una roca excelente. Sólo por este largo ya merece la pena la aproximación.


Mon viene de segundo forzando los pasos directos a la R. Raúl disfrutando.
La mirada se va al otro lado el valle, donde hay dos vecinos de renombre: el estético espolón de Apocalipsis ya por debajo de nosotros, y la impresionante pared del Frailón, aún por encima.
La siguiente tirada de V+ la lidera Raúl.


Mon atento, el Frailón de fonfo

Arranca bien tiesa de la reunión para flanquear luego dos espolones que Raúl escoge por la derecha. Resuelve sin problemas. La roca deja algo que desear especialmente en el tramo final.



El último largo lo tira Mon, vuelve a marcar 6a+. Un murito tieso en el que hay que protegerse hasta alcanzar alguna chapa. Antes de darnos cuenta ya ha llegado a la reunión.
Nos reunimos en la última relevo, contentos todos.


Los rápeles fueron fluidos, a pesar del viento que nos dio a ratos en la parte alta, y de las muchas plantas y arbolillos que hay en la parte baja. Muy en parte gracias al curro de Mon, claro.



Desde el árbol donde dejamos las mochilas, un último rápel nos va a evitar los destrepes de las secciones delicadas de la mañana. Recogidos los trastos, en un rato estamos de vuelta en el coche, y desde el coche en un rato tomándonos unas cervezas.
Un buen día, en buena compañía y con una escalada interesante.


Croquis de Chechu, gracias!

Gijón 7:30 h
Puente Angoyu 9:30 h
Inicio escalada 10:30 h
Fin escalada 14:00 h
Fin rápeles 15:30 h
Coche 15:45 h
Cangas 16:30 h






sábado, 15 de abril de 2017

Sensación de Primera

16 Febrero 2017
Fernando Calvo, Martín Moriyón
Torre del Friero (2.445 m), ascensión Canal Ancha (unos 600 m) + Cara NW, 350 m, 85º/M5/IV


En mitad de la inconsistencia más absoluta miro hacia abajo a los colegas, que desde la reunión me observan entre divertidos y apenados. Llevo peleando como veinte minutos, pero a mí me están pareciendo dos horas. Me ha costado dios y ayuda llegar hasta debajo del primer bloque a la vista (apenas quince metros desde la reunión), y después de un buen rato limpiando su superficie no he sido capaz de colocar un seguro. Está bien. Tendré que seguir a por el siguiente. Vuelvo a repetir la secuencia que parece que mejor funciona (o mejor dicho, la que funciona menos mal): espeto los dos piolets hasta donde se parece que se paran, con las manos desaparecidas en el blanco, a veces me llega la nieve al codo, muevo una primera pierna hacia arriba y a un lado, me intento subir en ella descargando todo el peso que puedo en los brazos, cuando el pie deja de hundirse rápidamente muevo el otro, repartiendo entonces mi peso entre los dos brazos y el pie en una especie de salto. Todo esto a veces para avanzar apenas veinte centímetros. Bueno, me quedan como diez metros más hasta los siguientes bloques que surgen del blanco. Espero poder meter algo allí… Y que la cosa mejore! Resoplo fuerte, pienso y repito.


Como dice el gran Barry Blanchard “It don't gotta be fun to be fun” (no tiene por qué ser divertido para ser divertido)…



Habíamos hablado de ello hace ya varias temporadas. Por unas cosas o por otras la cosa no surgió antes, pero ese jueves finalmente pudimos ir para allá a probar suerte, y realmente la encontramos.
El trazado era realmente evidente (desde abajo al menos), pero el caso es que a pesar de haber investigado, ni Martín ni Fer habían encontrado referencias de nadie subiéndose por allí. Esto del alpinismo está inventado hace mucho tiempo ya, y en una época no tan lejana no todo el mundo reseñaba las escaladas (dónde?) y algunos no dejan ningún rastro de su paso (los buenos no dejan rastro). El caso es que fuimos para allá pensando que no se había subido nadie por allí.

Madrugón inhumano: a las tres y media de la mañana me recoge Martín debajo de casa. Yo nunca me he levantado tan temprano en mi casa para ir al monte. Este horario es como de Alpes, pero lo cierto es que tenemos algo más de dos horas de coche, más una hora y media de aproximación, y luego prevemos un día largo…

En Llovio nos juntamos con Fernando y salimos hacia Arriondas, luego Cangas, Sajambre, el Pontón, y por último Valdeón y Cordiñanes, a donde llegamos a eso de las seis de la mañana. Reparto de trastos a la luz de la frontal, salimos cuesta arriba con el ánimo alto y la incertidumbre de cuando vas hacia lo desconocido. Asotín se hace notar, remontamos sus seiscientos metros comentando la poca nieve que hay, lo alta que está la cota para estar en Febrero. Es verdad también que el año pasado fue en esta semana en la que cayó la primera gran nevada del invierno, y hace dos años parecido. Se ve que la cosa está cambiando, no hay duda.
Nos amanece en la entrada de la canal Ancha: paramos a ponemos las botas, el arnés y los crampones. Venimos ligeros, pero la espalda agradece sacar cosas de la mochila. Comemos algo y arrancamos a por la gemelada de la canal: la nieve está cambiante, por zonas está dura y apenas marcamos huella, en otras nos hundimos considerablemente. Vamos remontando poco a poco, con cuidado en el paso de la rimaya y en algún resalte más. Al cabo de un rato nos vemos abriendo huella en nieve nueva, profunda, sin transformar: el esfuerzo aumenta, claro. Vamos mirando a nuestra izquierda, intentando identificar las torres y espolones que marcan por donde queremos ir.

Fernando había hecho una incursión por este terreno hace unas temporadas, con dos clientes: la prudencia le hizo darse la vuelta después de remontar varios largos hasta mangarse en un collado con el espolón norte. Sus referencias nos guían en los primeros metros de couloir en los que ya nos separamos de la Canal Ancha: vamos por terreno sencillo pero del que no permite errores, aún desencordados, con algún resalte quizá a 60º, pero con un tobogán por detrás de muchos metros. 


Continuamos hacia arriba aprovechando un sistema de corredores, serpenteantes, que nos van llevando hacia donde queremos. Por encima de nosotros se alzan varias torres, destacando impresionante la Aguja Bífida: el ambiente es una pasada: nieve nueva posada sobre la roca, y nosotros sorteando el paso entre espolones en busca de un camino que no sabemos si existe, y cómo de difícil puede ser. 


Finalmente nos estrellamos contra un resalte que frena nuestro avance desencordados. Los chavales por fin sacan los trastos y montan una reunión metiendo un clavo y un par de Friends. 


Fernando se ata los cabos calientes y arranca por unos mixtos tiesos que le hacen esforzarse. Va colocando laboriosos seguros: la roca no ofrece tanto como nos gustaría. De repente, al remontarse contra un muro, se da de frente contra un clavo muy viejo, metido en posición invertida y casi entero a la vista en una fisura horizontal: nuestra ilusión de ser los primeros por aquí se lleva un chasco. Bueno, pensamos, normal, esto es muy evidente para estar virgen. En todo caso siempre puede ser de una retirada… (queremos mantener la ilusión).
Fer sigue lidiando con nieve delicada, hielo fino, roca compacta… A los cuarenta y pico metros nos avisa de que ha montado reunión. Nosotros no le vemos.


Salgo yo delante, que soy más torpe: aprieto de lo lindo para pasar en libre. No creo que hubiera hecho esto de primero. Hay un par de puntos realmente delicados y difíciles de proteger: knife-blade incluido. Fer se ha currado un largo muy guapo. De nuevo, la roca no da para mucho y la reunión ha requerido creatividad: clavo, taco lazado y Friends reguleros…
El terreno por encima parece más difícil: tenemos una franja de roca de buen ángulo con nieve posada por todas partes ocultando los relieves. A la derecha en teoría continúa una canal, pero no parece nada fácil cruzar a ella. Martín toma el relevo: agarra los trastos y sale a ver qué pasa. Prueba de frente, justo encima de nosotros; se mueve con delicadeza para lo precario de los apoyos y los gancheos. Yo miro flipao cómo coloca los piolets en posiciones extrañas, cómo hace cambios de mano para intentar ganchear alto, cómo rasca recovecos donde colocar alguna pieza de seguro: lo que consigue poner queda cutre.
Se vuelve a la reunión para salir a mirar por la derecha: la tónica se mantiene. Pies delicados sobre nieve inconsistente, gancheos de piolets en roca ciega, seguros precarios. Muy lentamente avanza en horizontal. Se le ve moverse con dificultad, coloca una cinta lazando un bloque pequeño y hace una travesía, muy despacio, por roca ciega para los piolets y apoyos precarios para los crampones. Después de un buen rato consigue entrar en la canal derecha y remontar mejor.


Nosotros nos estamos quedando tiesos en la reunión: nos hemos abrigado y no paramos de mover los pies, pero aún así... Dejamos de verlo, va superando con trabajo varios resaltes duros, mixtos. Saneando suelta bloques de roca tamaño microondas, y la nieve también baja abundante. 


Al cabo de un buen rato nos da la voz de Reunión, y nos ponemos en movimiento al fin. De nuevo, como eslabón débil, salgo yo antes que Fer. Con pasos de equilibrio muy finos, y alguna trampa que dan las tablas de montaña acumuladas, libro la primera secuencia y me meto en la canal. 


Por encima veo resaltes muy tiesos, con bloques empotrados donde Martín ha saneado para meter seguros, varios y buenos, como debe ser. Nueva pelea y acero en el resalte. Coladas de nieve polvo nos tapizan. Esfuerzo, frío, equilibrio. Salgo a la siguiente canal recuperando el resuello. Solo que da un paso más, también tieso, este consigo salir en libre. Fer viene detrás de mí flipando y disfrutando a tope también.



Felicitamos al gallo: menudo largo perro, y lo bien que se lo ha hecho y asegurado. No era nada fácil ni por grado ni por condiciones. Sin duda, yo no habría pasado por ahí de primero, y mucho menos en libre como ha hecho Martín.

Me toca turno delante. Afortunadamente (creo inicialmente) es una tirada más tranqui. Vemos una pala más tumbada que cierra a unos treinta metros contra bloques tapizados, y donde tengo que derivar a la izquierda para mantener nuestra línea (y para evitar otras torres y paredes que tenemos encima y ciegan el progreso).
Salgo a por ello con ímpetu, pero a los pocos metros me encuentro bufando a tope, abriendo una zanja “como pa meter el gas”, en unos 50º con nieve polvo inconsistente hasta la cintura y que no me deja progresar si no es cargando todo el peso que puedo en los brazos hundidos hasta los codos y zigzaguenando continuamente. Con mucho esfuerzo alcanzo los primeros bloques donde me peleo infructuosamente por meter un seguro. Si este tramo hubiera estado helado, simplemente no merecería mención... 


Sigo por nieve similar pero con más ángulo, metiéndome a la izquierda en un corredor contra la tapia que hace con el espolón norte. Meto algún cintajo a un bloque, algún friend, y sigo bregando. Cuando cojo perspectiva del corredor, veo que unos diez metros más arriba la cosa ciega contra paredes de roca tiesas y grandes: mierda, no hay salida, esto pinta mal… Se lo voceo a los amigos. Como no hay mucha opción, decido seguir para asegurarme del todo o montar una reunión, ya que nada de lo instalado me da confianza para rapelar... En esas estoy cuando al avanzar unos metros más de incertidumbre, veo para mi sorpresa un paso de salida por una muy estrecha chimenea, tiesa, que como único paso esquivando desplomes y compactas placas, parece salir arriba. Sin verlo claro aún, me acerco remontando a ratos sobre nieve helada, otros apoyando contra la roca. En la base de la chimenea he terminado los sesenta metros de cuerda y no veo ni oigo a los compañeros. Durante un buen rato busco manera de montar reunión (no me veo subiéndome yo por la chimenea…).
Consigo sanear a la derecha una pequeña fisura taponada de hielo en la que maceo un peacker hasta que no entra más, pero después de pelear un rato por meter algo más, y ver que no tengo forma, miro de nuevo a la estrecha chimenea (con otros ojos ahora) y decido probar: lanzo los piolets al hielo del fondo, me encajo (quedo empotrado de lo muy estrecha que es) y remonto pies. Lanzo de nuevo los piolets, limpiando nieve y gancheando en la roca de la izquierda. La pared de la derecha es totalmente lisa, y está cubierta de una finísima capa de verglás. Repito la secuencia bufando unas tres veces más, parando entre cada una para recuperar resuello (el corazón en la boca) y pensar bien lo que estoy haciendo: el peaker se ha quedado ya un rato por debajo de los pies... Por fin pincho en la salida, agarra bien, y veo que tenemos la salida delante! Se me escapa un grito de júbilo.
Para llegar a los bloques donde quiero montar la reunión aún me quedan unos veinte metros de pala: mis compañeros ya vienen ensamblados hace rato. Monto la reunión y aseguro a los máquinas, que
vienen rápidos a pesar de la zanja. Fer sale delante encantao con la chimenea, detrás viene Martín. Nos juntamos muy contentos de ver que estamos lográndolo, no las teníamos todas con nosotros.



Fernando sale a por el último largo, más fácil. Cuando la cuerda se acaba, él está en la arista al sol, por primera vez en el día. Son las cinco y media. Llevamos diez horas desde que la rimaya de la Ancha. No hemos dejado nada detrás más allá de nuestras huellas en la nieve y el hielo.


Felices, recorremos los escasos metros que nos separan del buzón de cumbre. Una vez allí, comemos y bebemos, nos reímos. Mandamos mensajes a nuestras respectivas avisando de que vamos a llegar tarde hoy. Estamos encantados con la actividad. No hemos encontrado ninguna huella de paso después del viejo clavo del primer largo. Nos ilusionamos con que hayamos hecho una primera ascensión por esta fantástica vertiente de esta montaña tan bonita y significada. Se verá.


A mi sugerencia, el descenso decidimos hacerlo hacia Valdeón, para aprovechar el sol y la luz. Esta decisión nos hará tardar seguramente al menos una hora más que por el noreste, pero personalmente voy más tranquilo viendo las luces de los pueblos. En la bajada una llamada telefónica nos informa de que dos chavales, en principio asturianos, han muerto escalando en hielo en los Alpes… Inquietos seguimos para abajo.
Llegado a Posada salimos a la carretera que nos lleva hacia Cordiñanes. Afortunadamente hemos llevado las zapatillas y quitar las botas ayuda, pero en el último tramo Fer y yo dejamos las mochilas (joer lo que pesan) y seguimos sin ellas. A las diez de la noche, dieciséis horas después de salir, llegamos al coche. Yo totalmente fundido pero realmente feliz. El trayecto de coche de charla animada como siempre, rememorando todo lo vivido hoy, que ha sido tanto.


A los pocos días, y después de indagar si por allí existía alguna ascensión previa, y ante la falta de respuesta y de material en la pared, hacemos un croquis y compartimos algunas fotos en las redes sociales. La gente contacta con Marto y Fer para tirar pa allá a repetirla, y es que menudas fotos guapas y menuda línea.
El lunes, mi amigo Javi Sáenz me contacta para decirme que por allí ya se había subido hace bastantes años, todo en hielo. La verdad que nos parecía raro que estuviera virgen, pero a veces pasan estas cosas. Una pena.
Finalmente no fue una primera ascensión, pero desde luego, para mí ha sido un gran día de aventura, de exploración, de alpinismo y de montaña, vivido con intensidad con buenos amigos. Será de los de recordar.

Menudo día memorable me he pasado en las montañas con estos dos fieras. De los de recordar.
Ahora a pensar la siguiente.



Cordiñanes 06:00 h
Pie Canal Ancha 07:30 h
Inicio Canal NW 10:00 h
Cumbre 17:30 h
Santa Marina Valdeón 20:30 h
Cordiñanes 22:00 h

martes, 14 de marzo de 2017

Entreno vespertino en Ubiña

Viernes 10 Marzo 2017
Peña Ubiña (2.417 m) por la arista Este, Solo


Una y media de la tarde, apago el ordenador y salgo de la oficina: una bofetada de calor me pega en la cara. Con casi dos semanas de invierno por delante, la sensación es de verano. Conduciendo, en Mieres el coche marca 28º. Increíble. Y yo con los crampones en la mochila…
A las dos y media ya me he cambiado en el aparcamiento de Tuiza. Aquí está más fresco, sólo hay 23º… Madre mía. Insisto en meter los pinchos, que nunca se sabe. En la mochila forro, chupa, guantes, polainas, piolet y crampones. Yo salgo en camiseta y pantalón arremangados. Menos mal que he traído las botas de verano.
Camino del  Meicín cruzo varias personas que vienen de bajada. Mucho más normal su horario que el mío, subiendo a estas horas. A las tres estoy en el refugio cogiendo agua. No hay mucha nieve, pero sí tiene más o menos continuidad desde pronto en la vertiente noreste. Salgo hacia el valle de Covarrubias con intención de intentar coger la sombra lo antes posible. Buscar sombra en marzo. Manda narices.
En la soledad propia de mi horario abro huella en nieve húmeda, aunque bastante portante. No obstante, me he puesto las polainas para no acabar empapado. Buscando la sombra, confiando que la nieve esté mejor, he ido derivando hacia la izquierda en las palas bajo el Cueto les Cabres. Aquí, bajo sus paredes, el blanco ya domina totalmente y llego a echar de menos los crampones en un buen tramo. Bien, pienso para mí mientras regulo la respiración, quizá tengamos suerte.


Al asomarme a la Norte, mientras descanso, echo un rato intentando identificar las líneas clásicas o las más nuevas (Fendas e Ferralla). Viendo cómo está la nieve, seguramente me podría subir por la norte clásica asturiana sin problemas. Me lo pienso, pero luego veo el sol asomando ya en la arista y recuerdo el pequeño resalte final. Mal sitio para cogerlo en condiciones precarias: a ver quién es el guapo que decide recular allí arriba sin darle un tiento…
Para evitar tentaciones derivo hacia la senda de les Merines, camino del pie de la arista Este.
Una vez llego a la comba de la arista Este, paro a ponerme los crampones y saco el piolet. Son las 4 y cuarto. Desde aquí tengo que trepar más y es mucho más entretenido. Enlazo pequeños corredores con resaltes de caliza de calidad, con pequeñas campas de nieve más tumbadas. Hay algo de huella vieja, desdibujada.


Poco a poco, la cosa va cogiendo más ambiente, siendo siempre muy fácil. En un momento dado, justo en un tramo más aéreo sobre roca, con buena caída hacia ambas vertientes, veo salir por el cielo un parapente que ha despegado de la cima. Seguramente la última persona que quedaba por encima de mí en todo el macizo: son casi las cinco de la tarde.


Como siempre en estas situaciones, me obligo a ser consciente de lo que hago, de la exposición de la situación (aunque sea fácil). Sigo disfrutando la trepada y al cabo de un rato, saliendo de una travesía bajo bloques, por fin veo la cumbre y el vértice geodésico.


Cuando llego son las cinco y cuarto. En la luz dorada de la tarde, tiro unas pocas fotos que, como siempre, no consiguen captar la belleza y grandeza del paisaje que me rodea.
Saco un bastón de la mochila y arranco por las huellas de la normal dirección al collado de Terreros. La nieve sigue estando sorprendentemente bien y apenas me hundo nada. En un rato alcanzo las combas que llevan al collado, y desde aquí, aprovechando los neveros, enfoco hacia el refugio.


En el Meicín paro a quitar las polainas y el forro. Me saludan Ur y unos cuantos perros más, con ganas de cariño. Dentro del refugio oigo rumores de voces.
Sigo para abajo y llego al coche a las seis y media pasadas.


El coche sigue marcando 22º. Como no enfríe y entre un temporal, se nos va la nieve mucho antes de tiempo.
Currar la mañana y aprovechar la tarde de crampones y piolet, escalando un rato en mixtos fáciles, haciendo una cumbre de 2400 m y disfrutando de la montaña entera para mí… Impagable.


Por otro lado, una buena sesión de entrenamiento: me duraron las agujetas hasta el lunes.

Tuiza 14:30 h
Pie de vía 16:20 h
Cumbre Ubiña 17:15 h
Tuiza 18:40 h

miércoles, 22 de febrero de 2017

Ario, mirador excepcional

Sábado 21 Enero 2017
Nando del Pozo, Manolo Crespo
Jultayu (1.941 m) desde el lago Ercina


Después de 25 años pisando los Picos, aún me quedan sitios realmente básicos por descubrir. Me ha sucedido que, dado que yo estaba muy centrado en escalar, me han ido quedando sin conocer algunos sitios que no tienen asociadas vías de escalada reseñables.  Como últimamente escalo menos (muchísimo menos), mi atención se fija ahora en estas referencias pendientes para mí.
Hace un par de años, y porque ya me daba vergüenza, fui hasta el mirador de Ordiales. Fui solo y además del mirador ascendí a varias cumbres de la zona. Lo disfruté enormemente, entendí por qué es un sitio tan famoso.



Este sábado he tachado otro básico: Vega de Ario. Y de nuevo he flipado con el lugar.

El invierno ha llegado finalmente, y si bien ha habido poca precipitación y la nieve aún es escasa, la temperatura en cambio sí ha bajado considerablemente. Para cuando llegamos al parking a las ocho y media de la mañana, nuestro coche es el único junto con otros dos. Poca afluencia para una buena previsión meteorológica, aunque es temprano.
Arrancamos a caminar al lado del lago helado. La nieve está durísima y apenas marcamos con las botas.
Comenzamos a caminar por lo que siempre he escuchado, y ahora veo en directo, es un terreno de sube-baja, con pocas referencias evidentes. Está claro que por aquí, si entra la niebla estaríamos en problemas. El cielo del amanecer está mucho más nublado de lo que nos gustaría, tanto hacia el Este, como hacia el Oeste. Nubes oscuras cubren amenazadoras los perfiles de cumbres: comentamos que si es así, si se tuerce el día, nos daremos la vuelta sin darle margen al cielo a meternos en problemas.
Pasamos por majadas de cabañas y pequeños llanos, no hay apenas cuesta.
La nieve sigue dura como el hormigón, no hay ninguna huella que nos indique el camino, salvo algunas de animales que sí parecen seguirlo. Cuando enfrentamos un repecho más serio, paramos a ponernos los crampones.
Buscamos el mejor trazado mientras seguimos preocupados por el cielo, que hacia el Central aparece aún oscuro y de hecho nos suelta pequeños copos de nieve apretada de vez en cuando.
Por fin, después de unas dos horas y media, alcanzamos el collado que nos da vista hacia el macizo central: la estampa es espectacular.


Tras de unos minutos admirando las vistas, tando de los Urrieles como de las cumbres más cercanas y que quizá intentemos luego, nos dirigimos hacia el refugio de la Vega de Ario. Aún nos lleva otro cuarto de hora alcanzarlo. El refugio está cerrado excepto por el cuarto de entrada, habilitado estupendamente como vivac de invierno con unas plataformas de madera. Es realmente acogedor.


Después de comer y descansar unos minutos, volvemos a ponernos en marcha de nuevo, con intención de ascender a la cumbre más cercana y más fácil, el Jultayu. Para ascenderlo, aún tenemos que cruzar una buena distancia de terreno indefinido, con jous, subidas y bajadas. Afortunadamente la nieve sigue estando increíble, y se camina fenomenal.
El paisaje es fantástico, la pendiente va aumentando y cada vez hay que prestar más atención al pisar: un resbalón empieza a ser realmente peligroso. Además, hay que interpretar el recorrido, buscando el mejor camino.


Identificamos de cuando en cuando un hito que sobresale de la nieve, seguimos remontando y entrando en la sombra de la cara noroeste. Nando viene recuperando de una gripe, y en un momento dado prefiere darse la vuelta hasta un collado al sol. Manolo y yo seguimos subiendo.


El ángulo es llevadero, pero a ratos la superficie es hielo vivo: Manolo saca el segundo piolet, que yo no he traído… Salgo por fin a la arista y al sol. Mientras espero al colega me recreo con las vistas, son realmente tremendas: en frente el Central espectacular, antes el tajo del Cares con dos mil metros de desnivel, a la derecha alpino el Cuvicente, Robliza y demás, junto con la Peña Santa, espectacular. Hacia atrás toda la subida desde los Lagos y el mar de fondo…


Después de un rato en la cumbre decidimos bajar más hacia el norte, y claramente es más cómodo. Sigue estando muy helado, pero es menos expuesto que la pala por la que subimos. En unos minutos alcanzamos a Nando que nos esperaba. Desde aquí seguimos bajando.
El día ha ido mejorando, y el sol domina en el cielo.


Las perspectivas en el camino de regreso son muy chulas: a ratos veo a mis amigos circulando por enormes toboganes de nieve helada, donde los crampones no dejan marca, y al fondo aparece el mar.


Desde el collado hacia Vega de Ario hasta el coche, el camino es tan plano que prácticamente lleva el mismo tiempo de vuelta que de ida. Además, el sol va haciendo su trabajo y la nieve empieza a estar un poco más pesada.


Nos encontramos a mi amigo Rubén que sube con su mujer a disfrutar las vistas. Ya llegando a la vega del lago, vemos un montón de gente que ha subido a disfrutar la montaña a su manera (algunos salieron en el periódico a los dos días…).

A las cinco llegamos al coche.
Ocho horas de pateo, la mitad de crampones, disfrutando de una nieve y unos paisajes espectaculares. He conocido una cumbre nueva para mí, un refugio nuevo para mí, y he tachado quizá el más sangrante de los sitios básicos de los Picos que no conocía. Volveré.
Como siempre, con Nando y Manolo, muchas risas.
Estupendo día de montaña.