LA MONTAÑA COMO PASIÓN, COMO ESCENARIO INFINITO SOBRE EL QUE DISFRUTAR INTENSAMENTE DE LA VIDA,
DONDE ESCALAR, ESQUIAR, PEDALEAR, CORRER, CAMINAR...
DONDE LOS AMIGOS, EL ESTILO Y LAS FORMAS CUENTAN, Y MUCHO

jueves, 17 de agosto de 2017

BTT en el Pirineo: Valle de Gistaín

Sábado 5 Agosto 2017
Nando del Pozo,
Circular BTT: San Juan de Plan (1.118 m), Gistaín (1.378 m), Collado de la Cruz de Guardia (2.100 m), Collado de Pardinas (2.261 m), Plan de Mozarro, La Sargueta, San Juan de Plan (1.200 m)
34 km, 1.100 m positivos


La previsión hablaba de tormentas, y lluvias generalizadas. El plan original de ir a escalar por Francia en la zona de Gavarnie quedó pospuesto. Llevamos los trastos de trepar, pero añadimos las bicicletas por si acaso. Conforme viajábamos, en la cabeza ya se afianzaban los objetivos: sábado ruta BTT que Nando ya tenía planteada hace tiempo por la zona de Gistaín, y al día siguiente, si se podía, intentar una cumbre de tresmil (que nosotros ante todo somos montañeros): aquí estaba el Culfreda o el Bachimala como opciones.
El viernes llegamos bastante tarde al camping, apurando la hora de corte. Pero aún nos pudimos tomar una birra en la terraza después de instalarnos. Mientras nos comíamos una empanada viendo el mundial de atletismo en pantalla gigante. Esto a las once y media de la noche y con una temperatura agradable después de los treinta y cinco que alcanzó el termómetro esa tarde. Vivan los campings españoles.
Amaneció azul aunque con nubes veloces circulando. Hacia las siete y media estábamos desayunando sigilosos.
El trayecto de coche hasta San Juan de Plan fue breve. En seguida estábamos preparando las bicicletas y las escuetas mochilas: chubasquero y cuatro cosas de comer.


Salimos cuesta arriba desde el primer metro: en 2.5 km de asfalto remontamos 250 m hasta Gistaín. Desde aquí abandonamos el asfalto para el resto de la jornada: tomamos una pista a la derecha que nos saca del pueblo hacia el mirador de la Cruz de Puyadase. Aprovechamos aquí para rellenar bidones, que el sol cuando sale aprieta de lo lindo y uno nunca sabe lo que le va a deparar el día.
Seguimos remontando un tramo de bosque en el que agradecemos la sombra. La pendiente diría que es más suave que antes en el asfalto. Subimos serpenteando hacia un valle redondeado, de amplios prados salpicados de cabañas. Es idílico (cuesta arriba, pero idílico).
La pista no da tregua, pero tampoco tiene repechos, casi siempre nos sobran dos o tres piñones y eso es señal de que no estamos apretando. El cielo se cubre a ratos, y las nubes que vienen del Este son cada vez más densas y oscuras. Todo apunta a que vamos a mojarnos.


Vemos aparecer por encima a dos tíos en bici bajando veloces. Cuando nos cruzamos nos dicen que viene del collado de la Cruz. Luego sabremos cuál es, a menos de la mitad de nuestro recorrido de hoy.
Empieza a gotear. Luego empieza a ser más que gotear. Llueve. No obstante, con el calor que hace, hasta se agradece. No ponemos la chupa. Seguimos remontando la pista, que sigue ganando metros de manera continua. Pasamos el collado de las Fuens, donde nuestra pista desvía a la derecha. De frente baja a otro valle que parece tirar hacia Plan.
Ha parado de llover y está cubierto, así que el calor afloja y vamos hablando sin parar. Llegamos al cabo de un rato al collado de la Cruz de Guardia. Aquí llevamos 1000 metros de desnivel directo.


Las vistas son muy chulas: las cumbres de delante, Punta Maristás y Pico de L´Orbar invitan a su ascensión. Hacia Poniente, todo el valle de Pineta, espectacular, con su cascada al fondo que se identifica claramente a pesar de la distancia.

Encima el grupo del Perdido, donde íbamos a estar hoy escalando, está cubierto con una gran nube enganchada. Girando hacia el norte y el este, un montón de cumbres que Nando me va identificando. Más cerca, Punta Suelza, y a su derecha se intuye el collado al que tenemos que subir para dejarnos caer dirección Biadós.

Continuamos por la pista ahora casi llana. Al cabo de un rato la abandonamos para remontar caminando por la ladera con objeto de ganar el collado de la forma más suave posible. Son unos veinte minutos en los que apenas ciclamos algún tramo, pero no se hacen duros.


En el collado de Pardinas (2.261m) sopla viento fuerte y hay un pastor eléctrico a sortear. Es nuestro punto más alto del día. Nos tiramos a comer algo y disfrutar las vistas: un buen rebaño de vacas, el primero que vemos en todo el día, pasta tranquilamente por debajo de nosotros.
La bajada en el primer tramo es algo trialera, con hierba alta, huecos y alguna piedra. Hay bastantes madrigueras de marmotas. Una vez conseguimos bajar hasta el plano del valle, llamado Plan de Mozarro, tomamos unas huellas de  todoterreno en el prado que nos llevan veloces ya hasta una solitaria cabaña.


Nos encontramos aquí a otro grupo de beteteros que vienen haciendo una ruta similar pero en dirección contraria. A partir de este punto, la pista es buena, ancha y nos deja bajar rápido. El sol está saliendo de nuevo y aprovechamos para darnos un chapuzón en una poza el arroyo.


El agua no está nada fría para ser un regato de montaña. Renovados con el baño seguimos para abajo.
Vistas preciosas, valles, cumbres, cascadas… Llegamos así a la pista de Biadós desde donde emprendemos el tramo final hacia el coche, siembre bajando ya.

Gran ruta, precioso recorrido y pista muy llevadera para el desnivel que se asciende.
Hemos tenido suerte con el tiempo. No ha llovido apenas, y tampoco nos ha molestado el calor o el sol.


Esa tarde, después de bañarnos en el río junto al camping, cayó una tormenta tremenda, con granizo de tamaño considerable. Y por la noche igual, pero más tiempo y más intenso. En esos mismos momentos en Benasque, tuvieron que desalojar a un buen grupo de gente que se vio sorprendida por las crecidas de los torrentes que se llevaron tiendas de campaña y demás enseres… Y es que los Pirineos son una cordillera de un tamaño considerable, y sus fenómenos meteorológicos proporcionales…


Cena en Aínsa. Fenomenal.

lunes, 17 de julio de 2017

Calor extremo en Franceses, agonizando por la caliza

Domingo, 18 Junio 2017
Peña Vieja (2.613 m), Espolón de los Franceses (600 m, V)
Kike Díaz


Kike y yo nos conocemos hace bastantes años. Entrenamos juntos muchas sesiones de tablón y compartimos tardes de deportiva en las que él me motivaba enormemente con su gran fuerza y estilo. Pero nunca habíamos escalado en el monte juntos, y ya tocaba.
Fuerte escalador deportivo, lleva ya unos años acercándose al monte a repetir clásicas y no tan clásicas. Y en ese proceso, nos planteamos el Espolón de los Franceses de Peña Vieja que él no conocía, que es una imprescindible de los Picos, y que a mí me encajaba bien en mi baja forma…



Madrugamos que el viaje es largo. En Potes nos saludamos de coche a coche con Estivi y Javi que suben a hacer alguna de las suyas. Nosotros subimos por Espinama: mi coche protesta en algún punto de la pista, pero llega al Parador de Áliva donde aparcamos. Son algo más de las nueve cuando salimos de pantalón corto hacia la pared, muy cercana desde aquí.
Cargamos agua: un litro y medio cada uno.
La temperatura de los días anteriores era alta, demasiado para esta época del año, pero lo cierto es que la previsión para Picos no hacía pensar lo que nos iba a tocar.




Empezamos a escalar pasadas las nueve y media, y ya desde los primeros pasos nos aprieta un sol de justicia. Vamos alternando cabeza de cuerda estirando tiradas a sesenta metros (o incluso con algún pequeño ensamble). El Espolón es una vía clásica de grado fácil, con algo de hierba en la zona baja, pero estética y con unas vistas muy buenas.



En el lardo seis, ya sobre el propio filo, Kike se embarca en una chimenea más a la derecha de lo debido (por fiarse de la descripción de la guía que trae) y tiene que hacer una travesía algo fina para retomar la vía. Es lo que tiene ir sobrado de grado, que no notas que por donde vas ya no es IV+ (ni V+ en el paso concreto).



En cada reunión vamos bebiendo, echando crema también.
Largos elegantes en esta segunda parte, buena roca. Disfrutones.
Como siempre me pasa en el monte, yo voy pensando en los amigos, y especialmente en Miguel. Me lo imagino trepando la vía sin cuerda, pero sobre todo pienso en cuando la destrepó a pelo, y en los infelices que se cruzaran con él ese día... Genio y figura.



Llegamos a los gendarmes sobre las dos y media, después de hacer diez largos casi a tope de cuerda todos. Unas cinco horas para la vía. Una media hora por largo. No es para tirar cohetes, pero es no corre ni gota de aire y el calor realmente aplana.
Mientras recogemos los trastos y las cuerdas para afrontar el tramo de trepada hasta cumbre, comemos algo por primera vez. Kike termina su agua aquí. A mí me queda el clásico cuarterón, que ya prevemos no va a saciar nada…
La primera parte de la trepada vamos encajados e incluso algo en sombra, cosa que se agradece. Con todo, yo me tengo que sentar cada pocos minutos de la flojera que me invade.
Ya en zona de arista, como siempre, vamos buscando el terreno más fácil. En un momento dado me separo de Kike y me enredo en un resalte que me obliga a poner gatos de nuevo (no vaya a ser). Alcanzamos las pequeñas torres donde adelantamos a los chavales que llevábamos encima en la escalada. Yo voy sentándome cada vez más a menudo: parece que estoy en un ochomil. Hacemos un par de rápeles cortos. Otros resaltes los destrepamos.
Finalmente, dos horas más tarde estamos en la cumbre. El sol abrasa. Los Picos están más secos que muchos agostos.Comemos un poco más y terminamos el agua.Creo que estoy en un estado combinado de insolación y deshidratación, cercano a la temida pájara. Hace muchos años que no me encuentro así.
Kike me empieza a atender como a un enfermo.


La idea de bajar por la Canal del Vidrio se desecha pensando en sus delicados destrepes y mi lamentable estado: hasta mareos me dan.  Salimos hacia el Collado de la Canalona, parando a comer nieve en el último triste nevero que queda bajo Coteros Rojos. Combino la nieve con una barrita energética con la esperanza de ir recuperando.
Bajo la Canalona no hay nieve, seguimos hacia Bustamante. Aquí volvemos a comer algo de nieve mientras veo las zetas del camino tantas veces recorrido hacia Fuente De. No hay ni un alma.
Parece que voy recuperando poco a poco y ya estiro tramos más largos. También es porque el sol ya está más bajo y su impacto es menor. En la Vueltona aprovechamos la última sombra que queda hasta Tajahierro. Me tiro al suelo.
Última tirada bajo la Olvidada, Lloroza, Cobarrobres, y enfocamos hacia Áliva. Voy pensando en el caño de agua junto al parador.
Llegamos por fin y bebemos. El agua y el haber terminado parece que me resucita.
En el Parador entramos a tomar algo. Kike saluda a sus conocidos por haber currado allí varios veranos en tema de astronomía. Yo me tomo dos cervezas con limón (sin alcohol): cuando me quito las gafas de sol noto la cara de sorpresa del camarero. Luego en el coche, me miro en el espejo y me veo realmente demacrado, con los ojos hundidos en las cuencas…

El viaje de vuelta en coche ya fue normal: me encontraba bien y el líquido repuesto me recuperó rápidamente.
A pesar de venir bebiendo todo el viaje, cuando al llegar a casa me peso: he perdido cuatro kilos hoy, obviamente la mayor parte son de agua…
Pensando en la siguiente ya, esperemos que menos agónica.

Gijón 6:00 h
Áliva 9:00 h
Pie de Vía 9:40 h
Fin escalada 14:30 h
Cumbre 16:30 h

Áliva 18:30 h

martes, 13 de junio de 2017

Tarde de BTT Cantábrica

21 Abril 2017
Nando y Noelia
Ruta por las faldas del Brañacaballo, León (aprox. 24 km, +800 m)

Viernes tarde, buena previsión de meteo, hoy toca bicicleta.
Salimos de Gijón hacia las dos y media de la tarde. El trayecto lleva una hora escasa. De camino observamos la poca nieve que nos queda en la cordillera esta triste temporada: se vaticinan para el verano sequías en montaña nunca vistas.


Poco después de las tres y media ya estamos listos para arrancar. Hace una muy buena temperatura para rodar. Salimos desde el pequeño pueblo de Camplongo de Arbás (1.200 m). Los primeros kilómetros son de asfalto: primero de regreso hacia la general, y desde esta,  al poco rato, coger una ya empinada carretera hacia Millaró de la Tercia. La carretera pica bastante y el plato pequeño hace acto de presencia.


El paisaje es muy guapo, cumbres rocosas aún adornadas por neveros, y laderas cubiertas de brezo colorido. Saliendo de Millaró (1.300 m) el asfalto da paso a la pista de tierra, de pendiente muy pronunciada al principio. Vamos remontando por zetas sobre tierra hasta el collado Farramedal (1.700 m). Desde este la cosa suaviza, y aunque sigue para arriba, es más llevadero.
Nando y Noelia se turnan a tirar delante. Yo bastante hago con no descolgar.



Vamos faldeando el Brañacaballo, una cumbre típica de esquí de montaña, a la que este invierno la escasa nieve seguramente no haya dejado disfrutar de sus laderas salvo a los más fanáticos.
Paramos a reparar un pinchazo de Nando, parada que también sirve para comer y beber un poco, y para admirar el paisaje. Tratamos de identificar las muchas cumbres que se ven alrededor.


Seguimos girando dirección Oeste en un subir suave pero constante hasta que pasamos por una cabaña, poco después de la llamada Fuente la Pinga. Estamos a unos 1.900 metros y este es el punto más alto por el que vamos a pasar. Es decir, de aquí en adelante básicamente nos toca bajar.


La pista es realmente fantástica para la bicicleta de montaña: nos dejamos lanzar por la pendiente, tocando frenos de vez en cuando para que la cosa no se desmadre. Vamos perdiendo altura poco a poco, cambiando de orientación hacia el  Oeste, luego hacia el Norte, vuelta al Este y al Sur, girando las redondeadas laderas. Ahora estamos en las faldas del Pico la Carba. Debajo, muchos metros más abajo, vemos las casas de Tonín de Arbás, hacia donde vamos a ir, pero aún nos queda trayecto.


Pasamos por unas cabañas con bastantes caballos, el Chozo de la Carba, más adelante, los Chozos de los Prados Viejos. Aquí, ya casi en el Valle de Cuadro, paramos a observar la propuesta de extensión de la ruta que tiene Nando en la cabeza: en la ladera de enfrente se levanta una estrecha y muy empinada pista que sube hasta el llamado Collado Sierra Bermejo. En este collado, de camperas, confiamos exista nueva pista para bajar por la siguiente vertiente y terminar dando a Pendilla. Pero la extensión va a quedar para otro día. Hoy seguimos para abajo.


Breves minutos después alcanzamos los embarrados caminos que dan entrada a Tonín, con sus múltiples perros. Y desde aquí, poco más de carretera y llegamos a Camplongo, donde tenemos el coche.
Gran ruta. Y gran potencial para extenderla con las muchas opciones de pistas de la zona.

Una tarde de viernes bien aprovechada.

(varias de las fotos son de Noe)

sábado, 3 de junio de 2017

Contrarreloj a la tormenta

Sábado 13 Mayo 2017
Juaco Piñera
Integral de los Poyones (1.000 m, V), Macizo del Cornión, Picos de Europa


La previsión era clara: hasta las dos o tres aguantaría, pero luego, de repente, iba a caer agua en cantidad. El día antes había llovido intensamente casi toda la tarde, con contundencia. La conclusión es que íbamos justos de tiempo y que había que moverse ligeros, y además tener suerte de que no se adelantara.
Salimos de Pandecarmen hacia las nueve, con una cuerda cada uno y el material justo repartido entre los dos. Las mochilas parecen hasta ligeras: una vez dejas de meter los piolets, los crampones y la ropa extra del invierno, es como una liberación.
El macizo aparecía enganchado de nubes algodonosas, que cambiaban de forma con rapidez a merced de un fuerte viento en altura. Las cumbres más altas a ratos se cubrían, a ratos asomaban, con una capa de nieve fresca de los días anteriores. Nuestro objetivo era más modesto, con cota máxima en torno a los 2.100 m, iba a estar limpio de nieve.


No teníamos claro por dónde aproximar, así que una vez en la Cuerre Benita, después de echar un vistazo, decidimos continuar a lo conocido, camino del Porru Bolu, y explorar de bajada.
Un poco por encima del camino, unos chavales parecen clavar algo en la roca. Después sabré que era Fer con unos clientes de cursillo haciendo prácticas.


Al pie del Porru Llagu observamos tanto el lago que le da nombre (y que suele estar seco) como la línea de cumbres que vamos a ascender, con esbeltas paredes en su vertiente Este y en las que he disfrutado buenas escaladas hace años (hay que volver). Nosotros teníamos que girar al Norte y ganar la cabecera, para lo cual tuvimos que perder bastante altura en un jou, y remontarla de nuevo hacia el Primer Poyón.


Primera Torre: Equivocamos la entrada y tenemos que escalar en botas un largo con pasos de IV en roca dudosa para alcanzar la primera cumbre. Luego vemos que se sube andando por la otra vertiente. Bueno, a esto venimos, a escalar.
Cresteo fácil hasta la cumbre y rápel de unos treinta metros al collado con la segunda torre. Una vez aquí nos toca el largo más difícil según los croquis.



Segunda Torre: mientras me pongo los gatos y me cuelgo los trastos, el viento frío nos zarandea. Voy con la chupa puesta y los guantes a mano. Salgo a por ello y voy resolviendo tranquilo toda la tirada. Escalada bonita combinando adherencia con fisuras fáciles. Roca norte con su tacto particular. Hay varios seguros, pero hay que reforzarlos con otros intercalados. La escalada obliga a moverse. Llegando casi a la reunión me pego un buen susto cuanto agarrado a un buen canto aparentemente sano, se sale de sitio un bloque tamaño caja de zapatos: lo trato de dirigir evitando que me pegue a mí y a las cuerdas hacia abajo. Después de esto, me concentro en los últimos cuatro metros hasta la reunión. Esta es de tres clavos y bastante colgada debajo de unas panzas. Juaco viene despacio detrás. Yo aseguro con la capucha y los guantes puestos.


Apuro para salir de nuevo y después de unos metros en una especie de chimenea, estiro las cuerdas a tope ya sobre la arista fácil de la segunda torre, y con caliza súper adherente.Otra tirada por la arista en terreno sencillo.
El cielo está muy oscuro por momentos, tenemos que espabilar. Recogemos las cuerdas y destrepamos hacia el collado con la tercera torre. Mientras destrepo, voy identificando en frente los pasos a seguir y los seguros existentes que me sirven de referencia.


Tercera torre: Salgo para arriba rápido. Es fácil y pronto he estirado toda la cuerda y monto reunión sobre un gran bloque. Observo a Juaco recortado contra el gris de las nubes que están descargando agua no muy lejos ya: cortinas hiladas que se van acercando...


Mientras Juaco trepa, empiezan a caernos las primeras gotas. Rápidamente recorremos otra tirada de arista fácil en ensamble y nos preparamos para destrepar hacia el collado con el Requexón. Esta parte la conozco de hace un par de años, cuando vine solo por aquí.
Completar la actividad haciendo la cumbre del Requexón, que es lo natural, ni se contempla hoy con la perspectiva de cielo gris plomo que tenemos encima.




Recogiendo las cuerdas y los trastos, con las manos frías, las gotas parecen arreciar a la vez que el viento. Sin embargo, al cabo de unos minutos volvemos a estar al sol. Ha pasado esta nube...

Destrepamos hacia el Norte, por la base de las paredes Oeste cuyas cumbres acabamos de cabalgar, dirección a la Canal Vaquera. Aprovechamos los neveros para deslizarnos con cuidado, perdiendo altura.

25 años escalando juntos, ahí es nada!
Esta zona de los Picos, tan cerca de zonas trilladas, es nueva para los dos, así que procuramos no perder la referencia de los hitos. Poco a poco vamos acercándonos al camino de Ordiales, aunque se nos está haciendo largo.



Es justamente cuando acabamos de tocar el camino de Ordiales cuando empieza a llover fuerte, y al minuto siguiente es una tromba total. La lluvia prevista ha llegado con una hora de retraso. Menos mal!
Llegamos a Vegarredonda totalmente empapados. Nos tomamos un Aquarius charlando con Marta. Al rato escampa y podemos salir hacia el coche sin lluvia ya.


Charlando de mil cosas, llegamos al coche hacia las seis y media, nueve horas y media después de salir, muy contentos con la actividad, especialmente por habernos librado de la lluvia durante la escalada.
La integral es bonita, habrá que volver a repetirla, y estirarla hasta el Requexón. Y luego hacerla al revés. Y más tarde hacerla en invierno…

Gijón 7:00 h
Salida Pandecarmen 9:00 h
Pie de vía 11:30 h
Fin escalada 15:00 h
Vegarredonda 17:00 h
Pandecarmen 18:30 h

domingo, 28 de mayo de 2017

Ganas de vomitar

Terminamos de comer. Recojo y me siento diez minutos. Son las tres y media.
A las cuatro estoy vestido de romano saliendo de casa. Hace calor de tormenta.

Tengo múltiples opciones disponibles de recorrido, pero a los veinte minutos, sin saber muy bien cómo o  por qué, ya estoy debajo de la puta cuesta.

La cabrona es corta, apenas dos kilómetros y medio, pero muy intensa: más de trescientos metros de desnivel. Me saluda de lejos con su hormigón. Hormigón burlón pienso mientras me acerco.

Es una vieja conocida (no voy a llamarla amiga, sólo faltaba). Cada curva, cada bache, cada sombra me las conozco de muchas, muchas veces ya.
Hoy yo sé que estoy bajo de forma. Y me está maltratando más que de costumbre.

En los repechos intermedios me pregunto por qué, para qué, si total ya...

De cuando en cuando echo miradas furtivas a los piñones, con la esperanza de que por arte de magia haya nacido uno más, más grande.

Pienso que bien podría darme la vuelta ya mismo y nadie se enteraría (no hay nunca mucho tráfico por aquí...).

Pero algo me empuja a seguir.

A pesar de las malas sensaciones, del dolor de piernas, de la respiración sofocada, del corazón acelerado. A pesar de las ganas de vomitar. A pesar de todo, sigo.

Y de puro cabezota, como tantas veces, corono.

Cincuenta minutos. Cuatrocientos cincuenta metros de desnivel directos. Algo más de quinientos acumulados. Apenas diez kilómetros. Los ojos inyectados.

El regreso no tiene relevancia. Básicamente es dejarse caer. Con todo, en los llanos de llegada a casa, las piernas protestan de nuevo, duros los cuádriceps pidiendo tregua.

Hora y diez. Diecinueve kilómetros. Unos quinientos metros positivos. Entreno intensivo.
Ganas de vomitar incluidas. Masoquismo.

Tengo que repetir más a menudo.

lunes, 8 de mayo de 2017

El adiós a un referente. Ueli

El pasado domingo estaba muy lejos de las montañas cuando me sorprendió el mensaje de Mon: 
"Ueli Steck petó"
En un primer momento, en mitad de la vorágine en la que estaba metido, no asimilé bien la noticia. Con los días, pensando, y leyendo, va tomando dimensión. 

Se ha ido un referente del alpinismo. Un referente importante.
Es la gente como Ueli, la gente en verdadera vanguardia, la que marca el paso y la diferencia. 

Relojes, tracks y marcas aparte, era un tío que estaba empujando la frontera de lo posible más allá, estaba redefiniendo los límites.

De entre las muchas cosas que he leído sobre él, me quedo con la despedida de Steve House. 
Steve lo conocía personalmente y es desde luego una autoridad en Alpinismo.

Su mensaje se titulaba "Un tributo a un amigo, Ueli Steck".

Con su permiso, lo reproduzco debajo con mi traducción. Gracias Steve.

Más en uphillathlete



Hace unos años, intimidado bajo la inmensa Rote Fluh de la Norwand del Eiger, batiéndonos en retirada

As many of you know, our friend and hero UeliSteck died while climbing on Nuptse in Nepal on April 30, 2017. This is our small tribute to him and his life.


Como muchos sabéis, nuestro amigo y héroe UeliSteck murió el pasado 30 de Abril escalando en el Nuptse, en Nepal. Este es nuestro pequeño tributo a él y a su vida.

Ueli, We Miss You
by Steve House
Ueli, te echamos de menos
por Steve House
 
 “There are dreams which are worth a certain amount of risk.”
–UeliSteck

“Hay sueños por los que merece la pena asumir un cierto riesgo”

Ueli was, and always will be, a leader to me. A visionary who was internally motivated to improve, to forge, to re-test and re-discover himself, over and over again. Ueli wrote a great and profound story with his life and his climbs; he had become a person who knew something about his humanity, his humility, his pride and his ego; he had a certain earned wisdom that is rare in this world. He had so much to teach us. The world is poorer with this too-early-end of his story, we needed to hear what he learned through his alpinism over the next forty years of his life.
Ueli ha sido, y siempre será, un líder para mí. Un visionario que estaba internamente motivado para mejorar, para forjarse, para re-probarse y redescubrirse a sí mismo, una y otra vez. Ueli escribió una historia grande y profunda con su vida y sus escaladas; se convirtió en una persona que conocía su humanidad, su humildad, su orgullo y su ego; había ganado una cierta sabiduría que es escasa en este mundo. Tenía mucho que enseñarnos. El mundo es más pobre con su fin de historia demasiado temprano, necesitábamos oír lo que él iba a aprender a través de su alpinismo a lo largo de los siguientes cuarenta años de su vida.

When we go into the mountains we don't go there to become rich or famous or good-looking or to have a nice car and a big house. We climb to transform our selves, to come back someone different. And you must want that unknowable, unknown future-self more than you want to be who you are now. Most of us are naturally afraid of change, especially personally, the most deeply terrifying change. But I do believe that once you have done it, once you've been on and returned from these quests, no matter how quixotic they seem in the moment, and you come back different. That is revelatory! Great journeys (of many kinds) reveal profound lessons about ourselves and this universe, an understanding that we are not in fact, static, that we can change, and we can become someone else, someone new, and someone better.
Cuando vamos a las montañas, no vamos para hacernos ricos o famosos, o atractivos, o para tener un coche bonito o una gran casa. Escalamos para transformarnos a nosotros mismos, para volver siendo alguien diferente.Y uno tiene que querer ese inescrutable y desconocido futuro propio más que lo que quiere ser como es ahora. La mayoría de nosotros tenemos un miedo natural al cambio, especialmente al cambio personal, que es el más temible de los cambios. Pero creo que una vez que lo has hecho, una vez que lo has hecho y has vuelto de estas búsquedas, no importa cuán quijotescas parezcan en ese momento, vuelves distinto.Es revelador! Los grandes viajes (de muchos tipos) nos revelan porfundas lecciones sobre nosotros mismos y el universo, y entender que en realidad no somos estáticos, que cambiamos, y que podemos convertirnos  en alguien distinto, nuevo, y mejor.

Among the many beauties of alpinism is the fact that there are no significant external motivators. There is no competition, no medals, no prize money. Because it is objectively useless to climb mountains, the magnitude of the personal transformation must be great for us to give so much, including sometimes, our lives.
Entre las muchas bellezas del alpinismo está el hecho de que no hay motivadores externos significantes. No hay competición, no hay medallas, no hay recompense económica. Dado que escalar montañas es objetivamente inútil, la magnitud de la transformación personal ha de ser enorme para nosotros para que demos tanto, incluyendo a veces, la propia vida.

Climbing mountains has much to teach a person. The rare ones who possess the drive to temper themselves in the forge of climbing at the highest level; those people invariably have much to tell us, to teach us, to share by the end.
Escalar montañas tiene mucho que enseñar a una persona. Los muy pocos que poseen el impulso para templarse en la forja de la escalada al más alto nivel; esa gente invariablemente, tiene mucho que contarnos, que enseñarnos, en conclusión, que compartir.

People say that Ueli was gifted, that his ability was innate, given. That’s completely wrong. Achieving anUeli-Steck-level of mastery in climbing is a long-term commitment that requires a consistency that very few people are capable of. What made him that way is, in itself, worth studying, learning from.

 
La gente dice que Ueli estaba dotado, que su habilidad era innata, que le venía dada. Eso es completamente erróneo. Alcanzar el nivel de maestría en escalada de UeliSteck es un compromiso de largo plazo que requiere una consistencia de la que muy poca gente  es capaz. Lo que lo hizo ser como era, en sí mismo, merece ser estudiado, para aprender de ello.

Alpinism has the power to expose the timid among us, show them what true courage looks like. Examples hold the seeds of empowerment, and thereby a chance to overcome fear, and in this way live more freely.
El Alpinismo tiene el poder de exponer a los tímidos de entre nosotros, y enseñar lo que es el verdadero coraje. Los ejemplos son las semillas del fortalecimiento, y de este modo una oportunidad de superar el miedo, y de esta forma, vivir más libremente.

Here is what I believe people don't understand about Ueli, and often their own dreams. Ueli took the critical step of understanding the connection between his vision for climbing big mountains and what he did with his life every single day. Consistently.For a long time. Those cumulative daily actions were what made him the visionary that he was, and in our last email correspondence, a mere six weeks ago, he wrote: “I think we are still very far away from the perfect alpinist.”

Aquí está lo que yo creo que la gente no entiende de Ueli, y a menudo de sus propios sueños. Uelisubió el escalón crítico de entender la conexión entre su visión para escalar grandes montañas y lo que hacía con su vida cada día. De forma consistente. Durante mucho tiempo. Esas acciones diarias acumuladas fueron las que le hicieron el visionario que era, y en nuestra última comunicación por email, hace apenas seis semanas, escribió: “Creo que estamos aún muy lejos del alpinismo perfecto.”

His was a heroic process, which makes the outcome all the more tragic. He had a vision for what could be accomplished by a fit, technically excellent climber, and he made himself into the man that could accomplish that vision, despite clear risks. That is something to be honored and something to be respected. What immeasurably compounds the tragedy of his death is that his process was nearly complete; he had almost nothing left but the sweet part of life.
El suyo fue un proceso heroico, que hace el resultado aún más trágico. Él tuvo la visión de lo que puede ser conseguido por un escalador en forma, técnicamente de alto nivel, y se hizo a sí mismo el hombre que podía conseguir esa visión, a pesar de los riesgos evidentes. Eso es algo que le honra y que ha de ser respetado. Lo que hace inconmensurable la tragedia de su muerte es que su proceso ya casi estaba complet0; prácticamente no le quedaba nada más que la parte dulce de la vida.

I don't believe in the platitudes of “he died doing something he loved”. The fact of death is much bigger than the circumstance of death; that Ueli’s came fast was perhaps a blessing, but that it was violent gives me nightmares. The fact of his life is what we must remember.

Yo no creo en los tópicos de que “murió hacienda lo que amaba”. El hecho de la muerte es mucho más grande que la circunstancia de la muerte; que la de Ueli fuera rápida fue quizá una bendición, pero el hecho de que fuera violenta me da pesadillas. El hecho de su vida es lo que quiero recordar.

When a major figure of climbing like Ueli dies, there is always second-guessing and criticism. In my opinion Ueli came in for more than his fair share of criticism. Most of the criticism, I believe, is rooted in human insecurity. People didn’t believe anyone could do what he did, their own personal fears too overpowering to even allow the possibility of his excellence, of his achievement. Or they believe the risks he assumed were unjustifiable, yet this view is blind to the mastery, often ignorant of the years of apprenticeship. These are judgements made by people whose perspectives are unable to bend, to believe. The loss is to she who can not see the beautiful in the dangerous, but excellent, in the risk well executed.
Cuando una gran figura de la escalada como Ueli muere, siempre hay críticas y segundas miradas. En mi opinión Ueli da para más que su parte de crítica. La mayor pate de la critica, creo, nace de la inseguridad humana. La gente no creía que alguien pudiera hacer lo que hizo, sus propios miedos personales son demasiado abrumadores para siquiera permitir la posibilidad de su excelencia, de sus logros. O creen que los riesgos que asumía eran injutificables, incluso esta visión es ciega ante su maestría, a menudo ignorante de sus años de aprendizaje. Estos juicios hechos por gente cuyas perspectivas son incapaces de doblarse, de creer. La pérdida es para los que no pueden ver la belleza en lo peligroso,  pero excelente, el riesgo bien ejecutado.

And wouldn’t it have been wrong of him, a man who had a clear chance to make himself into the climber he was, wouldn’t it be wrong for him to ignore that knowledge, that intuition? Is it not wrong to allow greatness to rust on a shelf in the name of playing it safe? Yes, and we all would have been poorer for it.
¿Y no habría sido un error para él, un hombre que tenía la clara oportunidad de hacer de sí mismo el escalador que era, no habría sido un error para él ignorar ese conocimiento, esa intuición? ¿No es un error dejar la grandeza oxidarse en una estantería en nombre de jugar seguro?Sí, y todosseríamosmáspobres con ello.

Tragedy is relentless because no amount of heartache, or wishing, no amount of crying and sadness, nothing can bring him back. So what about the risks he took? The very risks that took him away? Taking risk is a judgment, and judgment is, by definition, making decisions, often life and death decisions, with imperfect information. It is not mathematics, it's not 2+2=4, it is imperfect. Whatever happened to cause his fall, we will never know. And I’d argue that it doesn't matter; it’s simply not possible to be right all of the time. It’s not human.

La tragedia es implacable porque no hay forma de traerlo de vuelta, no importa cuánto dolor, o deseo o llanto y tristeza, no hay forma de traerlo de vuelta. Entonces, ¿qué pasa con los riesgos que corría? ¿Precisamente los mismos riesgos que se lo llevaron? Correr riesgos es un juicio, y un juicio es, por definición, tomar decisiones, a veces decisiones de vida o muerte, y con información imperfecta. No son matemáticas, no es 2+2=4, es imperfecto. Lo que quiera que pasó que le hizo caer, nunca lo sabremos. Y yo diría que no importa: simplemente no es posible hacer lo correcto todo el tiempo. No eshumano.

All alpinists know this. Ueli definitely knew it and he lived with it. He climbed with it and he died with it. This doesn't make it right or wrong or good or bad or selfish or benevolent, it simply is what life, and alpinism, is made of.
Todos  los alpinistas lo sabemos. Ueli definitivamente lo sabía y vivía con ello. Escalaba con ello y murió con ello. Esto no lo hace correcto o incorrecto, o bueno o malo, o egocéntrico o benévolo, es simplemente lo que es la vida, y de lo que el alpinismo está hecho.
 
“You cannot stay on the summit forever; you have to come down again. So why bother in the first place? Just this: What is above knows what is below, but what is below does not know what is above. One climbs, one sees. One descends, one sees no longer, but one has seen. There is an art of conducting oneself in the lower regions by the memory of what one saw higher up. When one can no longer see, one does still know.”
- René Daumal


“No te puedes quedar en la cima para siempre; tienes que bajar de nuevo. Así que ¿por qué preocuparse en primer lugar? Justo esto: Lo que está arriba sabe lo que está debajo, pero lo que está debajo no sabe lo que está arriba. Uno escala, y lo ve. Uno desciende, deja de ver, pero ha visto. Es un arte el conducirse uno mismo en las regions bajas por la memoria de lo que uno vió arriba. Cuando uno ya no ve, aún sí sabe.”
-          René Daumal
We create this false security around ourselves every day and believe that we're in control of the world and we are all going to live to be 90 and die peacefully, in our sleep, surrounded by loved ones. The world I’ve known is almost always much more unpredictable, much more ruthless, and much more tragic. It is also beautiful and inspiring and we often celebrate beauty and inspiration. But we push away the things we don't like, and we don't like tragedy when it's real, when it’s ours. We prefer fake tragedy, on the stage or a screen.

Creamos a nuestro alrededor cada día esta falsa seguridad y creemos que tenemos el control del mundo y que todos vamos a vivir hasta los 90 años y morir tranquilamente mientras dormimos, rodeados de nuestros seres queridos. El mundo que yo he conocido es casi siempre mucho más impredecible, mucho más sin reglas, y mucho más trágico. También es bonito e inspirador y a menudo celebramos la belleza y la inspiración. Pero echamos fuera las cosas que no nos gustan, y no nos gusta la tragedia cuando es real, cuando es nuestra. Preferimos la tragedia fingida, en el escenario o en la pantalla.

How do we live, be present, with reality in an inherently tragic world? How do we go out again and climb, or live, make judgments that we know are imperfect and are eventually going to be incorrect? And incorrect at potentially a very high price? We need to admit that the risk exists. And we need to do more to respect and even idolize those people that gave their lives to teach us this hard, horrible, fact. We need to think about them, to remember them, to tell stories about them, to laugh about them, to remember them, because they are here with us, as long as we are here.

¿Cómo vivimos, cómo estamos presentes, con la realidad en un mundo inherentemente trágico? ¿Cómo salimos de nuevo a escalar, o vivimos, o tomamos decisiones que sabemos que son imperfectas y que eventualmente van a ser incorrectas? ¿E incorrectas potencialmente a un muy alto precio? Tenemos que admitir que el riesgo existe. Y debemos hacer más para  respetar o incluso idealizar a esa gente que da sus vidas para enseñarnos este hecho tan duro y horrible. Debemos pensar en ellos, para recordarlos, para contar historias sobre ellos, para reir sobre ellos, para recordarlos porque ellos están aquí con nosotros, mientras nosotros estemos aquí.

I feel lucky to have known Ueli. And the world is better because he lived the way he did. His spark of life was so bright. His vision was so far reaching. In recent years, I found his humility endearing. He was vulnerable with people, something that requires a rare strength and sensitivity. We need people like him, human heroes. We need to be inspired by greatness. We need Ueli to help us deal with our own puny fears. We need him to show us what it really means to live by one’s dreams.
Me siento adortunado de haber conocido a Ueli. Y el mundo es mejor por de la manera que él vivió.Su chispa de vida era tan brillante. Su visión era de tan largo alcance. En los últimos años, su humildad me pareció adorable. Ël era vulnerable con la gente, algo que requiere una fuerza y sensibilidad poco común.Necesitamos gente como él, héroes humanos. Debemos inspirarnos por los grandes. Necesitamos a Ueli para lidiar con nuestros propios miedos. Le necesitamos para enseñarnos lo que realmente significa vivir por los propios sueños.

Ueli shaped our community and he shaped the sport of climbing, I believe for the better, by first seeing, and then becoming what is humanly possible. Benevolent leadership by good example feels rare in today’s fractious world. It is something few people ever accomplish. Ueli lived and died as that kind of leader. Thank you Ueli, we can never repay you for living your greatness.

Ueli le dio forma a nuestra comunidad y le dio forma al deporte de la escalada, yo creo que para mejor, ya a primera vista, y después convirtiéndose en lo que era humanamente posible. Su liderazgo benevolente y a través del buen ejemplo parece extraño en el malhumorado mundo actual. Es algo que poca gente es capaz de lograr. Ueli vivió y murió como esa clase de líder. Gracias Ueli, nunca podremos agradecerte por haber vivido tu grandeza.

Poco que añadir. Bonita despedida.

jueves, 4 de mayo de 2017

Roca primaveral; Espolón Angoyu

7 Abril 2017
Espolón Angoyu, Vía “Espíritu perpetuo” 200 m 6a+
Mon Turrado, Raúl


Hacía años que miraba el estético perfil desde la carretera. Cuando Mon me comentó si quería hacerla, no lo dudé.
A las ocho de la mañana nos juntamos en El Remedio Mon y yo; el coche marcaba 3 grados pero era por la niebla. El día lo daban muy bueno y cálido. Recogimos a Raúl en Nava y nos dirigimos hacia Cangas y los Beyos.
Paramos en el puente Angoyu, que separa Asturias de León en una absurda frontera que no cumple el criterio lógico de la línea de cumbres de la cordillera. Ahí aparcamos en una explanada mínima.


Desde el coche se puede ver muy bien la línea. La vía la abrió Fito Santamaría hace bastantes años y en solitario. Un gallo.
La aproximación no es cómoda. De hecho, es justamente lo que hace que sea menos repetida de lo que merece. Los primeros pasos desde la carretera son aéreos, sobre terreno suelto. Gracias a que Mon se conoce muy bien el trayecto, vamos por el mejor recorrido. Colocando algún hito para la bajada y para otras cordadas que puedan venir, vamos remontando poco a poco hacia la gran cueva de la base del espolón. Desde aquí hay que hacer una serie de trepadas por terreno delicado en el que no te puedes caer (esto es lo que echa para atrás a la gente). Con cuidado vamos cruzando en diagonal hacia la derecha hasta alcanzar un árbol del que rapelaremos al regreso, y en el que dejamos las mochilas. Aún caminamos unos metros hasta el arranque de la escalada.
Por fin estamos en el pie de vía. Son aproximadamente las diez y media de la mañana, y mis compañeros me ceden amablemente el liderazgo. La escalada comienza sencilla, sobre buena roca en la que abunda la vegetación. Estiro unos cincuenta metros de IV hasta colocarme justo debajo y a la derecha de un reciente desprendimiento que se ve bien desde la base, y donde hay dos parabolts.


Mon y Raúl vienen hablando sin parar. Cuando llegan, vuelvo a tirar delante empalmando ahora dos largos del croquis y más o menos en la misma tónica: escalada fácil sobre buena roca, con pocos seguros fijos y bastante vegetación. Cuando llego al siguiente relevo, después de unos pasos más verticales y abiertos, ya se intuyen encima los característicos largos afilados que destacan desde la carretera, en el perfil del espolón.



Con unas explicaciones de Mon, me animo a tirar a por el siguiente largo, de 6a+. Sale por terreno sencillo para alcanzar una buena fisura. Al final de esta hay un paso de placa en adherencia que protege un parabolt y que será el más difícil. Después sigue levantando por muritos de autoprotección hasta un clavo casi escondido, y este da paso al muro final para llegar a la reunión. Solo en este tramo final tuve que afinar un poco la concentración, porque el seguro aleja y la escalada va sobre lomitos. Un largo realmente muy guapo y con una roca excelente. Sólo por este largo ya merece la pena la aproximación.


Mon viene de segundo forzando los pasos directos a la R. Raúl disfrutando.
La mirada se va al otro lado el valle, donde hay dos vecinos de renombre: el estético espolón de Apocalipsis ya por debajo de nosotros, y la impresionante pared del Frailón, aún por encima.
La siguiente tirada de V+ la lidera Raúl.


Mon atento, el Frailón de fonfo

Arranca bien tiesa de la reunión para flanquear luego dos espolones que Raúl escoge por la derecha. Resuelve sin problemas. La roca deja algo que desear especialmente en el tramo final.



El último largo lo tira Mon, vuelve a marcar 6a+. Un murito tieso en el que hay que protegerse hasta alcanzar alguna chapa. Antes de darnos cuenta ya ha llegado a la reunión.
Nos reunimos en la última relevo, contentos todos.


Los rápeles fueron fluidos, a pesar del viento que nos dio a ratos en la parte alta, y de las muchas plantas y arbolillos que hay en la parte baja. Muy en parte gracias al curro de Mon, claro.



Desde el árbol donde dejamos las mochilas, un último rápel nos va a evitar los destrepes de las secciones delicadas de la mañana. Recogidos los trastos, en un rato estamos de vuelta en el coche, y desde el coche en un rato tomándonos unas cervezas.
Un buen día, en buena compañía y con una escalada interesante.


Croquis de Chechu, gracias!

Gijón 7:30 h
Puente Angoyu 9:30 h
Inicio escalada 10:30 h
Fin escalada 14:00 h
Fin rápeles 15:30 h
Coche 15:45 h
Cangas 16:30 h